… la evolución del cine LGBTI en estas cinco décadas.
(Segunda parte)

Por Richard Rey.

Y llegamos a los noventa. Una década que muchos consideraron transitoria entre los convulsos, contradictorios e inolvidables 80’s y los prometedores, futuristas e inquietantes 2000. Pero en materia de derechos LGBTI, no cabe duda que los noventa fueron años de importantes logros. Muchos países despenalizaron la homosexualidad. En Alemania se revocó el nefasto artículo 175 que persiguió a tantos homosexuales durante el régimen nazi. Se crean múltiples agrupaciones en pro de los derechos LGBTI en todo el mundo. Países como Noruega o Suecia legalizan las uniones entre parejas del mismo sexo. Varios tribunales en el mundo prohíben las discriminaciones por la orientación sexual. Pero quizás lo más relevante, iniciando la década, fue cuando el 17 de mayo de 1990 la Asociación Mundial de la Salud, eliminó a la homosexualidad de la lista de las enfermedades mentales.

Ahora bien, en materia cinematográfica, los noventa no fueron para nada “transitorios”. El cine nos regaló títulos inolvidables e indispensables en la historia del género LGBTI. Muchos de ellos fueron reconocidos con los más prestigiosos premios cinematográficos e incluso grandes estrellas de la industria brillaron en personajes de índole homosexual. Recordemos algunos de esos filmes.

1990 – 1999

Inauguramos esta gran década para el cine LGBTI con la versión de la obra teatral de Marlowe Eduardo II, bajo la esteticista visión del director Derek Jarman. En 1992 nos llegó una cinta del director Gus Van Sant llamada My Own Private Idaho protagonizada por River Phoenix –el actor joven más popular de Hollywood para ese entonces– y el incipiente Keanu Reeves. La película se convirtió en todo un clásico del cine LGBTI.

En 1992 nos llegó un título que, aunque no se pretendía calificar como de temática gay sino del género terror, lo que exudaba la historia era homosexualidad por todos los costados; me refiero a la cinta de Neil Jordan y protagonizada por Tom Cruise, Brad Pitt, Christian Slater y Antonio Banderas: Entrevista con el Vampiro.

Pero en contraposición a estas cintas un tanto edulcoradas por Hollywood, Francia nos presentó Las Noches Salvajes, un muy rudo y descarnado filme escrito, dirigido y actuado por Cyril Collard.

En 1993 el cine nos obsequió cuatro maravillosos filmes de temática abiertamente gay y provenientes de cuatro países con culturas diversas. Australia nos presentó una alucinante road-movie travesti llamada Las Aventuras de Priscilla, Reina del Desierto. Cuba logró su primera nominación al Oscar como mejor película extranjera con el estupendo drama Fresa y Chocolate. Por su parte, Taiwán hizo lo propio de la mano del director Ang Lee –quien más adelante realizaría una de las más importantes películas de temática LGBTI en la historia del cine– logrando también nominarse al Oscar con El Banquete de Bodas. Pero, sin dudas, fue Estados Unidos quien nos trajo un muy importante filme para los derechos del colectivo y que además le valió el primer Oscar como mejor actor al carismático Tom Hanks; se trata de Philadelphia, la dura película de Jonathan Demme –el laureado director de El Silencio de los Inocentes– que planteaba la discriminación a través del despido de un exitoso abogado cuando los dueños de la firma para la cual trabajaba descubren que padece de SIDA.

Ya para la segunda mitad de la década noventera tuvimos cintas para todos los gustos y que se pasearon desde la comedia de altura pasando por los conflictos juveniles hasta llegar a dramas profundos.

De Australia nos llegó The Sum of us, un drama con pinceladas de humor y con un joven Russell Crowe como un gay a quien le cuesta alcanzar el amor. El Reino Unido nos presentó Priest, la historia de un joven sacerdote homosexual que llega a un pequeño pueblo a sustituir al antiguo párroco. Por su parte, un jovencísimo Leonardo Di Caprio encarnó al “poeta maldito” Arthur Rimbaud y su destructiva relación amorosa con el también poeta Paul Verlaine.

El despertar a la sexualidad y los miedos y confusiones propios de la adolescencia se nos presentaron de forma cinematográficamente maravillosa con la cinta francesa Los Juncos Salvajes  del director André Téchiné o de forma un poco más comercial en Beautiful Thing. También de Francia nos llegó una historia sobre la identidad de género a temprana edad, en la estupenda Mi vida en Rosa. Y un conmovedor drama fue el que disfrutamos con Bent una historia sobre la relación que surge entre dos presos en un campo de concentración en la Alemania Nazi.

También el cine biográfico se hizo presente con Wilde sobre la vida del escritor y dramaturgo inglés Oscar Wilde y con un gran elenco encabezado por Stephen Fry, Jude Law y Vanessa Redgrave. Desde España nos llegó Segunda Piel de Gerardo Vera y el gran Pedro Almodóvar nos cautivó con Todo sobre mi Madre, la cual obtuvo el Oscar a mejor película extranjera en 1999. Y de América Latina surgieron dos cintas interesantes que abordaron la temática gay; de Colombia vimos La Virgen de los Sicarios y de Perú vino la adaptación del libro homónimo de Jaime Bayly No se lo digas a nadie. 

Pero fue una comedia la que le devolvió visibilidad y protagonismo a la alegría representativa del ambiente gay y que elevó al podio de hijo honorario de la comunidad LGBTI al gran Robin Williams; estamos hablando de The Birdcage, versión norteamericana de la famosa película francesa La Jaula de las Locas.

Y de pronto ya estábamos en el siglo XXI.

El 1 de abril del 2001 los Países Bajos fueron el primer país en el mundo en legalizar los matrimonios homosexuales, siendo Ámsterdam la ciudad donde se produjo la primera boda gay. Un año más tarde le siguió Bélgica. En el 2002 Suecia legaliza la adopción para las parejas homosexuales y Argentina se convierte en el primer país latinoamericano en legalizar las uniones civiles en parejas del mismo sexo. En el 2006 se organiza en Moscú la primera marcha del orgullo gay, pero es disuelta con violencia por las tropas del estado. También comienzan a incluirse en las leyes de antidiscriminación de varios países la Identidad de Género.

En 2008 Panamá y Nicaragua son los dos últimos países de todo el continente americano en despenalizar la homosexualidad. Como dato curioso cabe destacar que el único país en Latinoamérica que nunca tuvo leyes que penalizaran la homosexualidad en toda su historia, y por el momento, fue Venezuela.

En 2009, tras la dimisión en Islandia del Gobierno de Geir Haarde  a causa de la crisis económica, Johanna Sigurdardottir  se convierte, el 31 de enero, en la primera jefe de gobierno que se reconoce abiertamente homosexual. ​

Por su parte el cine sigue ampliando su oferta de películas con temas sobre la diversidad sexual, siendo la primera década del nuevo milenio una galería de maravillosas interpretaciones femeninas con memorables y multipremiados papeles de temática LGBTI.

2000 – 2009

La mayor cantidad de filmes de temática gay estaban orientados a mostrar la problemática de la homosexualidad masculina. Eran muy escasas las películas que hablaban de lesbianismo u otras problemáticas de orientación o identidad sexual en la mujer. Pero a raíz del beso entre Susan Sarandon y Genna Davis en la secuencia final de Thelma y Louise (1991), la industria comprendió que hacían falta más historias de mujeres y sus conflictos (incluidos los de tipo sexual) y así surgieron títulos como Los Chicos no lloran (2000), la cual le valió el primer Oscar de su carrera a la estupenda Hilary Swank. Meryl Streep, Julianne Moore y Nicole Kidman nos regalaron magistrales actuaciones en Las Horas (2002), valiéndole a Kidman su Oscar como Mejor Actriz por su interpretación de la escritora Virginia Woolf. Charlize Therón impactó a todos no solo por su gran actuación sino por la camaleónica transformación física para interpretar a la asesina en serie Aileen Wuornos en la película que le otorgó el Oscar Monster (2003). Y cómo olvidar a Felicity Huffman en Transamérica (2005), donde interpretó a un hombre transexual en su viaje hacia el cambio de sexo. Y aunque no logró obtener el Oscar la crítica internacional sí la premió con un Globo de Oro por su magistral trabajo.

¿Pero cuáles fueron los filmes LGBTI más emblemáticos de la primera década de este nuevo milenio?

Sin duda nos llegaron muchos y muy variados títulos: Billy Elliot (Reino Unido, 2000), Antes que Anochezca (USA, 2000), Plata Quemada (Argentina, 2000), Y tu Mamá también (México, 2001), Yossi y Jagger (Israel, 2002), La Mala Educación (España, 2004), Shelter (USA, 2007), Milk (USA, 2008), De principio a fin (Brasil, 2009), Contracorriente (Perú, 2009), A Single Man (USA, 2009), entre otras.

Pero si hubo una película realmente relevante para el colectivo LGBTI en esta década fue Brokeback Mountain (USA, 2005), Conocida en Latinoamérica como El Secreto de la Montaña. Esta hermosa cinta obtuvo tres premios de la Academia de las ocho nominaciones en las que compitió; Mejor Guion Adaptado, Mejor Música Original y Mejor Dirección para el taiwanés Ang Lee y sin duda fue la ganadora sentimental como Mejor Película ese año.

La historia nos cuenta sobre el amor que surge entre Ennis Del Mar (interpretado por Heath Ledger) y Jack Twist (rol a cargo de Jake Gyllenhaal), dos jóvenes vaqueros que se conocen durante el verano de 1963 mientras trabajan en el pastoreo de ovejas. Con la hermosa fotografía, una música que se vuelve un personaje más de la historia, los largos silencios de los personajes cargados de tantas cosas por decir, y las estupendas actuaciones de los protagonistas junto a las de las respectivas esposas, estelarizadas por Michelle Williams y Anne Hathaway; el director Ang Lee logró mantener al público siendo cómplice y partícipe de la compleja relación de estos hombres a lo largo de dos décadas.

Una gran película para una época prometedora tanto en el cine como en la lucha de los derechos LGBTI.

En nuestra próxima entrega, culminaremos con la década desde el 2010 hasta la actualidad y además haremos un repaso sobre el aporte del cine Venezolano a este género cinematográfico.