Por Letty Navarro.

El dolor está siempre presente en la vida y toca aceptarlo. Si bien, la intención no es buscarlo, sí se trata de asumirlo, prepararse y disponerse. En nuestra sociedad, juega un papel fundamental que pudiera referirse a derribar corazas, y abrir espacios para mostrarnos y conectarnos de manera genuina. El dolor transforma, y puede tomar la forma de una lágrima para unirnos como un todo. Derriba estructuras, concepciones y certezas y nos deja un vacío que nos impulsa a entrar en la conciencia esencial y fundamental: todos somos uno.

Podemos ver la vida como una dificultad por resolver, o bien como una oportunidad para crecer. Las limitaciones, las carencias y las debilidades se convierten en sensibilidad, y está en nosotros cómo enfrentarlo y sacar el máximo provecho. Y esto es lo que logró la joven venezolana Alejandrina Hernández Zavarce quien enfocó y puso de manifiesto su interés en los temas de impacto social y discapacidad. Su propia historia personal refleja esa lucha por superarse a sí misma para alcanzar sus sueños.

Alejandrina, una joven de 23 años, movida por el sufrimiento de los ‘caminantes’ venezolanos que dejan su tierra en busca de oportunidades, concibió la idea de diseñar una maleta con ruedas para que los migrantes puedan llevar sus pertenencias y al cierre del día la conviertan en cama para descansar. Ha vivido en carne propia el ser inmigrante, pues junto a su familia en el 2015 se arraigaron en Canadá; tiene la experiencia de mudar sus sueños a otras tierras.

Su idea la materializó con materiales reciclables y ecológicos, y ello le permitió concursar y ganar el primer lugar en la categoría de diseño sostenible de Bonnell en Canadá; ahora se plantea la posibilidad de que la Agencia de la ONU para los Refugiados ACNUR distribuya el prototipo. Alejandrina Hernández Zavarce se apropió de una mirada sensible y constructiva que transformó su proyecto en una oportunidad para crecer y agregar valor a la vida de quienes experimentan el dolor.  

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que lo afrontes.”  Viktor Frankl