La tecnología y varios elementos de la naturaleza se funden dentro de una excelente simbiosis en la exposición Allegro Verde, una propuesta fresca e innovadora llena de planteamientos reflexivos y espacios para el debate. Elena nos invita a realizar un recorrido a través del relato de su propia experiencia, en pleno contacto con los elementos que conforman el entorno del cual nosotros también formamos parte. Durante el recorrido todos nuestros sentidos se activan para recibir información, y posteriormente sentir de nuevo esa reconexión que tanto buscamos y necesitamos. El proceso de experimentar el confinamiento dentro de la pandemia activó en la gran mayoría de nosotros la necesidad de volver a entrar en contacto con nuestro hábitat natural. La propuesta de Pastor nos ofrece precisamente esa oportunidad de volver a nuestros orígenes a través del arte.

Sobre el heroísmo como cotidianidad | Otra mirada

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Definir nuestra propia identidad siempre fue un reto … El héroe enfrenta situaciones extraordinarias y se construye al amparo de las dificultades que enfrenta Reflexiones Miguel Ángel Latouche en este nuevo artículo.

Sofía Ímber 100 años | Un legado para las artes en Venezuela

Sofía Ímber 100 años | Un legado para las artes en Venezuela

499: El objetivo es proporcionar una perspectiva de la importancia, influencia y aportes de Sofía al desarrollo cultural y la proyección del arte venezolano, a través de su labor periodística e institucional, especialmente el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber y la promoción de las artes y artistas en los años del ingreso de la modernidad en Venezuela.

Elena se compromete por completo con su obra, y dentro de ella se expone a sí misma en cuerpo y alma como parte de un todo con la creación. De ésta manera la artista profesa con el ejemplo, dándonos a todos los espectadores el punto de partida para emprender el camino hacia el cuestionamiento de un sistema que viene dando evidentes señales de colapso. Elena nos convoca, ella comparte su investigación con todo el público bajo la firme convicción de que cada uno de nosotros puede aportar una pieza clave del rompecabezas, de manera que cada voz debe ser escuchada y cada propuesta evaluada. Pastor siembra en nosotros la semilla de la esperanza, la fe de que en equipo podremos recuperar el equilibrio perdido.

Conversando con Elena Victoria Pastor

El encuentro con el mundo de las artes

Creo ha sido un viaje de muchas vueltas, con muchos aprendizajes y giros inesperados. En primer lugar te cuento que cuando tenía 11 años mi primera gran experiencia fue en un museo. Un amigo de la infancia me comentó que existían campamentos vacacionales en el MACCSI y le pedí a mi mamá que me inscribiera, ¡Fue una semana increíble! Por primera vez me acerqué al arte contemporáneo y pinté con crayones a Chagall, dibujé bocetos de Picasso, hice esculturas de Botero en arcilla ¡No quería que se acabara esa semana! 

Luego al terminar el bachillerato estuve tentada de estudiar artes plásticas en la Reverón, sin embargo mis padres eran panaderos, éramos de clase media trabajadora y pensaba que estudiar arte iba a significar muchos sacrificios económicos para mis padres. No quería ser una carga familiar, así que estudié una carrera más convencional: comunicación social. Tomé la mención de audiovisual para así aprender fotografía, cine y radio. Fíjate lo que me gustaba el arte que mi tesis de grado fue un corto documental que dirigí junto a Luisa Aveledo Coll sobre el arte urbano en los espacios públicos de Caracas; entrevistamos a personalidades como Sofía Ímber, el maestro Carlos Cruz-Diez, Pedro León Zapata, Tulio Hernández, Maria Elena Ramos, William Niño Araque… Fue increíble tener esa oportunidad gracias al apoyo de nuestro tutor artístico Ariel Jiménez y al tutor de cine Carlos Caridad Montero. Aún y cuando el arte estaba en mí, yo no era artista, ni me consideraba tal, era periodista. 

Pasaron muchos años, trabajé en el medio y en paralelo hacía pequeños proyectos personales, hasta que en el año 2013 unos amigos me insistieron en presentar un ensayo fotográfico en el concurso de visionado de portafolio de Photoespaña que organizaba la Embajada de España en Caracas. Presenté una serie que se llamó Herencias, donde hacía un retrato fotográfico de mi Papá a través de sus objetos personales. Tuve la gran fortuna de quedar seleccionada para una exhibición en el Festival Photoespaña 2014 con una exhibición colectiva en Casa de América. Y claro, yo dije: ¡Tengo que ir! ¡Mi primera exposición!

Para ese entonces era corresponsal para un documental de corte político-social y estaba en cuanta manifestación, suceso, elección y circunstancia había en la ciudad. Grabando, entrevistando, registrando; el arte era un hobby, una necesidad muy personal que no compartía con nadie. Así que esta invitación fue como caer en cuenta de que lo que hacía si podía ser interesante para otros. Viajé a España, estuve en el montaje de la obra en Casa de América, con los museógrafos, el equipo de montaje, ¡Qué cosa más emocionante fueron esos días! Allí conocí a quienes fueron posteriormente mis profesores en la escuela Blank Paper en Madrid en el máster de Desarrollo de Proyectos junto a fotógrafos como Antonio Xoubanova, Fosi Vegue, Ricardo Cases, Federico Calvino, Julián Barón, gente maravillosa. Esta exposición, ese viaje fue el inicio formal de mi carrera, fue el comenzar a creerme que podía ser artista, fue dejar todo: carrera, país, vida y recomenzar. Yo viajaba por un mes, el día antes de mi regreso decidí quedarme y apostar por ser artista. 

Los cambios en Caracas

Tenía 7 años sin pisar Venezuela, entre recomenzar una vida en otro país y no tener recursos para venir, había sido imposible volver a Caracas. ¡Eso es mucho tiempo! Si entendemos que todo en la vida son cambios, que es lo natural en el cosmos, pues sí, claro que Caracas cambió. Y qué bueno que hayan cambios, son tan necesarios.

Voy a responderte desde el contexto artístico: hay algo que me entusiasma mucho, y es ver tantos espacios de creación autogestionados en la ciudad de Caracas. Gente muy capaz con muchas ganas de hacer, potenciar, nutrir y vitalizar un tejido artístico fuera de los espacios institucionales y/o convencionales, donde la experimentación, la colaboración y el hacer vida suceden de manera orgánica ¡Esto me alegra muchísimo! Yo no soy capaz de hacer un análisis futuro de esto, saber si es algo circunstancial, temporal o efímero, o si se mantendrá en el tiempo o no, esto lo desconozco; pero intuyo que mientras haya gente con ganas de crear habrán y surgirán más espacios, alianzas y potenciadores para que la autogestión no se convierta en un modismo, que se establezca como un sistema paralelo, como un germinador tan necesario para los nuevos creadores, curadores, investigadores, de personas que vivimos en el arte. 

La exposición Allegro Verde en La Casa Disiente

Cuando surgió la oportunidad de venir a Venezuela a presentar obra en La Casa Disiente, junto a su directora Claudine Canard, hicimos un ejercicio de revisión de portafolio. En ese momento me encontraba presentando en el Sammlung Falckenberg Collection Deichtorhallen, una instalación de video performance en video mapping con elementos de la naturaleza que se llama in search of a new symbiosis. Ambas sentimos la necesidad de traer la pieza a La Casa Disiente, primero porque está enfocada a encontrar puentes de reconexión entre el ser humano y la naturaleza, algo tan apremiante en nuestro actual proceso de globalización, y en plena crisis del capital. Y segundo, porque técnicamente es una obra que tiene muchos elementos mediáticos para un planteamiento discursivo que comulga lo tecnológico en lo orgánico. De esta manera se nos abrió el camino para trazar un proyecto que inicia desde esa investigación que aborda aspectos de la ecosofía, lo transdisciplinario y la deconstrucción de la mirada del antropoceno. 

A partir de allí tracé un esquema de trabajo a tres tiempos que permitió no solamente exhibir obra reciente, sino que daba pie a la creación de piezas nuevas durante el período de residencia artística en los espacios de Sintropía Gavilán y en los viajes de investigación in situ que realicé en la Gran Sabana y en Puerto Ayacucho. Metodológicamente el proyecto Allegro Verde arranca con esa revisión de obra previa, continúa en Venezuela con una nueva producción, se pone en ejercicio en la exhibición en La Casa Disiente y tendrá una salida -con el repertorio nuevo-, en una exhibición en Mikropol en Hamburgo el próximo mes de Abril.

Allegro Verde tiene como basamento teórico una revisión de pensadores y filósofos contemporáneos como Félix Guattari, Michel Serres, Donna Haraway, Emanuele Coccia en comunión con experiencias vividas en las comunidades de pueblos originarios del Amazonas. Mi idea partió de un allegro, un movimiento de Joan Sebastian Bach -el concierto para violín E menor el BWV 1042 allegro I- una pieza que me conmueve profundamente, así como lo hacía la idea de volver a Venezuela luego de 7 años ausente y como también me conmueve ver la complejidad del ecosistema en la selva amazónica, tan llena de vida o al escuchar los cantos chamánicos/rituales de comunidades amazónicas conectados desde su cosmovisión con las deidades de la naturaleza. Para mí la investigación pretende establecer cruces, puentes, lazos entre esquinas que parecen diametralmente opuestas. Esta búsqueda es un motor, un ímpetu que me abre muchas interrogantes: ¿Cómo la tecnología causante de tantos estragos climáticos puede evidenciar la belleza de lo natural? ¿Es posible que mi corporalidad humana se transmute en un lienzo? ¿Puede una pieza de música clásica convivir con un canto ancestral desde la abstracción más pura que significa el encuentro con lo divino? ¿Podemos los humanos sentirnos parte del todo y desarrollar empatía hacia otras especies? 

No tengo las respuestas a mis propias preguntas, debe ser por eso que hago arte, para tratar de dilucidar y entender el mundo, pero sobre todo para compartirlo esperando que otros tengan preguntas similares y sean ellos quienes me den luz en el camino. Es en este sentido que planteo a Allegro Verde como un proceso, un work in progress, una investigación que no está cerrada y seguirá su curso de creación e investigación posterior al cierre de la muestra en La Casa Disiente a finales del mes de marzo.

Un futuro donde la humanidad viva en armonía con su entorno

Solamente se me ocurre una explicación que decía Carl Sagan en su programa El Cosmos: si vemos a la vida en el universo como un calendario gregoriano e imaginamos al Big Bang como el 1ro de enero, luego continuaría con la formación de la galaxias, el sol, nuestra tierra, la vida en la tierra, etc, etc… hasta llegar a los seres humanos, nosotros estaríamos situados -acá parafraseo y perdón si no soy exacta en la cita- más o menos en las últimas horas de los últimos días del mes de diciembre. Ahora bien, en el momento que entendemos a la vida humana como externa, separada, diferenciada de la naturaleza, allí no hay comunión, hay un mirar y accionar foráneo. 

Emanuele Coccia, pensador italiano que acabo de leer recientemente me fue revelador. En el libro Metamorfosis hace una análisis bien detallado de cómo somos parte del todo, del gran sistema de la vida en el planeta; compartimos desde nuestro ADN humano elementos químicos que están en otros seres vivos, compartimos el ciclo de la vida: nacer, crecer, reproducirnos, morir, compartimos el hogar no porque tenemos existencia sino porque estamos interrelacionados en un gran sistema que está vivo. Y a la vez, esta idea es mucho más antigua que Coccia: la Pachamama para las culturas ancestrales andinas es y significa el todo, nada que ver con esas falsas apropiaciones e interpretaciones que presentan esta sabiduría como una mujer creadora del planeta. 

Tal vez más que comprender cómo vivir en armonía, haya que recordarlo y cambiar la mirada desde el antropoceno hacia algo más universal, empático y ancestral. Y ser agente multiplicador para poder escuchar otras voces y hacerlo siempre. La naturaleza es más sabia que yo y todos somos parte de ella. Que sea ella quien nos dé respuestas en el tiempo.

Nuestra conciencia sobre ésta situación

En mis viajes de investigación por El Amazonas recordé un relato de Herrera Luque llamado El Dorado. En él nos cuenta cómo en época de colonia los europeos llegaban con una fascinación en búsqueda del oro, un día le preguntaron a un indígena sobre dónde encontrar el oro, a lo que respondió: ¿el oro? Por allá en la selva. Él realmente hablaba del loro, el oro: un error en la pronunciación que intencionalmente llevó a los exploradores a adentrarse y perecer en la selva.

Hoy día, aparte de muchos otros, también hay indígenas que van a las minas a trabajar la tierra en busca de alguna pepita de oro para poder cubrir sus necesidades. Ya no solamente hay un deterioro ambiental en la selva que va fuera de la frontera territorial y afecta suelos venezolanos, brasileños, ecuatorianos; sino que la cultura ancestral se pierde cuando los pueblos originarios dejan sus costumbres para ir a las minas y sobrevivir. Es muy triste. Sería increíble que esta selva amazónica esté protegida ambientalmente y no hayan extracciones en ningún territorio de ningún país. 

La invitación a recorrer Allegro Verde

¡Yo más que conclusiones tengo son preguntas y ganas de escuchar! En la sala dejé un pequeño espacio de lectura con todos los libros a los cuales he ido revisando para esta investigación, está en físico mientras esté en Caracas, para cuando viaje de vuelta a Hamburgo he dejado un código QR para descargarlo en PDF. También dejé un cuadernillo con un bolígrafo por si alguien tiene algo que contribuir al debate. Los invito a leer, a escribir, a preguntar y a qué me cuenten si saben cómo se puede establecer esta conexión con la naturaleza hoy día.

Para conocer más sobre el trabajo de la artista Elena Victoria Pastor pueden seguirle vía IG @elenavictoriapastor

La exposición estará abierta al público hasta el 02 de abril en los hermosos espacios de La Casa Disiente, ubicada en Caracas, El Cafetal, Calle San Luis, al lado del Centro Infantil América. Para mayor información pueden seguir el Instagram @lacasadisiente

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Redactora cultural. Apasionada de la difusión sobre el poder transformador que nos ofrece el arte.

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