Por Alida Vergara Jurado.

Cuando me preguntan por qué o cómo elijo un motivo para tatuarme, no hallo una respuesta sencilla; pero en casi dos décadas perpetuando momentos en el abrigo de mi alma, he notado una franca evolución, no solo de ese arte, sino de cómo se ha vuelto una disciplina que exige preparación y profesionalismo.

El arte en la piel no es algo novedoso, de hecho comenzó en el neolítico, en donde se encontraron los primeros indicios de un ser humano con tatuajes; aquella famosa momia de un glaciar en los Alpes austro-italianos. Sin embargo, históricamente, los más proclives a este arte fueron los polinesios; quienes lo hacían con la finalidad de asustar a sus enemigos, e iban tatuando las diferentes partes de su cuerpo, hasta llegar al punto de no dejar ningún espacio sin tatuajes.

La palabra “tatuaje” viene de “tátau”, precisamente del samoano, ya que tenían la costumbre de tatuar a sus miembros desde muy pequeños.

Hoy en día el tatuaje dejó de ser una rareza e incluso una moda, y se ha vuelto una verdadera manifestación artística, ya no percibida como tabú, ni como una etiqueta negativa para quienes llevamos al arte en la piel.

Andrea Ramírez

Alejandro Ruiz Sevillano

LA PASIÓN POR LA TINTA CONTINÚA EN AUMENTO

Lejos de lo que gran parte de los detractores auguraban, el arte del tatuaje no solo llegó para quedarse, sino que se ha ido perfeccionando, haciéndose cada vez más particular y entrañable.

Aquella imagen de una persona tatuada, como estereotipo de delincuente o de mala conducta se ha erradicado, sobre todo en Latinoamérica, que casi era considerado un estigma en el cine e incluso en series de televisión; y cada vez más, personas que antes era impensable verlas en estudios de tatuajes, van acompañados de hijos y nietos para inmortalizar imágenes y momentos con un significado especial, o simplemente como la huella de un recuerdo.

Esto ha propiciado que los artistas del tatuaje evolucionen, elevando su nivel y perfeccionando las diversas técnicas. Y esto también empuja a toda la industria alrededor de este arte; máquinas, agujas, tintas, e incluso eventos, muestras y concursos a nivel mundial, han alcanzado un nivel tan alto, que los grandes artistas del tatuaje estudian y practican a diario para lograr la ansiada perfección.

Venezuela, se ha convertido en un referente del tatuaje mundial; Yomico Moreno y Darwin Henríquez, ahora en Nueva York, están considerados entre los más grandes exponentes del arte del tattoo; así como Emilio González, bodypiercer y modificador corporal, reconocido como uno de los mejores de Latinoamérica.

Entre las más reconocidas convenciones mundiales del tatuaje universal, se encuentra la Expo Tattoo de Milán, en donde se reúnen, solo por invitación a través de una rigurosa selección, artistas de varios países para hacer una muestra.

Este año, Alejandro Ruiz Sevillano y Andrea Ramírez, nobeles profesionales de la tinta, han alcanzado un nivel tan preciso en tiempo récord, que este año –entre otros– representan a Venezuela en esta convención.

Alejandro Ruiz Sevillano

Andrea Ramírez

Alejandro Ruiz Sevillano

Alejandro, ha logrado especializarse en el GLITCH, técnica muy poco usual en el país, pero que ha logrado gran aceptación. Esta consiste en imágenes pixeladas o distorsionadas, como las que se forman cuando un sistema informático se “cuelga”; algo que él define como “el error convertido en arte, o la composición de la descomposición”. La gente ansía un tatuaje único, que tenga un significado para ellos, algo muy personal, y esta particularidad les aporta un giro aún más customizable e incluso impresionante.

Por su parte, Andrea se decanta por el realismo en grises; los rostros son su especialidad, y su experiencia previa en maquillajes permanentes e incluso corporales, le han dado un plus que la ha destacado.

Lo importante es que, sea lo que fuere que se vaya a tatuar, hay que pensarlo muy bien, este debe tener un valor especial y, sobre todo, hay una responsabilidad en la selección del artista a elegir, porque un tatuaje es para siempre e involucra a la salud. Es muy importante que el estudio reúna los niveles de higiene más altos, que cuente con equipos desechables, tintas especiales, y que se trabaje con guantes y líquidos adecuados para desinfectar todo.

La piel se ha convertido en el canvas, que ya no solo alberga emociones y sentimientos, sino que la hace lucir diferente mientras va narrando historias.

IG: @yosoylamasvergara

Andrea Ramírez