Como todo arte, la participación de más artistas le da un valor incalculable

Por Alida Vergara Jurado.

Como amante del arte en la piel, me interesan las nuevas tendencias y las innovadoras maneras en las que se enriquece aún más, no solo el trabajo como resultado, sino vivir la experiencia. Las horas que se pasan en la silla de un estudio de tatuaje sirven de prólogo para lo que será la materialización de un deseo y una huella que hará perpetuo un momento. Ese tiempo también es ideal para compartir opiniones, abrir el corazón y conversar para aminorar el dolor, sobre todo para los que tenemos poca tolerancia.

Y si lo llevamos al arte en la piel; un tatuaje, que es una modificación permanente del color de la piel en el que se crea una obra, plasmándola con inyección de tinta bajo la epidermis, generalmente por un solo artista, también abre paso a esta corriente. Anteriormente era frecuente ver este tipo de experiencias en las más grandes exposiciones de tatuajes del mundo, en donde varios artistas se reúnen en torno a un diseño, y ya sean dos o más, combinan sus estilos en una obra única en la que, de lograrse la meta, no se distingue en donde comenzó uno y terminó el otro.

Pero para esto hace falta un buen match y una relación de respeto mutuo, compatibilidad y compromiso; en donde se establezcan previamente las reglas y condiciones. Asimismo, los artistas que participen deben tener el mismo porcentaje de trabajo en la pieza, de hecho a veces esto se hace a distancia, y un tatuador ni siquiera entra en contacto con el otro.

El sonido de la máquina, los colores de las tintas, los cabezales que se usarán, hasta la música que se escucha, hacen de ese momento una instantánea que quedará en la memoria, no importa cuántos tengas, que lo digo yo, que ya van 33 tatuajes.

DOS MÁQUINAS, CUATRO MANOS (O INCLUSO MÁS)

El arte colaborativo es una de las nuevas formas que los artistas tienen para crear sus obras; y más aún, en su modalidad en línea, propone a la internet como todo un universo de posibilidades porque incluso permite que artistas, en distintas localidades, entren en contacto dando lugar a la producción de algo en conjunto. En el arte colaborativo la autoría da paso a una nueva dimensión de concepción ya que, al ser una creación de varios artistas, deja de importar el nombre del individuo y cobra importancia el resultado, y el colectivo que participa.

Alejandro Ruiz Sevillano y Andrea Ramírez son una pareja de artistas del tattoo – sí, más que la suma de dos, un equipo, son una consolidada pareja de hace más de una década– que además compartieron como carrera la ingeniería química, haciendo inclusive la tesis de grado juntos. De allí se puede garantizar una relación de respeto por el trabajo en colectivo y la dedicación de ambos a nivel profesional.

Alejandro Ruiz se ha convertido hoy en día en un embajador del Glitch Tattoo, una técnica poco usual, pero que ha logrado gran aceptación a nivel mundial. Esta consiste en “la composición de la descomposición”, una suerte de error convertido en arte, que consiste en imágenes pixeladas o distorsionadas, como las que se forman cuando un sistema informático se “cuelga”. En la informática y en los videojuegos, un Glitch es un error que no afecta negativamente el rendimiento del programa o del juego; de hecho se considera una característica no prevista. Y esto es precisamente lo que ha marcado el estilo de Alejandro, como el único tatuador que aplica esa técnica en Venezuela, y la lleva a varios países a lo largo del año.

Por su parte, Andrea Ramírez comenzó con tatuajes en el área estética y ha crecido tanto que, actualmente, es una de las mejores representantes del realismo en grises como la mejor prueba de su talento y pasión por el tatuaje, destacándose en rostros increíbles que ha perpetuado en la piel de muchos amantes de este arte.

Cuando se aprecia una obra de manos de varios artistas, la integración es tan fuerte –además del aporte de cada talento–, que el resultado de la sinergia hace de la pieza una verdadera obra de arte colaborativo, convirtiendo la experiencia en algo inigualable e irrepetible.