por María Clara Fernández

En el comienzo, el proyecto PÍXELES fue un relato curatorial, un proceso de exhibición cuyo  fin era presentar un gran abanico de artistas de diferentes generaciones y tendencias en una sola exposición. Un pequeño mapa de la plástica en Venezuela.

El espacio, reducido, era la galería donde comenzó a funcionar GBG Arts, en las Mercedes, y la única forma de lograr este propósito, en cuanto al montaje, fue unificar formatos. Treinta artistas realizaron, cada uno, ocho obras de 24 x 24 centímetros.

Así, se dio el encuentro afortunado de las obras de jóvenes artistas que todavía trabajaban en los talleres del instituto de arte, con las obras de artistas de gran trayectoria. Cada obra en este contexto será a partir de ahora llamada píxel (picture element).

Logrado el objetivo, como en cualquier proyecto cultural, esta primera exposición hubiese bastado. No ocurrió así: lo maravilloso es que a partir de ese momento, imperceptiblemente, comenzó a darse un proceso en el cual se estableció una interacción orgánica y vital entre los píxeles y también entre artistas y espectadores. Cada vez se sumaban más artistas al proyecto, hasta llegar a ochenta y ocho, mientras los píxeles crecían exponencialmente.

Surgió, de manera espontánea la Matriz, que, emulando la matriz en el campo de la biología, no es otra cosa que el medio por el cual se comunican señales las células, en este caso, los píxeles. Es la lógica del orden, la perfección de lo viviente.  Sin la matriz las células no tienen vida.

Y como la Matriz matemática, que en este caso coexiste con la biológica, responde a ciertas reglas, leyes y principios muy específicos.

El mismo sistema fue conformando un orden que funciona como un juego, basado en la interacción viva y la complicidad de tres elementos fundamentales:

-La Matriz, corresponde al galerista, quien pone en juego los píxeles y diseña la matriz. Es el retador: involucra al artista, motiva y reta al espectador a jugar.

-El píxel, corresponde al artista. Cada píxel, como un diseño fractal, contiene el mundo estético del artista particular.

-El jugador, corresponde al espectador-coleccionista, que establece según las leyes y sobre todo, según su libre albedrío, las relaciones y formas de la matriz. Basado en su intuición, decide qué píxeles entran en juego y se apropia de la Matriz de una manera absolutamente irrepetible. Algunas veces interactúa con otros jugadores.

La creatividad está presente en cada movimiento del juego, los tres elementos deben, por principio, valerse de ella.

REGLAS:

-La distancia máxima entre un píxel y otro para que se mantenga la vibración y comunicación debe ser no mayor de ½ píxel. Siempre se divide en fracciones de 24.

-La estructura de la Matriz debe ser cartesiana.

-La matriz, aunque invisible, siempre debe estar presente en el juego.

-La matriz puede devenir en laberinto, pero esta es una opción muy arriesgada.

LEYES:

1.

LEY DE LA UNICIDAD

Cada Píxel es único e irrepetible, se corresponde plenamente con la maestría del autor y sus obras no-pixélicas. Cada píxel contiene el mundo del artista, usted puede abstraerse en su contemplación y será una experiencia estética completa.

2.

LEY DE LA COMPENSACION: si su selección de píxeles es, por ejemplo, un estruendo de alegría difícil de soportar, usted puede compensarlo poniendo un píxel nostálgico en cualquier lugar de la Matriz (con uno basta).

3.

LEY DE LA ATRACCIÓN (O DE LAS AFINIDADES)

Casi siempre derivada del interés del espectador-coleccionista, en este caso el jugador, píxeles similares se atraen: por su color, textura, temática o por la generación que representa. Es interesante que a veces la atracción se da justamente por oposición, pero siempre dependiendo de la personalidad del jugador. Otros temen a los opuestos y buscan las semejanzas. De acuerdo a esta ley, podemos conseguir matrices monocromas, heterogéneas, dispersas, opuestas, generacionales, contrastantes, fortuitas, geométricas, abstractas, figurativas, silenciosas, y así. Algunas pueden tener dos o más características simultáneamente.

4.

LEY DE LA ENTROPÍA

La constante tensión entre caos y armonía se resuelve a través de la lógica de la matriz y la ubicación responsable de los píxeles dentro de ella.

5.

LEY DE LA ALQUIMIA

Se deriva del encuentro feliz de los píxeles.

6.

LEY DEL VACÍO CRECIENTE

Los espacios vacíos de la matriz son como los silencios en una composición musical. Cada píxel es una nota, la matriz es el tempo.

Por más que usted haya rellenado completamente su matriz sin espacios entre los píxeles, la matriz siempre tendrá espacios vacíos porque la matriz tiene la capacidad de expandirse a medida que el juego avanza. Es decir, usted siempre podrá añadir un píxel más!

7.

LEY DE LA MULTIPLICIDAD DE LA MATRIZ

Aunque la matriz tiene una forma única e inalterable, tiene la capacidad de transformar su apariencia según cómo el jugador, estratégicamente, dispone los píxeles, dando así origen, por nombrar sólo algunas, a la matriz-laberinto, matriz-constelación, matriz-mapaterritorio, matriz-sinfonía, matriz-divergente, matriz-temporal, matriz-Caracas, matriz al infinito.

8.

LEY DE ESTABILIDAD EXPONENCIAL

Normalmente las matrices tienen dos opciones numéricas: pares o impares. Las excepciones son, realmente, escasas y perturbadoras.

La tendencia general es, estadísticamente comprobado, que quienes han preferido una matriz par, por ejemplo, cuando añaden píxeles a la matriz, lo hacen conservando la condición de par; o si el caso es que la matriz es impar, ocurre lo mismo. Si usted juega con 7 o 15 píxeles, por ejemplo, cuando añade otros más puede tener 17, 23 o 41.

9.

LEY DE LA DESOBEDIENCIA

Un desobediente incurable puede también recrear su versión un poco más anárquica de los píxeles: tiene la libertad de desordenar lo ordenado y romper todas las reglas y leyes arriba descritas.

Por último, la capacidad de expansión del juego bidimensional de los píxeles puede llevar a la transmutación hacia la tridimensionalidad, en cuyo caso el PÍXEL pasa a ser VOXEL (volumetric pixel). GBG Arts, escultores y jugadores-coleccionistas, entran en un nuevo reto: proyecto VOXEL. Bienvenidos.