Festival de Biarritz

Oct 10, 2017 | Galería

por Andreina Mujica

“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”

Gabriel García Marquez

En el festival de Biarritz hasta los perros van al cine. Sino que lo cuente la cineasta chilena Marcela Said quien ganó más que aplausos con su largometraje Los Perros o Mariana, como mejor lo traduzca la distribuidora (el caso de como deciden cambiar los nombres las distribuidoras internacionales merece un estudio multidisciplinario).

Aunque « El candidato » nos hizo llorar de la risa, pudimos controlarlo gracias a « Esa especie de familia » que es ciertamente una rara especie, digo, para ser familia de la estupenda actriz Bárbara Lennie no esta fácil, vaya angustía a la que nos llevo su interpretación en el film, sin embargo no nos quedamos callados, « El silencio del los fúsiles » reventaba las salas, sin importar problemitas técnicos en la proyección, los asistentes quedaban atrapados en la pantalla firmando un acuerdo de paz después de 60 años en guerra, porque el continente tiene tanta historia como para no olvidar, así se retrataba al Gabo (Gabriel García Marquez) presente en todo el festival : «Memoria de mis putas tristes » y Ripstein con esa copia restaurada para el disfrute de los buenos
cinéfilos « Tiempo de morir ».

Con su generosidad habitual, Colombia, el país invitado, hizo ver en multiplicidad de abrazos, el «El de la serpiente » con esa larga amistad y ese largo y profundo Amazonas, tan vigoroso y lleno de historias como las del río Magdalena (presente en El general y su Laberinto del Gabo) testigo de los cientos de miles de espectadores en las fotos de Nereo López, este doble homenaje para Colombia, con los textos del García Marquez y las fotos de Nereo.

Conocer Colombia desde el balneario vasco-francés y apoyar a Venezuela en tan díficil momento histórico, cosas que de las cuales se es testigo como privilegio.

Si bien la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleon III, descubrió Biarritz (a mitad del siglo XIX) el Magdalena la hubiése atrapado en su rebulú. Cuenta la historia que ella amaba cada pedazo de los seis kilómetros de playas, ahora llenos de surfistas, esos lectores de arena (que llevan los libros un rato para hacer sombra y otro para lurgar contenido), y ser objeto lúdico de las curiosas miradas desde el Casino, que entre entrevistas, conciertos, bailes y proyecciones del Festival dejaban colar los invitados.

Llegando al final del festival, « Los últimos días en la Habana » sonaban más que las Campanas de los brasileros Mansur y Thomé (O som dos sinos), los primeros a pesar de ser « los útimos » fue el regalo más preciado, una película guapa por decir lo menos, completa, desbordada de una estética hermosa, que se pasea por las realidades de la Habana regalando cuadros de luz y color que suavizaron el pobre salitre cubano, e invitan a la vida, con unos diálogos que merecen aplausos de pie. Igual las campanas nos ofrecieron la ternura y la melodía de la idiosincracia brasilera y nos fue acercando al arriesgado film « La vendedora de fósforos », donde Lachenmann, Beethoven o Schubert tocan con fuerza en el mítico Teatro Colón de Buenos Aires, un cine nada complaciente, ese nuevo cine argentino que lleva una década sorprendiéndonos vuelve a hacer de las suyas con la joven productora Eugenia Campos Guevara conversando ante un público ávido de saciar su infinita curiosidad.

Tal vez la emperatriz Eugenia cuando mandó a construir la residencia palaciega de verano junto al mar, (el actual Hôtel du Palais) no pensó que sería el albergue de embajadores y visitantes especiales de un veinteañero festival de cine latinoamericano, ya el pueblo ballenero que centraba su vida alrededor del Port Vieux (el puerto viejo),se convirtió en el balneario consentido del verano europeo, lleno de encuentros que unen a dos continentes. Nada mejor para despedirse que un abrazo de « La familia », el que se ganó el cineasta venezolano Gustavo Rondón, llevándose el gran premio y la solidaridad del mundo del cine. Ya lo decía su director Jean Marie Lemogodeuc « Estamos hablando de una ópera prima, con esa calidad y filmada bajo las circusntacias en las que está Venezuela, merece ser aplaudida ». Es un trabajo enorme que hacer « buen cine », así como organizar festivales de alto nivel y garantizar a los jóvenes cineastas que « la Soledad » no existe cuando se trata de un cine que se ha ganado un sitio especial en el séptimo arte, el cine latinoamericano, si bien nuestra casa en Venezuela se está cayendo a pedazos como lo muestra Jorge Thielen, no estamos solos, el mundo lo ve en las grandes salas de cine, desde « La Mujer del Animal » hasta la Mariana de la burguesía chilena, el cine une a los pueblos, hace el ruido necesario para silenciar fúsiles, al punto de escuchar a Rulfo preguntarse ¿no oyes ladrar los perros?

Películas que vi en el Festival.

  • Ultimos días en La Habana de Fernando Perez, .
  • Chavela Vargas. De C.Gund y D. Kyi.
  • El candidato de Daniel Hendler.
  • Mariana (Los perros) de Marcela Said,
  • La Familia de Gustavo Rondon .
  • O som dos sinos de M Mansur , M Thomé.
  • El silencio de los fusiles de Natalia Orozco,
  • Memoria de mis putas tristes, Henning Carlsen.
  • La mujer del animal de Victor Gaviria,
  • La vendedora de fósforos de A. Moguillansky.
  • Una especie de familia de Diego Lerman,
  • El Abrazo de la Serpiente de Ciro Guerra,
  • La Soledad de Jorge Thielen,
  • Tiempo de Morir de Arturo Ripstein,