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Rafael Baralt Lovera

Para nadie es un secreto el problema de escasez de medicamentos dentro de la grave crisis humanitaria que se cierne sobre Venezuela. En el caso de los pacientes seropositivos (VIH+), cuyo tratamiento depende exclusivamente de la dotación de antirretrovirales por parte del gobierno, el panorama es devastador.

Mientras que la mayoría de los países del mundo civilizado dispone de planes de prevención, tratamiento y control para personas con VIH, garantizando así calidad y larga expectativa de vida, en Venezuela vuelve a convertirse en una sentencia de muerte de la que poco se habla debido al estigma propiciado por la falta de información.

Es bueno hacer algo de memoria: a finales de los años 90 se interpuso un recurso de amparo contra el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social para que la terapia antirretroviral fuera reconocida por el Estado venezolano, garantizando así la entrega regular y periódica de estos medicamentos. Desde entonces, el gobierno comenzó a distribuir sólo parte de la amplia gama de antirretrovirales disponibles en otros países. No obstante, a partir del año 2013 comenzaron a verse casos de fallas importantes en la entrega de estos medicamentos. Para que un tratamiento sea eficaz es necesario hacer combinaciones de varios de estos fármacos, con lo cual los pacientes deben contar con suerte para conseguirlos completos todos los meses.

Sin embargo, no es sino hasta comienzos de 2017 que se llega a una verdadera crisis por la falla –a veces absoluta– en el suministro del tratamiento mensual a los pacientes con VIH. Ya para diciembre de ese mismo año, el desabastecimiento de medicinas para tratar el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) “tocó fondo y alcanzó 80%, agudizando la crisis del sector y arriesgando la vida de los miles de pacientes que padecen esta enfermedad”. Así lo denunció el Presidente de la organización Stop VIH, Jhonatan Rodríguez. En lo que va del año 2018 aún no se vislumbra una mejoría, todo lo contrario.

Como es bien sabido, el VIH es un virus que muta con extrema facilidad, creando resistencia a la terapia antirretroviral que esté tomando el paciente. Lo cual obliga a los mismos, bajo supervisión médica, a cambiar de tratamiento de forma inmediata. La resistencia a un medicamento también depende de la constancia en la dosis diaria. Si el paciente no toma regularmente su dosis, o la suspende por alguna razón, su organismo puede crear resistencia al fármaco, dejando expuesta a la persona a desarrollar enfermedades oportunistas por el debilitamiento del sistema inmunológico afectado por el virus. Así pues, dejar de tomar el tratamiento puede  ocasionar daños irreversibles en el paciente. Dejar de tomar el tratamiento puede ser, simplemente, una sentencia de muerte.

Cabe mencionar que esta condición de salud afecta a niños y mujeres por igual, desde neonatos hasta personas de la tercera edad. En Venezuela se contabilizan más de 88 mil personas que toman tratamiento antirretroviral, pero se estima que alrededor de un millón doscientas mil personas pudieran haber contraído el virus que causa el sida, según datos de la ONG Stop VIH. Mención aparte están las faltas de reactivos para realizar las pruebas de diagnóstico, seguimiento y control del VIH, lo cual empeora aún más el cuadro de déficit sanitario.

Se sabe de pacientes que se han visto obligados –con todo el esfuerzo que ello representa– a emigrar a otros países para obtener la ayuda humanitaria que dejaron de obtener en su propio país. Pero esto sólo puede hacerlo una minoría que cuenta con recursos para ello. La mayor parte de los pacientes tiene que quedarse y esperar a que se regularice la situación, a todas luces cada vez más caótica. Lo peor, es que esa espera puede costarles la vida misma.

Todo este escenario ha motivado a la organización HelpVenezuelaUs, ubicada estratégicamente en la ciudad de Miami, a servir de vaso comunicante y de receptor temporal de cualquier ayuda que provenga de cualquier parte del mundo con destino final a Venezuela. De esta manera, pone a disposición sus instalaciones para servir de acopio de donaciones provenientes de industrias farmacéuticas o de particulares de medicinas antirretrovirales para hacerlas llegar a los miles de venezolanos afectados por esta dura realidad.

Exhortamos, pues, a los entes privados y particulares de cualquier parte del mundo a contribuir con esta noble causa para salvar la vida de muchos de nuestros compatriotas en Venezuela. Para mayor información pueden comunicarse con HelpVenezuelaUs al número: (305) 9151957 o enviar directamente sus donaciones a: 1749 NE Miami CT (Suite 406), FL 33132.