Por Ainara Mantellini 

César Segovia vino recientemente de Venezuela a Miami. Esta vez el viaje no es como los muchos recorridos en tren por Europa que fueron tema de su libro de poemas Próximo tren.  Este es otro camino que el escritor emprende: el de recorrer un nuevo lugar y sus curvas y posibilidades.  Un camino que se recorre sin trasladarse.  

El poeta, merecedor del Premio de los Libreros 2015 en Venezuela, aventura sus nuevos versos y letras en una ciudad que poca gente relaciona con la poesía, pero que tiene una cadencia poética en distintos idiomas en cada vuelta de calle y en cada ola en la orilla. 

Recientemente, resultó finalista del Premio Paz de Poesía, un concurso nacional para poetas que escriben en idioma español en los Estados Unidos. Lo entrevistamos con motivo del resultado.

 

Recientemente resultaste finalista del Premio Paz de Poesía – un galardón nacional para poetas que escriben en idioma español en los Estados Unidos, y del que resultó ganadora la poeta cubana Legna Rodríguez Iglesias. La pregunta obligada: ¿qué representa para tu trabajo poético haber sido contado entre los finalistas a tan poco tiempo de estar viviendo en estas tierras?

En primer lugar, lo obvio: para mí es un honor estar en ese cuadro de finalistas. Por otra parte, creo que más allá de la envergadura del premio y de las repercusiones que pueda o no tener en el ámbito literario latinoamericano, este tipo de reconocimientos siempre constituyen una legitimación del trabajo poético. Entonces, para mí estar entre los finalistas de este premio representa un aval, una luz verde, un estímulo para seguir. Yo escribo porque lo necesito, porque para mí es inevitable, porque es lo que hago, no importa lo que haga, [“en estas tierras” es mucho lo que hay que hacer para sobrevivir] y si eso que escribo merece el reconocimiento de un grupo de gente ocupada en apoyar la poesía, como la gente de la National Poetry Series, no puedo sino agradecer y seguir escribiendo.

Porque Segovia sigue en Miami caminando ese sendero de las palabras que no cesa de producir versos en su mente. La supervivencia del poeta es mucho más que solo ganarse la vida: el poeta se gana el verso cada día. Versos que continúan el movimiento aunque el poeta este en un solo lugar. De ese movimiento de la palabra nace el texto que presentara al Premio Paz: Fuselajes.

¿Puedes comentarnos acerca de Fuselajes? ¿De dónde nacen estos versos? ¿Planes de publicación cercanos? 

Fuselajes es un poemario muy cercano a Próximo tren en varios sentidos, pero principalmente en sus temas centrales: el viaje y la [des]memoria, pero también es un libro que explora otros aspectos de mi biografía [real, imaginaria y prospectiva]. Este libro nace en el borde mismo de la migración, exactamente allí. Es un libro escrito desde ese no-lugar tan lugar común en estos tiempos que es el exilio, aunque no es un libro sobre el exilio. Es, en un resumen bastante precoz, un libro sobre aviones, sobre vuelos y aeropuertos.

Los planes son los de siempre: publicarlo cuando se pueda. Mis queridísimos editores [Libros del Fuego] lo tienen en su lista para el año próximo. Esperemos que los tiempos que vienen sean propicios.

Nos intriga sobremanera la opinión del poeta que llega a esta ciudad, entre tantas en el mundo, que no es conocida precisamente por el quehacer poético. Solo los que viven en ella parecen conocer esos callejones escondidos, en los que poetas, muchos poetas, sobre todo exiliados, encuentran pequeños espacios para su voz.

¿Cuál es tu visión del estado de la poesía en español, al menos en el Sureste de la Florida o Miami? ¿Esperabas encontrar un panorama tan poblado?

Pues confieso que me ha sorprendido gratamente encontrar tanta gente trabajando por la poesía. Esto es bastante alentador y motivador, pero también representa un reto, pues son muchas voces y muchos registros nuevos que incorporar en el imaginario.

No esperaba nada cuando me vine a Miami, al menos no en el ámbito literario, y me he encontrado en un entorno donde pasan muchas cosas y es difícil seguir el ritmo.

¿Qué crees que falta por hacer en Miami para darle más volumen a la palabra poética?

Creo que debemos seguir propiciando y participando en iniciativas orientadas a difundir el quehacer poético… y tener paciencia. Porque la poesía nunca es la vía rápida, todo lo contrario. Creo que debemos trabajar por la poesía siempre, y esperar que se abra y nos devuelva algo… como un buen palíndromo.

Hay unos versos de Joaquín Sabina [para adelantarme un poco a la próxima pregunta] que me encantan desde muchas perspectivas y que vienen como anillo al dedo para ilustrar lo que debemos hacer: «si quieres enemigos ya los tienes, / pero si socios buscas ¿cuándo vienes / a repartir conmigo la poesía?».

Tenemos que salir a repartir la poesía, a pesar de los enemigos, o justamente por ellos. Tenemos que asociarnos y hacer espacio en el ánimo cotidiano y dejar colar la palabra poética, siempre. Y tenemos que tenerle paciencia.

Apartándonos de Miami brevemente, que no de la poesía, va nuestra pregunta final:

Queremos preguntarte tu opinión acerca del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan. ¿Es acertado? ¿Creerías que responde a los nuevos tiempos en que vivimos más a expensas de lo que va a atraer audiencia y espectáculo? 

Bob Dylan es un poeta, sin duda. En Próximo tren, publicado en 2014, le hago un pequeñísimo homenaje utilizando unos versos de “Don’t think twice…” como uno de los epígrafes. Pero claro, los otros epígrafes del libro son de Jimi Hendrix, Joaquín Sabina y Edith Piaf, así que es obvio que mi opinión está bastante sesgada. Obviamente, dentro de mis afectos artísticos son mucho más cercanos Bob Dylan y Patti Smith que Haruki Murakami, Philip Roth o Joyce Carol Oates. Sería muy hipócrita de mi parte decir que no creo que sea acertado, pero también muy prepotente decir que es la mejor decisión que ha tomado la academia sueca. Mejor que cada quién se remuerda con sus argumentos y contraargumentos. Si responde o no a nuevos tiempos tampoco me atrevería a asegurarlo. En cualquier caso, fue una decisión polémica y todos los que participaron en ella lo sabían.