Escribimos desde la incertidumbre

Oct 3, 2016 | Entrevistas

Conversación entre Alberto Barrera Tyszka y Rayma

 

Alberto, háblame del escritor como un traductor de la realidad.

Yo siento que los medios están un poco desbordados, que la realidad es tan vertiginosa en su propia dinámica en nuestro país y tiene que ver con las noticias, que además son de lado y lado todo el tiempo, entonces todo el mundo tiene siempre muchas versiones de la realidad y llega un momento que eso que llamamos realidad se pierde como sentido. Entonces ves que hay otros discursos que han empezado a funcionar, como discursos de la historia, de la realidad y ahí está la literatura, está la crónica, y me sorprende ver como la gente busca los libros de historia para tratar de entender lo que nos pasa.

Entonces, yo sí siento que hay un tipo de ejercicio distinto a la simpleza que muchas veces tiene la información o más bien los titulares, parece que el país viviera todo el tiempo en twitter , con 140 caracteres y que esa fuera la definición de la realidad, y quizás la gente necesita más, quiere comprender, quiere entender, quiere saber porque de esta frase sí y esta frase no.

¿Será que necesitamos más espacios de reflexión?

Vivimos un gran momento con la realidad, sabemos que cambió el país , no sabemos muy bien para donde, hay cosas que no nos gustan a unos y a otros, pero sabemos que estamos en un cambio muy profundo y en ese sentido me asombra la gente que ha empezado a escribir y que se arriesga a escribir literatura, novela y tiene que ver con las preguntas que están dentro de la sociedad.

¿Cuando un escritor empieza a escribir también va de la mano de esa búsqueda de identidad, de lo que somos o dejamos de ser y en lo que nos transformamos?

Pienso que no tengo esa idea tan clara como tú la acabas de expresar, quizás escribo más intuitivamente, pensando ¿qué me duele? y después al leerlo me doy cuenta que sí puede haber una búsqueda. Cuando leí un texto que escribió Fernando Mires sobre mi última novela, me di cuenta que había algo muy interesante, que el juicio moral de los personajes no estaba decidido por si los personajes eran o no chavistas, o si eran o no de la oposición, sino porque estaban enfrentados todo el tiempo al dilema de sobrevivir y eso era un problema ético en muchos casos. Esos son los temas que me interesan y uno los comienza a descubrir en la medida que uno escribe.

Será que el escritor se va despojando de sus propios tabúes mientras escribe?

En el ejercicio creativo no me funciona la idea racional, no es un proceso donde yo digo: “tengo claro lo que quiero decir y lo que quiero decir es esto y voy a utilizar unos personajes”. El proceso para mí es al revés, tengo claro que quiero contar y quienes son estos personajes y después viéndolos, pienso y digo algunas cosas . Umberto Eco decía en el nombre de la rosa, que cuando uno no puede explicar algo tiene que echar el cuento, y yo creo que es un poco eso, digamos, a nosotros nos cuesta mucho explicar a Venezuela y lo que pasa, pero yo sí puedo contar algunas cosas que veo, que me imagino, que me duelen y puedo convertir eso en relato.

Es posible que necesitemos más tiempo para decantar lo que nos acontece como país

La historia siempre necesita mucho tiempo y esto ha sido fuerte y violento, yo me figuro que estos son los primeros intentos que hacemos nosotros porque nos toca, pero de aquí a veinte años habrá más información y más distancia y además sobran los que escriban de aquí a veinte años lo que pasó, una cosa que nosotros no tenemos, nosotros escribimos desde la incertidumbre y desde la angustia del no saber que va a pasar.

¿Cuando piensas en un personaje que sabes que lo puedes desarrollar, como lo eliges?, ¿esos personajes existen en la calle?

Las sensibilidades nuestras son ladronas, es decir van por la calle y se van apropiando, son esponjas que como una especie de espía empiezan a detectar cosas que otros no ven. No digo que sea mejor o peor, sino que eso ocurre. Hay muchos personajes de mi última novela que se originan en historias reales, el libro tiene en la portada una niña y eso me lo contó hace como cinco años una amiga que me habló de una señora que trabajaba en su casa que estaba pensando sacar a su hija de la escuela porque mataban a mucha gente en esa escuela y que la pondría a estudiar en su casa. A partir de ahí, me quede con esa historia como dos años en la cabeza y anotaba algunas cosas , empece a soñar con este personaje y empece a envenenarlo y así lo transformas en otra idea, pero el punto de partida es esa anécdota que te puede contar cualquiera o que puede existir pero que se queda dentro de uno. Y se queda viviendo con uno hasta que se transforma incluso antes de estar escrito, ya después en la misma escritura se va desarrollando y va cambiando. Por lo menos ese es mi proceso.

Tú que eres escritor, ¿con qué libro podemos relacionar la tragedia que vive el país?

A mí me impresionó hace algunos años leer a un escritor sudafricano que se llama J.M.Coetzee, premio Nobel de Literatura 2003, yo leí sus novelas Desgracia y La edad de Hierro.  Yo sentí que ahí había muchas cosas nuestras, desde un país tan lejano y que habla en otros lenguajes como lo es el racismo, pero sentí que allí había una realidad desecha como la nuestra, incluso humanamente con unos resentimientos que quizás no estábamos viendo pero que estaban ahí flotando y que nadie supo que podían alcanzar esas dimensiones. Pienso que debemos aprovechar todo este tiempo para sentarnos a ver que pasó.

No es un problema de un líder carismático con ambición de poder, de esos hay muchos y están en todos lados.

¿Puede haber nuevos líderes así y gente que apueste a ellos, esa es la tragedia?

Claro que sí, la pregunta es: ¿Qué pasó con el país para que se enganchara de esta manera?, ¿por qué cuando ganó Chavez en 1998 tenia todo el apoyo del país o una parte muy grande?. Y después con los que se engancharon en contra , digamos que ahí hay un proceso que no solo le interesa al ámbito del poder, pensar en eso nos debería iluminar como país de alguna manera.

¿Tú sientes que vivimos en una sociedad pre apocalíptica? o por lo menos somos los precursores del apocalipsis , por lo menos estamos en la vanguardia de algo jajaja

Estamos al borde del desastre, yo creo que este es el año donde por fin los “catastrofistas” tuvieron razón, pero todos estamos como impresionados ante lo que está pasando. Ahora sí estamos en el centro de un torbellino donde nos preguntamos si es verdad que somos esto, no podemos pensar que somos solo caudillos y un país petrolero.

 

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Pero creo que también existe una tendencia internacional hacia los extremistas, por ejemplo la sociedad norteamericana como explica que después de tener un Obama como presidente, pueda pensar en tener a Donald Trump , existe allí un gran ejemplo .

Yo creo que la irracionalidad es muy tentadora y Trump representa eso, la irracionalidad, como Chávez. Es un tipo que parte la mesa y dice que vamos a ser grandes , es simple pero es tentador.

Es mucho más fácil destruir que construir algo, definitivamente.

Entonces, ¿dónde está nuestra ITACA? se puede tener esperanzas desde la condición de un ser quebrado por una realidad que nos sobrepasa?

Yo sigo creyendo que nosotros tenemos unos valores en la experiencia de la venezolanidad , que a pesar de todo tiene una cosa muy buena que es la fortaleza, fíjate tú que nosotros llevamos 17 años sometidos a un discurso tan violento desde el poder, porque lo que hizo Chavez fue legitimar la violencia, y la legitimó desde el lenguaje. Uno se pregunta: ¿cómo es que no nos hemos matado? claro que hay una violencia social terrible en Venezuela, pero con ese discurso de violencia y unos resultados electorales tan pequeños, finalmente estamos condenados al diálogo y no hay de otra, los radicalismos se molestan demasiado, pero no nos queda de otra,  sino mira Colombia en tantos años de guerra y muertos.

Los países están condenados a la reconciliación o a la destrucción.

Estamos en un gobierno que se maneja en un contexto de guerra y que no quiere cambiar, pero que tendrá que cambiar porque cada vez son menos, es lento y es difícil, pero no hay otra salida que esa. Para mí eso representa la esperanza, lo que pasa es que no hay soluciones mágicas, hay que enterrar esa fantasía, todas las soluciones mágicas nos han salido mal, la magia es un fracaso ,al menos en política.

Alberto, ¿Cúal es esa estructura o hilo que une tu obra?

Yo creo que la fragilidad, es lo que me interesa a mí y recorre todo eso que es mí obra, la fragilidad , la vulnerabilidad en el ser humano, el dolor, lo que está mal hecho, lo que es débil, eso es lo que me interesa a mí, y la enfermedad está ahí montada en los requisitos de la parte humana, eso es lo que me llama la atención y lo que me jala a escribir. En este libro la enfermedad también tiene un

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Alberto Barrera Tyszka conocido por novelas como Rating y Crímenes, ganador del Premio Herralde en el año 2006 por La enfermedad y en el mes de septiembre de 2015 le fue otorgado el XI Premio Tusquets Editores por Patria o muerte su última novela.

juego muy importante, todo esto que tiene que ver con el dolor y la sentimentalidad , que en la literatura es algo que no está muy bien visto o que hay que manejar con cierta delicadeza, lo que te hace feliz o lo que nos define como infelices, es algo que me interesa muchísimo. La vida no tiene sentido y en ese sin sentido, porque no hay grandes utopías ni religiones en las que yo crea, pues esta cosa mas chiquita y más miserable, creo que está el fundamento.

¿Cómo maneja un escritor el tiempo? no solamente en la novela, sino el tiempo real, el tiempo país, el tiempo perdido diría Proust?

Los personajes míos siempre están en la hora, el rollo del paso del tiempo es una obsesión  no solo de todo escritor, sino del ser humano, como uno va avanzando y tienes menos tiempo y menos vida, pues eso hace que lo cuentes de otra manera y los relatos sean de otra forma. Quizás hay mas problemas con el tiempo país , porque ya empieza uno a resignarse con que hay cosas que uno no verá, la impaciencia en el tiempo país funciona de otra manera.

¿Será que somos muy adolescentes en cuanto al tiempo país, queremos lo inmediato, casi somos eyaculadores precoces y eso nos obliga a entrar en caminos tortuosos.?

Es muy difícil pensar los tiempos de la historia que son larguísimos, también es muy difícil para un país cuando alguien se mete en el poder y empieza a hablar desde la eternidad, eso suspende cualquier sentido de la alternancia, como lo hizo Chávez.

Es como que te plantees una novela que no se acaba nunca

¡y que solo escriba yo! jajajaj  y que además los demás están obligados a leer…

Es como leer el día de la marmotajajaja

Donde sólo hay un protagonista …y los demás somos la marmota, esperando que nos agarren

Es interesante el tema de los egos que nos ha tocado como país

También eso es interesante, la vanidad como motor de la historia, digamos que en el caso  venezolano , Chávez es la historia de una gran vanidad, desde 1998 hasta la muerte.

Ademas inflada por la misma sociedad, más allá del caso narcisista propio

y además un estado puesto a alimentar esa vanidad, todo gira en torno a eso

Muchas veces jóvenes que tienen talento, los he visto, que la misma sociedad los enferma, inflándolos  y cuando tú te lo crees pierdeses posible que a cierta edad no tienes la herramienta para defenderte de los ataques de la adulación y la vanidad, el ejemplo mayor fue como montaron al gran supremo. 

pero, ¿cómo te manejas tú con el ego?

Trato de estar atento, no se si por disciplina o porque, pero yo creo que el ego mata la creatividad, digamos que atenta contra el desarrollo creativo de uno, y trato de combatirlo, bueno todos tenemos ego. Decía el escritor Igor Barreto “los escritores somos vanidosos desde los griegos” pero yo creo que es una cosa donde uno tiene que estar muy atento todo el tiempo. Eso se puede medir muy bien en las redes sociales que son una buena ventana para medir el ego.

Si partimos desde el plano de Italo Calvino y sus ciudades invisibles, ¿qué es Caracas para ti?

Yo te digo sinceramente, yo ya no creo que maneje o que sepa que es Caracas, o la Caracas de hoy, yo tengo una Caracas que viví y que controlaba como mi ciudad y más que la conocía de punta a punta, ahora no solo que no la conozco sino que hace años que no voy a algunos espacios,  por ejemplo cuando Jorge Rodriguez dice: “ustedes no van a venir para acá” habla a los otros como si fueran unos invasores  y uno empieza a sentir que si cruzas un territorio estas invadiendo otro, hay una especie de atomización de la ciudad y por criterios políticos, donde decide el poder y no uno, en ese sentido a eso hay que sumarle el miedo y  la inseguridad. La Caracas de hoy para mí es una ciudad desconocida, cosa que no me agrada y me duele. Todos hablamos muy bien de Caracas, cuando pensamos que Caracas es una ventana que da al Avila, pero Caracas no es solo eso, hay una representación, que funciona como un sacramento y es tener esa imagen maravillosa, pero la ciudad como cotidiana que yo digo ¿desde hace cuanto no voy al mercado de Guaicaipuro?, yo vivía en el centro, esa ciudad me pertenece , no me pertenece, la ciudad es el gran territorio de la desconfianza .

A mí me tocó dibujar la destrucción de un país , si me lo hubieran dicho no lo hubiera creído ni lo habría aceptado en esa pauta diaria. Si te toca escribir ese final país , ¿cómo sería?

Yo pienso que el optimismo es irracional, no tengo un optimismo que es a prueba de todo, pero yo no puedo pensar el final de la historia sino de una buena manera, yo lo pienso con optimismo y además creo que lo voy a ver, y que todos podemos aportar en eso, pienso que es posible una reconciliación, que pasa por una gran cantidad de procesos que a veces son más sencillos de lo que uno cree , el reconocimiento del otro que es una cosa tan aparentemente simple, me parece que es fundamental en una sociedad que lleva 17 años deslegítimando la existencia del otro. Quien sabe si nuestra propia sociedad nos sorprende con mostrar una base de aceptación del otro y ahí yo sí creo que hay una genética venezolana muy buena para eso, para que podamos reconstruir un tejido cultural , un ánimo colectivo y un sentido de verdad nuevo entre nosotros y eso pasa en los procesos humanos. Yo creo en eso.

Bueno, yo creo que esa novela se va a vender muy bien querido Alberto.