Por Carlos Enrique Márquez. 

¿Quién podría casarse borracho y divorciarse cuatro días después?

Bien es cierto que, en Hollywood, a lo largo de las décadas, se ha visto de todo. Las polémicas vidas de las estrellas del cine y la TV dan para escribir un guion infinito, recopilando episodios bizarros, extravagantes y controvertidos.

Pero, si hay un actor capaz de protagonizar un suceso tan absurdo como el que se describe en la premisa de esta nota, no es otro que Nicolas Kim Coppola; conocido en el mundo del espectáculo con el nombre artístico de Nicolas Cage.

Nacido hace 55 años en Long Beach, California, sobrino del legendario guionista, productor y director de cine Francis Ford Coppola; Cage ha sido reconocido por la industria —especialmente en sus primeros años de actividad— como un actor sobresaliente, camaleónico y taquillero.

Sin embargo, su carrera ha estado repleta de escándalos, amoríos fugaces, declaraciones fuera de lugar y, sobre todo, infames elecciones de papeles que, en parte, no tuvo opción de evadir debido a las incontables deudas que ha ido acumulando con los años.

El episodio que abre estas líneas ocurrió a inicios de 2019, cuando Cage, que en aquel entonces salía con la maquilladora Erika Koike, se sumergió de lleno en una noche de tragos y excesos y terminó contrayendo nupcias con ella en Las Vegas.

Algunos periodistas que se encontraban por la zona atestiguaron que Nicolas y Koike, antes de casarse, estuvieron discutiendo fuertemente en la capilla. Cuatro días después, el actor protagonista de la franquicia National Treasure (2004-2007) solicitó la anulación de la unión, algo que su compañera no tuvo reparos en aceptar.

Según informes de las autoridades locales, la pareja bebió tan salvajemente que estaban a un paso de la intoxicación. Entre las barbaridades que el actor gritó a todo pulmón durante la escena, estuvieron “¡Te quieres quedar con todo mi dinero!” o “¡Tu ex es un drogadicto!” mientras Erika intentaba calmar a Cage.

Un gran intérprete

Para quien no conozca sobre la vida y carrera de Nicolas Cage, les invito a no dejarse llevar por las apariencias: Sin lugar a dudas, Nicolas fue uno de los mejores actores de Hollywood.

Antes de su debacle y, principalmente, en la década de los noventa, Cage conquistó importantes logros en la industria; pero antes de analizar el porqué de su situación actual, demos un repaso a sus inicios en el mundo del celuloide.

Nace una estrella

Su primera aparición en una película fue en 1982, cuando tuvo un breve papel en el film Fast times at Ridgemont High, en el cual participaron otros rostros conocidos de Hollywood que más adelante triunfaron, como Sean Penn o Jennifer Jason Leigh (recomiendo ver esta película solo para ver a estos actores en su etapa adolescente).

Fue en la película Peggy Sue got married (1986) en la que Nicolas se dio a conocer a las masas, ya que el film obtuvo buena recepción de la crítica, además de obtener tres nominaciones al Oscar. Cabe destacar que la película estuvo dirigida por su tío Francis y, de su guion, se pueden extraer frases tan míticas de su personaje como “¿Cuál es el sentido de ser adolescente si no puedes vestir raro?”.

 

Al año siguiente, interpretó a un joven padre desesperado por criar a un bebé sin la más mínima experiencia, en la cinta de los hermanos Coen Raising Arizona, que le valió aplausos por doquier y de cierta manera le permitieron descubrir su buen hacer en el género de la comedia.

1987 fue el año consagratorio de Cage como una súper estrella de Hollywood, especialmente por su rol en la comedia romántica Moonstruck, en el que compartió labores con Cher, actriz que, al año siguiente, ganaría el Premio de la Academia como mejor actriz por este film. La química entre los dos personajes, alabada por los críticos, otorgó muchos puntos a la película. Nicolas demostró su madera de actor: En este film se le vio intrépido, irónico y con método.

Nicolas, en la cresta de la ola

Hemos contado los inicios de Cage en el mundo de la actuación y repasado cómo decidió desvincularse del apellido de su tío para labrar su propia fama (inspirado en el súper héroe Luke Cage). Ahora, toca recordar su éxito más grande.

Leaving las Vegas (1995) representó un antes y un después en la vida del intérprete californiano. La cinta, dirigida por Mike Figgis, le catapultó a la fama, consagrándolo como un actor de calidad y, lo más importante, le dio su único Oscar. 

Sí, porque muchos (especialmente los más jóvenes) jamás imaginarían que Nicolas Cage es un reputado ganador del codiciado premio.

Hoy en día, Cage es más popular por sus memes y burlas en internet que por su carrera cinematográfica, pero, al César lo que es del César.

La dupla que formó en aquella película con Elisabeth Shue fue magistral. Su rol, dramático, humano y perturbador, fue interpretado con maestría. Momentos tan célebres como la pelea en el casino, o frases tan recordadas como “Nunca, nunca me pidas que deje de tomar” están inmortalizados en la memoria de los cinéfilos.

En la gala de los Oscar de 1996, Jessica Lange mencionó su nombre como ganador de la noche. En su discurso, Cage gritó: “Amo actuar y espero seguir viviendo experiencias increíbles en mi futuro en la actuación”.

Hombre de acción

En la segunda mitad de los noventa, Nicolas dio un giro radical en su carrera y se convirtió en un habitual del cine de acción. Protagonizó súper producciones como The rock (1996), Con Air (1997) y Face-off (1997), que contribuyeron a que amasara una fortuna de más de 150 millones de dólares.

En esa etapa, trabajó con prestigiosos directores como Michael Bay, Simon West, Brian de Palma, Joel Schumacher o Spike Jonze. Incluso, a nivel amoroso, gozaba de estabilidad en su matrimonio con la actriz Patricia Arquette.

A inicios del nuevo milenio, fue muy recordada su doble interpretación en el film Adaptation: El ladrón de orquídeas (2002) en la que interpretó al guionista Charlie Kaufman (escritor real de la película) y a su hermano gemelo Donald. Por este papel, obtuvo su segunda y, hasta ahora, última nominación a los premios Oscar como Mejor Actor.

En 2005, protagonizó Lord of War (una de mis películas favoritas) junto a Jared Leto, en la que interpreta a un traficante de armas. Este film está basado en la vida de Viktor Anatoliyevich, personaje de la vida real que se dedicó a esta profesión de cuestionable legalidad.

El descenso a los infiernos

Nicolas Cage fue listado por la revista Forbes como uno de los actores mejor pagados de todos los tiempos. Incluso, en 2009 obtuvo ganancias por 40 millones de dólares, él solo. Pero, mientras su cuenta bancaria se iba llenando a un ritmo imparable, su loca forma de gastar se desbordaba en paralelo.

Los 150 millones de dólares que anteriormente mencionamos, los consiguió entre 1996 y 2011 gracias al buen rendimiento en taquilla de las siguientes películas: Gone in sixty seconds ($20 millones), National Treasure ($20 millones), Snake Eyes ($16 millones) y Windtalkers ($20 millones). Mientras Cage culpaba a su asesor financiero de llevarlo a la ruina, otros medios hablaban de que todo se debía a su extravagante personalidad y el nulo control que éste tenía sobre sus gastos.

Entre las excentricidades que el actor compraba teníamos: Fósiles de dinosaurios por valor de 300.000 dólares, dos cobras albinas, islas en las Bahamas, lujosos autos y motocicletas, yates, una famosa casa embrujada, cocodrilos, tiburones, castillos europeos e, incluso, el primer cómic de Superman.

Pésimas decisiones

Toda esta hecatombe financiera ocurría mientras el actor aceptaba papeles indignos de su calidad, muchos de los cuales, en años posteriores, se convirtieron en carne de ciberbullyng. Entre estos horribles trabajos tenemos: The Wickerman (2007), Season of the Witch (2011), Drive Angry (2011), The runner (2015), USS Indianapolis (2016) y un largo etcétera.

Como un oasis en medio del desierto, tenemos la querida cinta Kick-Ass (2010) en la que interpreta a un fanático del cómic.

Lecciones para la vida

Nicolas Cage es un modelo para aquellas personas que creen que el éxito dura para siempre. Pese a su incuestionable calidad como intérprete, sus decisiones, comportamientos y polémicas le han llevado a ser el hazme reír de Hollywood.

En una entrevista reciente al medio estadounidense The Guardian, Cage, quien se encuentra soltero por primera vez en su vida, manifestó que: “Si no tengo un trabajo que hacer, puedo ser muy autodestructivo”.

Incluso, Sean Penn llegó a decir sobre él que “Nicolas Cage ya no es un actor”.

La pregunta es ¿Se recuperará?, ¿Volverá a recuperar su podio como uno de los mejores actores de cine? Solo el tiempo lo dirá.

 

@calique89