Los más puristas de la función consideran este subgénero como una abominación en la industria actual. Otros, lo defienden a “Capa y espada”

Por Carlos Enrique Márquez.

El año 2008 fue –y para muchos es un hecho que pasa desapercibido– un pasaje histórico en lo que respecta al mundo del celuloide. El 2 de mayo se estrenó en las salas de cine de Estados Unidos el film Iron Man; dirigido por John Favreau y protagonizado por Robert Downey Jr.

Este acontecimiento daría lugar al inicio del universo cinematográfico de Marvel, suceso que resucitó el subgénero de súper héroes en la gran pantalla y construyó las bases de un imperio que, hasta la fecha, ha generado ingresos en taquilla más de 18 mil millones de dólares en todo el mundo.

Desde entonces, Marvel Studios, con el apoyo de prestigiosas distribuidoras como Disney, Paramount Pictures, Universal, Sony Pictures, entre otras, ha regalado a los fans de los cómics; así como a la audiencia general, un total de 21 films que, si nada se tuerce, continuarán expandiéndose en los próximos años.

Personajes tan icónicos y queridos de las viñetas como Spiderman, Thor, Capitán América, Guardianes de la Galaxia o Hulk, han deleitado al público en grandes súper producciones –mejores o peores en cuanto a calidad– que sin dudas serán recordadas por años.

Sin embargo, si como espectador se analiza objetivamente el éxito cosechado por Marvel Studios, Sony, Fox y DC Comics en estos casi 11 años de prolífica producción, cabe preguntarse: ¿Es un éxito merecido?, ¿son realmente estos productos únicamente materiales “Palomiteros” o tienen su mérito detrás?, ¿es cine en estado puro?, ¿está sobrevalorado el cine de súper héroes?

El origen de la nueva era del cine de súper héroes

El subgénero de súper héroes no es de nueva data. De hecho, en la década de los setenta llegaron a las pantallas de cine recordados clásicos como el film Superman (Richard Donner, 1978) protagonizado por el difunto Christopher Reeve, quien al día de hoy es el actor más recordado que haya vestido el traje azul y rojo del súper héroe más importante de la historia.

Corría el año 1978 y era una época en la que el concepto de “Blockbuster empezaba a instalarse en el subconsciente de la sociedad; especialmente a raíz del estreno de Jaws (Steven Spielberg, 1975) y Star Wars (George Lucas, 1977).

Las grandes campañas de marketing se convirtieron en un elemento determinante y tendrían repercusión en el éxito o fracaso de una película de gran presupuesto. Tras el fenómeno del escualo asesino, Spielberg fue bautizado como “El rey Midas de Hollywood”. Posteriormente, llegarían tres secuelas protagonizadas por el célebre Kryptoniano. Con el estreno de la cuarta parte, inició el declive de Superman en la pantalla grande y los fans se sintieron decepcionados por la bajísima calidad argumental y visual de la última entrega.

Finalizando la década de los 80´s, a otro legendario héroe de DC comics le tocó salir a la palestra. El hombre murciélago emergió de las sombras con el estreno del film Batman (Tim Burton, 1989), protagonizado por Michael Keaton y Jack Nicholson como el célebre villano Joker, un rol que, a día de hoy, mantiene al actor ganador de tres Premios Oscar´s ostentando el récord de mayores ingresos percibidos por una misma película (50 millones de dólares).

Las secuelas del hombre murciélago llegaron con Batman Returns (Tim Burton, 1992), Batman Forever (Joel Schumacher, 1995) y la infame Batman y Robin (Joel Schumacher, 1997). A partir de entonces, empezó una sequía del cine de súper héroes que se prolongó por cinco años (con la excepción del estreno de Blade, película sobre el personaje de Marvel de 1998).

No podemos dejar de mencionar un proyecto que estuvo a punto de ver la luz a inicios de los años 90´s, una cinta protagonizada por Spiderman, una de las más grandes creaciones del fallecido Stan Lee, archiconocido editor de comics. Esta iniciativa estuvo a punto de llevar a la silla de director a James Cameron, quien por aquellas épocas se encontraba en la cresta de la ola tras dirigir la revolucionaria Terminator 2: Judgment day.

Finalmente, disputas legales entre las productoras Cannon, Carolco y Columbia, terminaron de echar por tierra el proyecto del “Trepamuros”.

Un resurgir “Arácnico”

En los inicios del nuevo milenio, un gran acontecimiento tuvo lugar al estrenarse la primera gran película de Spiderman (Sam Raimi, 2002), cuyo argumento fueron los orígenes de Peter Parker y el enfrentamiento contra su némesis, El Duende Verde. Su secuela, de 2004, tuvo un gran éxito en taquilla, pero lamentablemente, la tercera entrega no contó con el apoyo de la crítica, con lo cual no hubo continuaciones.

Entre medias, tuvimos otros títulos de menor relevancia como DareDevil (Mark Steven Johnson, 2003), Hellboy (Guillermo del Toro, 2003), Catwoman (Pitof, 2004) o The Fantastic Four (Tim Story, 2005).

Christopher Nolan lo cambió todo

Cuando Batman Begins (Christopher Nolan, 2005) fue estrenada, la audiencia y la crítica se rindieron ante el joven director inglés, que previamente había rodado los recordados films Memento (2000) e Insomnia (2002). El caballero de la noche había regresado encarnado por Christian Bale, en un argumento que contó los orígenes del personaje, sus miedos, traumas y enfrentamientos contra temibles enemigos.

En 2008 –año muy importante en la historia del subgénero– llegó a la pantalla grande The Dark Knight, segunda parte de la trilogía de Nolan. Esta película es considerada una de las más espectaculares y emotivas en lo que al mundo de los súper héroes se refiere. Obtuvo dos Premios de la Academia, entre ellos el de Mejor Actor de Reparto, concedido post-mortem al actor australiano Heath Ledger; quien interpretó magistralmente a un rejuvenecido Joker.

La guerra Marvel vs DC Comics se acentúa

Años más tarde, Marvel studios daría un golpe sobre la mesa al estrenar The Avengers (Joss Wheddon, 2012) film que relató la batalla de los clásicos héroes de la Marvel (que previamente fueron presentados en sus respectivas películas de origen, como, por ejemplo, Captain America, Iron Man, Thor y Hulk) contra el malvado y carismático Loki, hermanastro del Dios del Trueno.

Los competidores de DC, mientras tanto, preparaban su propio universo que traía de vuelta a Clark Ken en la impresionante Man of Steel (Zack Snyder, 2013), enfrentaba a dos colosos en la polémica Batman Vs Superman (2016) del mismo cineasta y resucitaban a Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017) en su primera obra digna de la gran pantalla.

Pero no se quedaron ahí, sino que respondieron a la propuesta coral de sus competidores con Justice League (Zack Snyder, 2017), un film que, de la mano de Warner Bros, generó amplia expectación entre los fanáticos de DC Comics. Sin embargo, el proyecto careció del éxito esperado.

Con un presupuesto de 300 millones de dólares, la cinta recaudó globalmente (incluyendo Estados Unidos) poco más de seiscientos. Para la Warner Bros fue un fracaso rotundo, ya que la historia de los súper héroes contra el villano Steppenwolf  prometía ser el “bombazo” del año.

De hecho, la cinta se vio envuelta en una gran polémica, ya que Zack Snyder, director original, se vio en la obligación de apartarse del film en la etapa final de posproducción, debido al trágico fallecimiento de una de sus hijas. Fue entonces cuando los productores llamaron de emergencia a Joss Whedon, cineasta que, curiosamente, había dirigido 5 años antes el film estrella de la casa competidora: The Avengers.

Whedon se encargó re-grabar escenas claves dentro del argumento, que proporcionaron al producto final un tono más satírico y de comedia, algo que no gustó al público. Sin dudas, los fans de Snyder se quedaron con un mal sabor de boca, ya que es probable que nunca vean la película que tanto soñaron.

El dilema

Es momento de regresar al debate que nos planteamos en líneas superiores. En la actualidad, existen muchos defensores y detractores del cine de súper héroes, algunos de gran renombre internacional. Un ejemplo de estas figuras del séptimo arte que se han posicionado en contra del subgénero es el oscarizado director mexicano, Alejandro González Iñárritu, quien en 2014 realizó unas declaraciones en las que afirmaba que, a su juicio, estos filmes eran un “Genocidio cultural”.

El director de Birdman aseguró queA veces me divierten porque son básicas y simples y van bien con las palomitas” pero criticó el hecho de ser muy pretenciosas y demagógicas: “El problema es que a veces pretenden ser profundas, basadas en algún tipo de mitología griega. Y para ser sinceros, son bastante de derecha […] Siempre veo a los superhéroes como gente que mata a otra gente porque no cree en lo que dice creer, o porque no son aquello que quieren que sean”

Sin embargo, si analizamos los actores de renombre que han vestidos capas y trajes de látex a lo largo de los años, podemos darnos cuenta de la aceptación que estas producciones tienen en Hollywood. Por mencionar a algunos, de reciente participación, tenemos a Ben Affleck, Samuel L. Jackson, Natalie Portman, Michael Keaton, Amy Adams, Scarlett Johansson, Cate Blanchett, Jeremy Irons, Michael Douglas, y un largo etcétera.

Actualmente, Brie Larson y su Capitana Marvel está en boca de todos, pero no podemos olvidar otros actores que participarán en films de próximo estreno, como Jake Gyllenhaal (Spiderman: Far from home) y Joaquin Phoenix (The Joker).

Cabe la pena preguntarse: ¿Lo toma o lo dejas? En mi opinión, estas películas están ahí para ser consumidas por los fans que sean afines a la temática. No podemos olvidar que el cine es un negocio, y si estas producciones proliferan como hongos en primavera, está claro que hay una única razón de peso detrás: Taquilla.

Y tú ¿Estás en contra o a favor del cine de súper héroes, o eres un espectador esporádico?