El pasado domingo 01 de marzo se realizó una convocatoria para homenajear la trayectoria artística de una de las grandes del mundo del arte en Venezuela: Antonieta Sosa. El sitio elegido fue el Espacio Monitor del Centro de Arte Los Galpones, en Caracas, donde se hicieron presentes importantes personalidades del quehacer cultural del país, así como familiares, amigos y exalumnos de la artista.

La ocasión fue propicia también para celebrar sus 80 años de vida, aunque no pudo estar presente por razones de salud.

Se trató de una muestra flash de un solo día, ya que hacer una exposición de Antonieta Sosa en la actualidad requeriría un trabajo más exhaustivo de investigación, tiempo de montaje y espacio. A propósito de este último aspecto, al caminar por los amplios pasillos del Espacio Monitor –cuyas paredes vestían un blanco insigne– se sentía una humilde sensación de grandeza, la deducción obvia de que en la sencillez puede haber un mensaje tan contundente como la obra de Antonieta.

Una de sus obras más conocidas, la Caja Negra, se exhibió como punto focal. ¿Qué puede sentirse al presenciar un corazón humano reposando sobre un felpudo blanco, atrapado en una caja color negro con una manivela lateral que pareciera activar un mecanismo misterioso? El arte conceptual siempre nos toma desprevenidos, nos hace reflexionar y Antonieta Sosa siempre lo ha sabido.

Antonieta Sosa es pionera del performance en Venezuela. Nacida en Nueva York en 1940, estudió ballet a la vez que asistía como oyente en la escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas de Caracas. Entre 1960 y 1962 estudió psicología en la Universidad Central de Venezuela, en 1966 se graduó en Artes Plásticas de UCLA. Integrante y fundadora del grupo Contradanza, investigó exhaustivamente sobre el performance y la expresión corporal. En 1981 fue invitada a participar en el festival Acciones, un programa impulsado por FUNDARTE en las inmediaciones de la Plaza Bolívar de Caracas junto con otros importantes artistas plásticos y de performance, como Pedro Terán y Carlos Zerpa.

En 1990 estableció una medida personal dada por su propia estatura, y comenzó a utilizar el término ANTO (apócope de Antonieta): “1 ANTO = 163 cm. A la medida de mi cuerpo, ni un milímetro más ni un milímetro menos”. Su Cas(A)nto, una reinterpretación de su casa, fue expuesta en el Museo de Bellas Artes. Reconocida docente, ha dictado numerosas conferencias sobre artes plásticas en diversos espacios públicos y privados del país. Fue Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 2000.