Quienes realmente conocen a Miami, tienen la necesidad de mostrar su lado no turístico; de documentar ese Miami de carne y hueso que vive de espaldas al mar turquesa de Miami Beach

Por Pedro Media León.

Las canciones de The Smiths y The Clash que escupe la rocola del Mac’s Club Deuce se confunden con el choque de las bolas en las mesas de billar. Su atmósfera es oscura, acaso algunas pinceladas de neón verde, naranja, morado y hot pink le dan vida, y su happy hour es de 8AM a 5PM. El Deuce está ubicado en South Beach, entre la 14th y Washington, abrió sus puertas en 1926, es el bar más antiguo de Miami, y poco tiempo atrás, antes de fallecer a los 101 años, el dueño, Mac Klein, destapaba las cervezas detrás de la barra.

Si bien el Deuce es un punto clásico de encuentro de barrio y no un bar trendy de socialitè de Instagram, ha sido escenario para capítulos de Miami Vice, lo reseñaron en Playboy, Travel Channel, Forbes; y en él han empinado copas Don Johnson, Jhon Travolta, Irvin Welsh y para Anthony Bourdain era uno de sus bares preferidos en el mundo.

La tarjeta de presentación de Bourdain era de chef, pero también fue escritor, viajero y un cronista urbano moderno de lo outsider, como lo cuenta en su libro Kitchen Confidential, desde sus primeros pasos en las cocinas de Cape Cod, en el cual revela el behind the scenes de dishwashers, bus boys, cocineros, sexo y drogas que hay en cada plato gourmet. Luego en sus programas de televisión No Reservations y Parts Unkown destapó la riqueza cultural y gastronómica de muchas ciudades ignoradas o solo apreciadas por quienes viven en ellas.

Transmitida por la cadena CNN, Parts Unkown es una vuelta al mundo que duró doce temporadas de entre ocho y nueve capítulos cada una. En ellas Bourdain recorrió lugares inimaginables de Mynammar, Colombia, Punjab, Tanzania, Irán, Paraguay y Korea entre otros tantos. Y a pesar de que Miami tiene una amplia gastronomía internacional pero no un solo plato propio, tuvo su espacio en el 2015.

A Bourdain se le vio por The Miami Book Fair, el South Beach Food & Wine Festival y en más de una entrevista dijo que visitaba Miami con frecuencia, no solo por compromisos formales sino porque le gustaba, de ahí su interés de conectar Parts Unkown con ese Miami multicultural y outsider que no reflejan las postales edulcoradas de Ocean Drive. La hoja de ruta toma de punto de partida su premisa Another day, another country. Miami is not only South Beach y empieza de la mano de la chef Michelle Bernstein, en la ventanita del Islas Canarias, comiendo croquetas, sandwich cubano y tomando colada.

Más adelante continúan en el Pepitos Plaza del Doral, charlando del fenómeno Doralzuela, frente a una hamburguesa venezolana con queso, huevo, jamón, papitas, tomate y lechuga que le resultó difícil de comer por el tamaño. En su periplo no podía faltar el Deuce, y le reitera a Klein que está sentado en uno de sus bares favoritos y sin duda el mejor de Miami. Otro destino fueron los barrios Little Haiti y Liberty City, donde además de tomar caldo de pata de vaca, rescata sus tan olvidadas comunidades afroamericanas, pioneras y cruciales en el nacimiento y desarrollo de la ciudad, y que en los sesenta, con el favor de los legendarios studios Deep City Records de Willie Clark, hicieron de Miami uno de los referentes internacionales más importantes de la música Soul.

También conversa con los directores del documental Cocaine Cowboys –es inevitable revisar el pasado oscuro del Miami de los ochenta–, da un vistazo a la arquitectura de Coral Gables y Vizcaya y come pollo frito y deviled eggs en el Yardbird de South Beach. El telón de cierre lo corre con un almuerzo ligero y refinado con su héroe de juventud Iggy pop. The Father of Punk Rock comenta las bondades de Miami y su clima y sus playas, y hace una retrospectiva de los lugares de Europa y Estados Unidos en los que vivió antes de mudarse a Miami en los noventa cuando buscaba alejarse de los vicios.

La sobre mesa fue breve: una caminata en la orilla, enmarcada por un cielo color periódico que presagiaba que el agua bañaría las calles, mientras aparecen los créditos de producción y dirección al ritmo de The Passenger.