Antonio López Ortega: Para el mal momento que vive el país, me asombra ver cómo la clase cultural ha respondido

Ene 31, 2017 | Entrevistas

Antonio López Ortega
Escritor

TWT
por Rayma

 

¿En qué momento te encuentras como escritor frente a la situación que vive Venezuela?

En estos días conversaba con alguien y me preguntaba si los jóvenes escritores venezolanos están siendo responsables con el momento que les tocó vivir y con su propia vocación , y yo decía, que sí están siendo responsables. A diferencia de otros profesionales que no están a la altura de lo que el país les exige.

Esto se puede referir a los artistas, a los músicos y pienso que la pregunta tuya se puede responder diciendo que los creadores culturales están trabajando bien, es decir cuando el país se pueda leer en 40 años hacia atrás y la gente se pregunte: ¿qué estaba pasando en la Venezuela en el 2017 en literatura? tu vas a descubrir una cantidad de libros y autores importantes  que marcaron pauta, como existió en los años 70 y en los años 80 porque en realidad el flujo creativo no ha decaído. Yo diría en el caso de los escritores, hay un momento de creación muy febril, hay muy buenos narradores, hay muy buenos poetas, los escritores además se convierten en editores ya que no tienen quien los edite, como editar es complicado, empiezan a pensar en ediciones alternativas, digitales o artesanales.
El otro día la librería Lugar Común ubicada en la ciudad de Caracas, convocó una exposición de autoedición con los muchachos que están editando sus propios libros y aquello parecía una exposición museística, es decir que a pesar de las dificultades, el entusiasmo no se pierde.

Pero ¿en dónde está fallando la gestión cultural?

En que desde el aparato gubernamental no funciona y más aún es una contra, o no se hace nada, o lo que se hace es estéril, o lo que hace persigue fines que no son culturales.

Por ejemplo FILVEN podría ser una muestra, siempre está condicionada y politizada en sus contenidos. La libertad y la diversidad que es lo que buscan los jóvenes, poder encontrar literatura universal en esos espacios simplemente no existe.

Para el mal momento que el país vive, me asombra ver como la clase cultural ha respondido y sobre todo en algo tan esencial como es la creación de calidad, ya sea en la plástica, en la narrativa, en la poesía, en la danza, la música y eso es muy importante.

¿Entonces en el compromiso interno de los creadores podemos decir que frente al obstáculo se genera una capacidad mayor de creación?

Absolutamente, se convierte como en una respuesta que dice: no me vas a doblegar, voy a seguir creando, si no tengo como editar, busco como editar, si no tengo como promover, busco como promover y los resultados saltan a la vista. Existe actualmente una cantidad de sellos alternativos, creados la mayoría de ellos por estos escritores.

Así sea que volvamos al libro manual, cosido a mano pero no dejar de insistir en la idea de permanencia y que quede el contenido y el objeto… Por alguna razón muchos nos hemos mudado a la web, gracias a la falta de posibilidades de publicación.

Sí así es, tenemos blogs, revistas culturales , revistas literarias, hay mucha riqueza en la web.

¿Entonces te encuentras más en la promoción cultural, en el estímulo y en el empuje de lograr recopilar material de otros autores? pero para eso hace falta tener una gran experiencia. ¿Te sientes más como promotor que como escritor en estos momentos?

A la par de mi trabajo como escritor, el cual sigo desarrollando y tengo libros nuevos y otros en proyectos, instintivamente he pensado que hay que trabajar con la memoria literaria, por que allí hay una afrenta muy importante, en la medida que tú no publicas a los autores, a los clásicos, vas dejando huecos y entonces vas desfigurando y construyendo una memoria del país que no es tal.

En El Nuevo país de las letras que es un libro que organiza una retrospectiva de jóvenes escritores, creo que es importante ahora como referencia pero va a ser más importante para nosotros dentro de 30 años, cuando podamos mirar hacia atrás y decir, mira dónde estaba tal escritor cuando tenía veinte años y mira donde está ahora, por dar un ejemplo.

Pero el otro gran esfuerzo que hay que hacer es el de reconstruir la memoria literaria y que es un trabajo muy difícil.

Ahora la FUNDAVAG acaba de recoger la cuentística completa de Salvador Garmendia en tres tomos, un extraordinario esfuerzo, pero por ejemplo es muy difícil que tu consigas una novela de Salvador Garmendia publicada hoy, es difícil conseguir una novela de Rómulo Gallegos, de Adriano González León y si te mueves entre los grandes y quieres conseguir leer a José Rafael Pocaterra, Blanco Fombona, ¿quién los edita?

Es decir lo que normalmente cualquier cultura haría, que es la organización de la memoria.

Las grandes bibliotecas que tuvimos en Venezuela, editoriales como Monte Ávila que tenía su biblioteca básica venezolana donde estaban los clásicos, podías leer a Ramos Sucre, Pocaterra, hasta lo más nuevo, pero como eso nadie lo está publicando, hay que tratar de hacer un esfuerzo por hacerlo.

Estos nuevos autores y editores jóvenes están elaborando un rescate de poetas, hay recientes ediciones de Miyó Vestrini, de Hanni Ossott, de Ida Gramcko. Yo en lo personal me he puesto a organizar junto con la editorial Pre-Textos en España, la obra completa de Alejandro Oliveros, de Yolanda Pantin, de Igor Barreto,

y ahora estoy terminando con dos colegas que son Gina Saraceni, y Miguel Gómez, una antología de poesía venezolana del siglo XX. Hace tres años hicimos una recopilación de cuentos venezolanos y la idea es hacer un gran esfuerzo para fijar memoria.

La oficialidad juega a la desmemoria o a la deformación. Estos son ejercicios que van en vía contraria y que persiguen reconstruir la memoria cultural venezolana.

¿Será que necesitamos crear una piedra Rosetta para los venezolanos?

Yo hago lo que puedo de acuerdo a mis posibilidades pero es muy bonito saber que mucha gente está trabajando y colaborando en esto.

¿Para un creador literario la situación de Venezuela se puede narrar a tiempo real?

En general el procesamiento literario es lento, es posible que los poetas tienen mayor capacidad de respuesta frente a un momento tormentoso, pero en general los narradores necesitan un poco más de distancia  frente a los referentes de la realidad para procesarlo y convertirlo en líneas que tengan valor, porque la idea no es  hacer documento, sino hacer ficción. Hay ya trabajos muy interesantes como lo son Mendez Guédez en su trabajo de Los Maletines, Alberto Barrera en su novela Patria o Muerte, Rodrigo Blanco que se mete en una ciudad de apagones, podríamos pensar que son más, pero eso va a ir viniendo lentamente.

Quizá parte de los males que vemos ahorita no los reflejamos de inmediato, pero sí los vamos a reflejar dentro de unos años. En ese sentido la manera como la narrativa capta la realidad, toma los referentes y lo transforma en material literario, tiende a procesarse más lentamente.

 

¿Será que el inconsciente tiene que seguir trabajando en nosotros?

Fíjate que hay una crítica que se pregunta ¿dónde está la gran novela del petróleo?, uno podría pensar que alguien puede escribir una novela del petróleo como Canaima es la novela de la selva, es decir por que si hay una novelística del café en Colombia, donde tú puedes identificar muchos autores que se dedicaron a eso, o porque hay una narrativa del cobre en Chile y en Venezuela no tenemos la narrativa del petróleo, eso podría ser una deuda.

 

¿A qué responde eso?

bueno podría haber muchas respuestas, en general la intelectualidad venezolana en general ha convivido mal con el tema del petróleo, siempre lo ha visto como una fatalidad y quizás siendo concebido así siempre lo aborda como una condena y desgracia. Yo creo que esa es una mirada espontánea y que nos hace mucho daño, porque como después de cien años o más , nosotros todavía le estamos dando la espalda al factor económico que más significación ha tenido y por qué no nos hemos puesto a ver cuales son las realidades del petróleo. El siglo XX en Maracaibo fue una épica del petróleo, tanto en la parte científica y de ingeniería, así como en la parte social, los marineros y hasta las mujeres aventureras que venían a trabajar en  bares. Yo creo que en este contexto no hay una novela sino muchas y ahí tenemos una deuda pendiente.

 

¿Pero somos una sociedad evasiva en la idea de conocernos y aceptarnos frente a nuestra propia realidad?

Hay algo que tiene que ver con haber vivido la historia de los últimos años de manera superflua y sin profundidad y eso nos ha hecho daño como sociedad, claro que los pensadores siempre escarban y escarban en esos tejidos, como decía López Pedraza con el “Cheverismo”  y que todo se nos va en el chévere. Él decía que la psique colectiva madura y se hace más fuerte en función del dolor, claro uno no puede justificar esta locura que estamos viviendo los venezolanos, pero me pregunto si no será esto en perspectiva histórica la dosis de dolor que teníamos para realmente convertirnos en otra cosa y cambiar. Salir de esta pesadilla con alguna ganancia, mínima aunque sea, como es ver el mundo de otra manera y vernos a nosotros mismos de forma diferente.

Frente al tema de la separación, país adentro y país afuera , que es una consecuencia de todas las  dictaduras y crea mucho dolor. ¿Cómo se puede hacer un puente para unificarnos como sociedad?

En esta situación existen algunas tipologías:

1. El que emigra con la idea de no querer saber nada más del país, porque el esfuerzo de dejar un mundo y abrazar otro es muy grande y para justificar ese cambio que siempre es muy costoso necesita que su plataforma de lanzamiento le tenga que ir siempre mal para que yo justifique el cambio. Esta es una visión bastante dura, pero existe como tal.

2. El que emigra pero siempre su corazón y sus intereses son ligados a la necesidad de apoyar y no desentenderse del país, sino llevarlo en el alma.

3. El que emigra y no tiene una relación mala con el país, pero no quiere vivir mucho con la realidad del país ni tampoco le gusta mucho hablar del tema y es como una situación intermedia.

4. Entre los que se quedan esta la tipología del que condena al que se va como traidor y por último esta la otra tipología mas sana del que se pregunta ¿tú estas afuera? y a mi me tocó quedarme pero formamos todos un país.

Pienso que no hemos llegado al quiebre como muchos países en situaciones similares, el tema de reconciliación cuando se presente no creo que será muy traumático. Siempre habrá extremistas que condenen de lado y lado, pero a mí me parece que eso será menor. Venezuela esta viviendo hoy lo que muchos países de America Latina vivieron en el siglo XX, que es migrar por condiciones políticas, después que fuimos un país de receptores de muchas generaciones de inmigrantes tanto los que huían del fascismo europeo como los que salieron de sus países por causa de las dictaduras en el sur de America.

 

Una ayuda para la FILCAR

El esfuerzo y la presentación del libro “Nuevo país de las letras”, antología realizada por Antonio López Ortega, que reúne 34 escritores venezolanos nacidos a partir de 1980 ha sido todo un éxito.

 

López Ortega además de estar trabajando como gerente cultural, representa la FILCAR (Feria Internacional del Libro del Caribe) y nos acerca a las dificultades que cada año atraviesa la Isla de Margarita para abordar este espacio de lectura tan importantes en su impacto sociocultural.

La Feria Internacional del Libro del Caribe (FILCAR) se celebra cada año en Venezuela y es actualmente el evento cultural más importante de la isla. FILCAR es el único evento que ofrece entrada gratuita a conferencias y talleres relacionados con la escritura, lectura, edición y diseño de libros, incluyendo un pabellón de lectura especial para niños.

Cada año, durante 9 días, los niños de escuelas públicas y familias de pocos recursos de la Isla de Margarita tienen la oportunidad de ponerse en contacto con el placer de leer y escuchar charlas y conferencias sobre poesía, narrativa, periodismo, diseño y edición alternativa.

Debido a la apremiante crisis económica de Venezuela (que incluye una inflación del 1.000%)  el evento requiere recaudar fondos para hacer posible la participación de los más de 60 escritores, provenientes de toda Venezuela y los 6 escritores internacionales invitados para la edición 2017.

Para información sobre la campaña de recaudación de la FILCAR se puede visitar la página aquí