sLa conservación del patrimonio artístico y cultural de Venezuela pareciera no tener dolientes. Es preocupante el deterioro que han sufrido nuestros museos en los últimos años, así como espacios públicos para el arte, obras escultóricas y arquitectónicas, incluso obras plásticas de grandes artistas venezolanos que hoy se consumen por el hongo y la polilla en el Macsi. Ante esta realidad, Adriana Meneses echa mano de su experiencia como promotora cultural. Lleva tiempo haciendo una labor de rescate de nuestro patrimonio cultural perdido. Para ella, es importante no olvidar que alguna vez fuimos un país que fue referencia en el mundo de arte. Exposiciones de altísimo nivel, con artistas nacionales e internacionales, engalanaron salas de exposición del Museo Jacobo Borges, Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber y otro museos. Desde el exilio encontró una manera de mantener vivo parte de nuestro acervo cultural. Para Adriana, dentro de su ámbito de acción, es fundamental no solo mantener el legado de su madre, Sofía Ímber, también es necesario promocionarlo, hacerlo accesible y volverlo material de investigación para futuras generaciones.

En esta entrevista exclusiva para The Wynwood Times hacemos un recorrido por su vida profesional.

Museo Jacobo Borges

Museo Jacobo Borges

Llevas años ejerciendo como promotora cultural. En Venezuela, recordamos tu paso por el Museo Jacobo Borges. En esta institución lograste incorporar a las comunidades, siendo pionera en lo que conocemos como museología social. Cuéntanos cuáles fueron tus principales retos como directora de un museo tan emblemático para el país que, además, sufrió una transición durante el cambio de gobierno a comienzo del año 2000.

El museo, originalmente llamado Museo del Oeste Jacobo Borges, en la parroquia Catia (Caracas, Venezuela) fue pionero de la museología social en Venezuela y es un proyecto que me llena de orgullo. Se formó como un centro de creación y formación social y cultural. Abrió al público en 1995, la construcción duró unos 5 años debido a los cambios en la gobernación (originalmente fue un Museo de la Gobernación del Distrito Federal y posteriormente pasa a ser un museo nacional. Antes de abrir el Museo nos reunimos constantemente y por más de un año con los diversos grupos que hacían vida en la Parroquia Sucre. Uno de los puntos que repetían es que no querían un museo, que no sentían la necesidad de ver cuadros en la pared, pero que sí querían un polideportivo. Se les explicó que la idea que tenían no iba  acorde con lo que estábamos planteando como Institución, que este sería un Museo con una oferta cultural amplia, donde no se sentirían excluidos, que la programación estaría enmarcada dentro de la museología social. 

Los talleres de formación y capacitación laboral que impartimos fueron una novedad para la época. Las propuestas museológicas trataban temas rutinarios o que tenían que ver con la vida de las personas. 

Dr. Rafael Caldera, Alicia Pietri de Caldera, Asdrúbal Aguiar y Adriana Meneses. Inauguración Museo Jacobo Borges.

En el museo soñábamos con las cosas y lo increíble es que en esa Venezuela lográbamos hacerlo realidad. Nunca pusimos un no por delante. Llevábamos la idea de la inclusión y transformación de las comunidades. Fuimos parte de hechos históricos, como la demolición del Retén de Catia. Vislumbramos un proyecto que llamamos “Catia”, que consistió en soñar con eso que la población de la zona esperaba para su futuro y el de sus hijos. Fue multifacético y estoy sumamente orgullosa del trabajo que se hizo. Tuve la fortuna de contar con un equipo extraordinario que me acompañó y llevó a cabo todos estos proyectos. Uno sentía que estaba cambiando el mundo. Después, lamentablemente, no se pudo seguir con esa transformación.

Libro producto de los talleres organizados por el Museo

En este sentido, me gustaría dejar una frase, un pensamiento de Yolanda Salas en el libro Memorias del museo: “En este orden de ideas, la acción del sujeto en el Museo Jacobo Borges sustituye al objeto, el espacio de lo que la determina, la califica, la eleva y le da prestigio, convirtiéndose el museo en el medio, el canal de comunicación, en el recinto que transforma la vida en arte.”

Retén de Catia

En el Retén de Catia

De esa etapa, ¿cuáles montajes o exposiciones recuerdas con más orgullo o quizás con nostalgia? ¿Cómo fue tu participación?

“Caballo de Troya”, una exposición que fue fundamental para el museo, y me atrevo a decir que para el país. Me enorgullece incluso hasta el día de hoy porque el proceso, que duró más de un año, fue tan importante como la misma exposición. Llevó muchísima gente al museo. Artistas, formadores, escritores entraron al retén de Catia una vez a la semana durante un año; se hicieron talleres con los presos y el resultado de esos talleres fue parte de la exposición. La curaduría de esta muestra fue colectiva y contamos con obras de artistas como Nela Ochoa, Sydia Reyes, Ma. Fernanda Di Giacobbe (la comida), Oscar Molinari, María Josefina Baez, Nanin García, entre otros. El catálogo coordinado por Igor Barreto y diseñado por Joaquín Urbina Polo e Iván Larraguibel.

“Niños de la calle”, curada por Ariel Jiménez, fue justamente lo contrario al exceso que fue Caballo de Troya. 

Caballo de Troya – Retén de Catia

Un equipo liderado por Xiomara Jiménez manejó todo lo concerniente a formación en el Retén de menores Carolina Uslar, incluyendo talleres de música, ya que una gran mayoría de los menores eran analfabetas y no se podían dar los talleres de escritura que usualmente formaban parte del Programa. Ariel hizo una selección de obras que tenían que ver con el tema. Juan Carlos Rodríguez, Jacobo Borges, Claudio Perna, Arturo Michelena,  Rolando Peña, Alfredo Boulton, Rosana Palazyan, Lía Menna Barreto, Miguel Rio Branco, Taro Chiezo, Roberto Obregón y José Antonio Hernández Diez fueron parte de esta muestra. El día de la inauguración tocó la orquesta de niños de la calle del Sistema de Orquestas. El catálogo de esta exposición ganó un premio de diseño en Alemania. 

Exposición Niños de la calle

“90 60 90”, con la belleza como un tema fundamental en el contexto histórico cultural venezolano siempre muy presente. Estuvo curada por Alfons Hug y Elida Salazar con textos de Tulio Hernández, Boris Izaguirre, Rodolfo Izaguirre, Vit Didczuneit. También se expuso a la vez una muestra sobre el Miss Venezuela, bajo la producción de Andreina Fuentes y coordinación de Eduardo Planchart. Esta exposición también tuvo récord de asistencia. Artistas: Juergen Teller, Frank Thiel, Yucef Merhi, Andrés Manner, Marlene Dumas, Carlos Sosa, Jason Galarraga, Fran Beaufrand, Nela Ochoa, Alexander Apóstol, Thomas Ruff, Alfredo Ramírez, Beatriz Inglessis, Luis Molina Pantin, Muu Blanco, Carlos Julio Molina, Diana López, entre otros.

“Dallas?… Caracas?” con Jaume Plensa, quien en ese momento no era tan conocido como ahora.

“Cuarta pared”, curada por Jesús Fuenmayor fue la exposición con la que íbamos a inaugurar el museo, pero los cambios políticos dentro de la Gobernación y del Ministerio de la Cultura lo impidieron y posteriormente se hizo. Esta contempló una obra de Alfredo Jaar (Cámara Lúcida) que consistía en repartir mil cámaras desechables dentro de la comunidad de Catia, creando un vínculo importante con esa comunidad. David Lamella hizo un bosque dentro del museo; con Félix González Torres, un artista fundamental dentro del arte contemporáneo, se llevó a cabo un proyecto, donde una imagen seleccionada por el artista se ubicó en vallas publicitarias dentro del Museo y en diversas zonas de la ciudad y José Gabriel Fernández.

Tuvimos muchas exposiciones que tenían que ver con nuestro entorno, Catia, así como publicaciones que surgían de la misma comunidad. De este modo, a pesar de nuestro efímero presupuesto, tuvimos muchos aciertos dentro del inmenso deseo de cambiar e iniciar caminos nuevos en torno a la museología y la curaduría en el país.

Sabemos que has sido garante de mantener el legado de tu madre, Sofía Ímber. Has sido pilar del mantenimiento del Museo Arte Contemporáneo, incluso hoy en día como directora del Proyecto Macsi.org junto a Arts Connection Foundation. ¿Podrías hablarnos sobre ese proceso?  

Inclusive antes de mi llegada a Estados Unidos en 2015, me venía dando cuenta de que el patrimonio, las exposiciones, publicaciones de las instituciones museísticas del país no aparecía en las redes. No había registro de las grandes exposiciones de los museos, de un período histórico, donde la cultura había florecido y la actividad artística en el país se multiplicaba. Precisamente, una de las cosas más importantes con la que hemos estado trabajando con Arts Connection Foundation es el tema de la memoria y el patrimonio. Las nuevas generaciones deben estar al tanto de nuestro patrimonio. 

Sofía Ímber con sus hijas Daniela y Adriana

Hay que recordar que en Venezuela tuvimos muestras de Henri Moore, Robert Rauschenberg, el festival de video, donde participó Charlotte Moorman; Fernando Botero, Lucio Fontana. Debemos digitalizar y hacer accesible al mundo toda la información.

He estado trabajando con el archivo de mis padres junto con el proyecto del Macsi bajo el paraguas de Arts Connection. Este proyecto se inauguró con una exposición en Pinta 2018, hace tres años, en homenaje a mi mamá, Sofía Ímber. Su aporte tanto en el arte, como en los medios de comunicación han contribuido a la historia contemporánea de Venezuela y América Latina. Digitalizando la correspondencia desde los años 40, los artículos de prensa que inclusive van desde comienzos de los cuarenta en el caso de mi mamá y mi papá, sentí la urgente necesidad de que ese legado no sólo tenía que mantenerse, sino que era necesario promocionarlo, hacerlo accesible y que fuese material para investigaciones y publicaciones. 

Mi mamá donó 14 mil libros a la Universidad Católica Andrés Bello, incluyendo catálogos, libros de arte, revista especializadas tanto en las artes plásticas, como literatura. La idea es  que las nuevas generaciones dispongan de ese material de estudio e investigación. Se incluyen los programas de televisión (por cierto, tenemos un canal de Youtube que se llama Sofía Imber) y ahora estamos organizado y digitalizando los programas de TV con artistas, visitas de personalidades, programas de radio, películas, material fotográfico tanto de entrevistas como de exposiciones y todas las actividades culturales, inclusive la parte social que también es reflejo de una sociedad.

Canal de Youtube Sofía Imber

Además, todo este trabajo que se está haciendo con Arts Connection va a estar vinculado con la Universidad de Miami y su Biblioteca. Gracias a un convenio, este importante archivo estará en su plataforma web. Estoy muy orgullosa de haber puesto y seguir poniendo mi granito de arena para preservar y promover el legado de mis padres y de mi padrastro, Carlos Rangel.

Sofía Ímber, su esposo Guillermo Meneses y Adriana

Así como muchos venezolanos, llega el momento de emigrar. ¿Cómo has vivido en lo personal el acoplamiento a una nueva cultura, en este caso, la estadounidense?  

Emigrar nunca es fácil. El proceso de adaptarte a una nueva cultura, una nueva sociedad, a un nuevo medio cultural no es fácil para nadie, aunque tengas ya gente conocida. Uno viene de iniciar proyectos, de ser parte de un grupo cultural que se conoce de hace años y que viene desarrollando distintas actividades. Entonces estás como intentando de introducirte en un grupo que ya está hecho, que ya tiene años conociéndose. De verdad que le agradezco a todas las personas que me dieron una mano. A Andreina Fuentes desde Arts Connection, a José Valdés-Fauli y Yunerkys Villalonga en el Museo de Coral Gables que me dieron la gran oportunidad de curar la exposición de los artistas venezolanos y la exposición Visados, que hicimos online; a MGDevelopers, con quien he trabajado en varios proyectos en la Ciudad de Coral Gables y con quienes estoy desarrollando nuevas posibilidades para que el arte siempre esté presente en la ciudad. Realmente he conocido personas maravillosas que me han abierto sus brazos y me han hecho sentir parte de lo que está ocurriendo, pero en definitiva es un proceso lento, complejo, por lo que hay que sobreponerse y seguir adelante. 

Estoy involucrada en diversos proyectos y distintos grupos en la ciudad y espero seguirlo haciendo cada vez más. Obviamente uno tiene que reprogramarse y darse cuenta de que dejaste atrás una sociedad en la que formabas parte e irte abriendo un espacio acá. Uno tiene una formación y una experiencia, por lo que hay mucho por aportar. Justamente voy poco a poco dándolo a conocer sin parar, tratando de llevar a cabo los proyectos en los que uno cree y seguir aportando, dando un poco más de uno mismo, ya siendo parte del movimiento cultural que ha venido gestándose y creciendo en esta ciudad.

Has hecho una importante cantidad de exposiciones y curadurías de artistas venezolanos de la diáspora, incluso ahora desde Miami. ¿Podrías nombrar algunos?

Sí, he hecho varias exposiciones en Miami. Hice una de artistas venezolanos para el espacio de MGDevelopers de grandes maestros venezolanos; una exposición para un Edificio en Coral Gables de varios artistas venezolanos, incluyendo a Uaio Antor, Adriana Dorta, Miguel Grillo y Martin Shoffel; así como obras de Rafael Rangel, Rafael Martínez, Vicente Antonorsi y Mariangélica Viso, todo esto como una manera de promover artistas venezolanos. 

Hice una co-curaduría con Yuni Villalonga, Chief Curator del Museo de Coral Gables, para esta institución que la llamamos “For now” (Por ahora), con grandes artistas venezolanos de la diáspora en el sur de la Florida. El “Por ahora” es ese estado temporal en el cual uno llega como migrante y esa temporalidad se convierte muchas veces en permanente. “Por ahora”, frase que tuvo que ver con esa de Hugo Chávez en el primer intento de golpe de Estado del 4 de febrero. Fueron 41 artistas venezolanos que hacen vida en este estado, artistas contemporáneos como Yusef Merhi, Carola Bravo, Rolando Peña,  Karen Starosta, Andreina Fuentes Angarita, Pietro Daprano, Leslie Gabaldón, Milton Becerra; Raúl Amundarain, Patricia Van Dalen, Alberto Cavalieri, María Cristina Carbonell, Rafael Barrios, Lisu Vega, Rafael Rangel, por nombrar una buena parte. La verdad es que fue una exposición que trajo muchísimo público y que coincidió con Art Basel; tuvimos la visita oficial de los representantes de la feria. En simultáneo se inauguró la exposición “El viaje”, realizada en conjunto con el Museo Sefardí de Caracas “Morris E Curiel”, con 18 artistas y 18 textos con el tema de la diáspora judía desde Portugal y España hacia Las Américas. 

También con el Museo de Coral Gables participé en la exposición “Visados Para La Libertad”(producida por David Bittan), relacionado con un proceso que se dio en España durante la segunda guerra mundial, donde diplomáticos españoles ayudaron a personas judías a salir de países donde sus vidas corrían peligro. Con Arts Connection hicimos la exposición “El legado” en homenaje a mi madre, Sofía Ímber, en Pinta con Andreína Fuentes Angarita y Pietro Daprano en la museografía; una exposición que tuvo bastante concurrencia y con muy buena crítica. He curado exposiciones también para espacios privados y galerías, y en Connect One Room la individual de Pietro Daprano.

Sabemos que has realizado estudios de especialización en gerencia y manejo de museos en Estados Unidos. Cuéntanos los detalles de estas especializaciones y cómo piensas aplicar estos nuevos conocimientos en Estados Unidos.

Hice mis estudios universitarios en la Universidad Católica Andrés Bello; Comunicación Social, mención Prensa. En el segundo año de la carrera trabajé en las páginas culturales de El Universal y un tiempo en el Diario de Caracas, inclusive después de casada viviendo en Estados Unidos seguí escribiendo para El Universal sobre exposiciones de interés. Hice un postgrado en Administración de Arte en Drexel University en Filadelfia, allí también hice cursos sobre historia del arte en la Universidad de Pensilvania y de apreciación y filosofía  del arte en The Barnes Foundation. En Venezuela, cursos de calidad total en Gerencia Cultural y diversos cursos de especializaciones en museografía. Tengo una experiencia de 11 años en el Museo Jacobo Borges, y anteriormente como Directora de Cultura en la Gobernación de Caracas donde organicé exposiciones (Negret, Adrian Pujol, Bolívar en el Alma Popular), conciertos en avenidas y plazas y talleres de formación. Fui presidente del Teatro San Martin de Caracas. En el 2009 abrí junto a mis socios Isabella Reyna y Miguel Ángel Becerra la galería G7 en el Centro de Arte Los Galpones, la cual se mantuvo abierta inclusive después de mi venida a la Florida.

Obviamente toda esa experiencia me ha formado como gerente y me ha permitido aprovechar tales conocimientos en actividades donde he participado acá en Miami. Espero seguir desarrollándome y aportar a este país que me ha dado la bienvenida.

Siempre hemos hecho hincapié en que la cultura es un elemento de transformación social y mejora de la vida de la gente. El llevar una buena exposición donde la gente pueda ver cómo un artista interpreta su cotidianidad y los problemas que le son comunes, creo que es un elemento tan positivo que realmente transforma a la audiencia, al público que lo está viendo. Yo espero poder aportar cada vez más y al mismo tiempo crecer, porque uno aprende todos los días de las experiencias y de los retos con que nos enfrentamos.

Abriste una galería en West Palm Beach, ¿cuál es la misión y visión de este nuevo espacio para el arte y la promoción cultural liderado por ti en Estados Unidos?

Como todos los espacios donde colaboro, me hago parte de ellos. La idea es brindarle al público una visión distinta, mucho más compleja y no lo que están acostumbrados a ver en otros espacios. En este caso, es tener una oferta multifacética no solo de artistas consagrados de América Latina y el resto del mundo, sino también de jóvenes creadores y distintas visiones. El espacio no queda exactamente en el circuito de galerías, pero está muy bien situado al lado del Convention Center. Ya llevamos dos exposiciones y a finales de octubre tendremos la tercera. Queremos llegarle a un público distinto. Palm Beach posee una audiencia totalmente distinta a Miami. El propósito es darle la oportunidad a jóvenes artistas para que muestren su trabajo. Estoy trabajando también en la posibilidad de tener otros espacios en Miami y así mostrar el trabajo con Popups, que serán espacios temporales. Trabajo justamente en esa posibilidad para Art Basel. 

También estoy como jurado para un premio nuevo de la Fundación Cultural Estilo en Caracas, que va a llevar por nombre Luis Ángel Duque, nuestro querido curador, un gran visionario. Soy, además, parte del jurado con Arts Connection para el New Media Festival que viene ahora y que me tiene muy entusiasmada, como siempre, porque todos los años se tratan temas fundamentales. Asimismo, colaboro con una galería ucraniana para una exposición a finales de año que va a coincidir con Art Basel.  

Pero sin duda, uno de los proyectos que más me entusiasma en este momento, y que estoy haciendo con Arts Connection a través del macsi.org y con la Universidad de Miami como un aliado importantísimo, es el archivo y el legado de mi madre. Han surgido muchísimas propuestas. Los proyectos se han multiplicado y continúan. Eso lo veo como parte de mi futuro inmediato

Y como siempre, es el no parar, el estar abierto a nuevas propuestas, tener varios proyectos en la mano y esperando el momento en que pueda surgir un nuevo espacio, una nueva oportunidad para darle cabida a tantos creadores del arte.

 

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Escritor venezolano y editor principal de The Wynwood Times

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