TWT

por Katherine Gruber

Una vez más el Miami Open nos deja una gran emoción  en el deporte como una maravillosa experiencia de organización multicultural en la ciudad de Miami. Los jugadores hicieron gala de un excelente control mental y  físico, así como de resistencia deportiva. Ser parte de este escenario ha sido una vivencia única, una mirada de campeones en cada set, gritos, llanto, alegrías y pare de contar fueron las manifestaciones donde los espectadores llevados por la fuerza de la pelota  se dieron cita para aclamar con sus sombreros a la mejor pasarela del tenis mundial. De nuevo se cumplió el proverbio de la jugada y ganó el mejor.