Por Nixon Piñango.

A veces es difícil conseguir temas para hablar en una columna de opinión que sale de forma regular, por lo que es útil que haya alguien que te los proponga de vez en cuando, y esta vez me ha pasado. Mi amiga Alida Vergara, que también escribe para The Wynwood Times, me dijo hace más o menos un mes: «oye, ¿y por qué no hablas sobre el Growth Hacking?» Y sí, también quedé con esa misma cara que quizás tú tienes ahora: una cara así como de «¿qué carajos es eso?».

La palabra hacking, que compone al término, hace un ruido tremendo al principio porque te conecta con esa actividad en la que alguien utiliza la ingeniería informática de punta para hacer cosas moralmente cuestionables en internet, pero luego, cuando digitas el término Growth Hacking en Google y caes en cuenta de que es una metodología para hacer marketing, la cosa cambia.

Al verme totalmente desinformado sobre el tema, la misma Alida me puso en contacto con Gerardo Sandoval, especialista en Growth Hacking y CEO de la empresa de marketing digital GRW. La conversación que tuve con él fue breve, pero creo que la rentabilidad de cada nota de voz que me dejó en mi WhatsApp como respuesta a las preguntas que le hice fue máxima; lo más importante es que me quedé con la idea de que el Growth Hacking tiene como fin último el crecimiento exponencial de una compañía y ése es uno de los temas empresariales que está más en boga en estos momentos.

Lo que más impresiona del mundo globalizado en el que vivimos es que haya cada vez más empresas que pasan de ser pequeños emprendimientos de dos o tres personas a ser corporaciones enormes, con cientos de empleados y miles de millones de dólares en valor. Esto ocurre más que todo en el ámbito de la tecnología —en rubros como el de los desarrolladores tecnológicos— pero también es extensible prácticamente a cualquier actividad económica.

Y quizás sea el Growth Hacking ese concepto novedoso que explica cómo se ha llegado hasta este punto. De acuerdo con Gerardo, el Growth Hacking define a los «superpoderes técnicos que te permiten, desde la data, analizar y replicar el crecimiento de modelos anteriores», una definición que alude, con una pizca de metáfora, a algo que se hace desde hace mucho tiempo (pero que no tenía nombre) y que no es más que la adaptación de mecanismos tecnológicos a la función del crecimiento empresarial.

Gerardo me explicó que, en 2010, el empresario Sean Ellis acuñó el término Growth Hacker para referirse a aquella persona que utilizaba herramientas de posicionamiento web con el objetivo de hacer crecer mucho un negocio, «y así diferenciarlo del Digital Marketer, que es más un artista o un creativo». Le dio al término hacker su acepción más adecuada que es la de un programador que está en el más alto nivel de experticia y que actúa en base a las debilidades o carencias de un sistema.

En este caso, o en concordancia con el marketing, la palabra hacker quiere decir optimización. Las empresas que quieran ser grandes ahora deberán invertir mucho en capital informático, lo cual les permitirá obtener más por menos, y el Growth Hacking es precisamente esto, saber cuáles son las estrategias y herramientas tecnológicas que van a funcionar mejor para cada caso en particular al mismo tiempo que los emprendedores ahorran dinero.

Se cuentan como ejemplos de campañas de Growth Hacking exitosas a las estrategias aplicadas en empresas como Dropbox, donde «identificaron el recurso que les salía más económico para la empresa y que los clientes valoraban más», comenta Gerardo. «Conectaron la necesidad del cliente con la necesidad de crecimiento de la empresa, ofreciéndoles a los usuarios más capacidad de almacenamiento a cambio de que invitaran más amigos a usar la aplicación. Eso permitió que Dropbox creciera de forma exponencial en pocos años y con prácticamente cero presupuesto».

Y hay muchísimos ejemplos, es más, podría concluir que el éxito alcanzado por las grandes compañías tecnológicas que hoy en día admiramos, como Facebook, además del éxito de las startups que copan las páginas de economía en todo el mundo, se debe al Growth Hacking. En ese sentido, lo que hay que entender aquí es que el panorama que el presente nos muestra es bastante vertiginoso: la humanidad está envuelta en un mar de innovación tecnológica que ha desatado un crecimiento económico sin precedentes, sentando las bases para lo que seguramente será el mundo del futuro, un mundo cada vez más basado en los macrodatos, la inteligencia artificial y la especificidad de requerimientos de los individuos.

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