“La fortaleza surge de las diferencias, no de las similitudes.”
Stephen R. Covey

Toda experiencia nueva, y aún más una experiencia internacional, podría llevarnos a pensar que no podemos hacer lo que sabemos hacer. Estamos preparados en una profesión, un oficio, el uso de un idioma, o con suficiente experiencia de vida para conocer los pasos apropiados para ser exitosos en cualquier espacio y, sin embargo, nos detenemos a pensar en la “posibilidad de no saber”.

Vivir inmerso en otra cultura podría traer nuevas razones para creer que nuestras habilidades, destrezas y conocimientos son limitados en ciertos espacios. Aunque sabemos que las experiencias nuevas y retadoras son oportunidades de aprendizaje, nos encontramos con una sombra que debilita las fortalezas comprobadas que poseemos y celebramos. Sin embargo, es importante reconocer que en este transitar nunca perdemos. Nelson Mandela nos regala esta frase para continuar el camino iniciado: “Nunca pierdo. Siempre gano o aprendo.” No obstante, ¿Qué nos hace sentir que no podemos concretar ideas o proyectos? ¿Qué nos hace dudar con tanta frecuencia? ¿Existe alguna explicación para esa sensación que a ratos o con excesiva frecuencia no nos deja actuar, hablar en otro idioma, o ponernos en contacto con otros o con nosotros mismos cuando estamos fuera de nuestra zona de confort?.

Entre el decir y el hacer

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“Lo verdaderamente importante es lo que hacemos con el tiempo que nos ha sido otorgado”, reflexiona Miguel Ángel Latouche en este nuevo artículo titulado “Entre el decir y el hacer”

De las fábulas y las cancelaciones

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Era común que, a los niños de mi generación, lejanos como por necesidad éramos de los video juegos y de las redes sociales, nos leyeran cuentos antes de ir a dormir

La topografía del pánico

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Sí, tienes problemas mentales. Sí, eres mujer. Sí, ambas cosas combinadas son difíciles. Sí, podrás seguir. Aglaia Berlutti nos habla sobre La topografía del pánico

El exilio, los recuerdos y Cadenas

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Acerca del exilio uno pudiera decir muchas cosas, pero creo que lo peor de todo son las devastaciones que van quedando en el alma”, expone Miguel Ángel Latouche.

Desenvolverse en otra cultura en el extranjero (culturas nacionales, regionales, etc.) o en tu propio país (culturas organizacionales, familiares, etc.) involucra la exigente tarea de ajustarse a procesos diferentes. En ocasiones, las herramientas que conoces desde tu perspectiva cultural no coinciden con la dinámica que experimentas. El aprendizaje en este contexto se ve como un árbol de ramas frondosas con un nuevo tema que estudiar en cada hoja. Esta referencia visual confirma la complejidad de vivir en el extranjero y justifica en parte la sensación de que todo parezca cuesta arriba. Desde una perspectiva intercultural, las cosas diferentes, lejanas, y confusas dejan de “parecer” para “ser” reales, alcanzables y en el peor de los casos, comprensibles y navegables si se desea obtener los mejores resultados posibles. Es acercarse sin tanto temor a la complejidad. Vivir en el extranjero es un ejercicio de conocimiento propio que amplía perspectivas a través de los productos (comidas, objetos, etc.) y prácticas culturales (tradiciones, festivales, leyes, procedimientos administrativos, etc.). En medio de esta multitud de eventos llega el momento de identificar lo que nos detiene y hace desconocer nuestras habilidades y capacidades. Un posible culpable de esta situación es un impostor al que podemos ir desenmascarando con herramientas sencillas.

El Síndrome del Impostor pareciera estar relacionado con baja autoestima o falta de confianza, sin embargo, esto le ocurre a personas conocidas por su seguridad y por ser productivos y exitosos. Este síndrome no tiene que ver con la baja autoestima. Decir o pensar “no puedo fallar” o “siento que soy un fraude” podría estar asociado a un sentimiento de culpa por estar en una situación probablemente más estable que un tu país de origen. “Fue solo suerte” podría traducirse en cierto temor a no poder replicar resultados. Creer que “el éxito no es gran cosa” reduce el valor de tus logros, asumiendo que está resultando más sencillo para ti que para familiares, colegas  y amigos en condiciones diferentes o incluso similares.

Esta tendencia a minimizar los logros, restarle importancia y silenciar nuestro potencial es limitante. Reconocerla es liberador y promueve el crecimiento en nosotros y en los que nos rodean. En el contexto internacional, propongo las siguientes recomendaciones para mitigar los efectos:

 

  1. Reconocer las emociones del impostor y atenderlas: ¿Estás consciente de tus pensamientos en momentos retadores, incómodos, incomprensibles desde tu punto de vista cultural? ¿Puedes relacionarlos con el momento, el evento o situación y la razón por la que surgieron? ¿Es posible hacer algún (pequeño) cambio para canalizar esas emociones?
  2. Redefine tus reacciones: En el contexto intercultural es normal no saber todo, al fin y al cabo, no eres de “aquí” o de “allá”. Eres de muchas partes al mismo tiempo.
  3. Habla de tus pensamientos y sentimientos: ¿Sabías que todas las personas que hacen grandes cosas han pasado por lo mismo que tú estás pasando ahora? Dilo. Comparte con alguien de confianza. Desde un punto de vista internacional las oportunidades de encontrar a alguien que nos escuche se multiplican.
  4. Considera el contexto: Sabes de donde vienes. Tu formación y experiencia te genera tantas respuestas como preguntas. Estar atento a lo que pasa a tu alrededor: formas de hablar, de comunicar, de responder a solicitudes y sugerencias, de proceder con diligencias, etc; todo es fuente de información valiosa. Queda ir afinando las habilidades para observar y escuchar.
  5. Considéralo como una oportunidad para aprender: Recuerda el mensaje de Nelson Mandela. La mesa está servida siempre para desayunar, almorzar o cenar oportunidades de aprendizaje, bien sea ganando o llevando con nosotros el crecimiento que genera toda experiencia.
  6. Sé amable contigo mismo/a: ¿Has considerado formas de recompensarte por tus logros? En una escala del 1 al 10 ¿Qué tan fácil es para ti perdonarte por un error cometido?
  7. Busca apoyo: Uno de los seis pasos que Toyinda Smith propone en el Manual para Liberar tu Potencial es “Recluta”. Como emprendedor en tu proyecto de vida, incorpora a tu equipo a personas que complementen tu empresa.
  8. Visualiza el éxito: Enfócate en un resultado siendo consciente del proceso. Llegar al destino involucra andar un camino que se va cubriendo paso a paso, kilómetro a kilómetro.

 Cuando Faulkner (2017) escribe sobre el tema para motivar a los escritores nóveles nos dice “Aprende a creer en ti mismo”. Engaña al impostor y cree en ti mismo. Es cuestión de salir de tu zona de confort. Verte a ti mismo haciendo que los proyectos y las ideas que tienes se hagan realidad en ese lugar extraño, desconocido, hará desaparecer al impostor.

 

***

 

  1. Smith, T. (2019). Manual para Liberar tu Potencial en Seis Pasos Prácticos. Amazon Self Publishing.
  2. Faulkner, G. (2017) Pep Talks for Writers: 52 Insights and Actions to Boost your Creative Mojo. Chronicle Books. San Francisco.
  3. Foto por Alex Iba en Unsplash.

 

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