La curiosidad es un rasgo que desde su niñez le acompaña, como el no hacer las cosas del mismo modo que los Otros, o lo parlanchina a la hora de negociar planes musicales, rutas sonoras, misterios donde la belleza se decanta en armoniosas creaciones. La seriedad no abandona a Bárbara Bolívar al momento de hacer música y ensayar, sin perder el entusiasmo y las ganas de jugar, recreando el alma tras el goce estético. El perfeccionismo ronda su psique, en un interludio de exigencias donde quedan rotas e inconclusas algunas letras que escribe, o melodías que graba, con febril pulso del asombro. Algo normal, para quien la norma es la búsqueda de la excelencia. Su ética musical se centra en hacer ver las emociones como reflejos de la mente, ante lo que procesan los sentidos desde fuera y lo que pasa en el propio cuerpo, donde lo central es penetrar la médula desde donde germina el deseo.

Y sin pedir permiso a las dudas, iniciamos nuestra conversación.

Bárbara, ¿cómo se inició y se ha desarrollado tu vínculo con la música?

Todo comenzó como oyente. Mi vínculo con la música nace con mi madre cantando en un conjunto de gaita. Los ensayos eran en mi casa y mi hermana y yo éramos testigos de todo aquello, además en casa se escuchaba mucha música, no había televisión y solo teníamos libros, radio, acetatos y cassettes. Tengo muy claras en mi mente las canciones que conforman la banda sonora de mi niñez y las sensaciones que todavía me generan. Ya después me voy vinculando como intérprete, como resultado de lo que escuchaba. Yo me enamoré de la flauta porque en casa ponían El Cuarteto y la Orquesta Aragón de Cuba, eso ha traído consigo otros aprendizajes y ha dado paso a otra etapa que estoy descubriendo y explorando recientemente, que es la de experimentar y crear, un proceso lento en general. Estas formas de vincularme con la música son una suerte de fases en las que descubro facetas nuevas, pero en vez de concluir una y dar paso a la siguiente, van creciendo en paralelo y alimentándose entre sí porque unas dan vida a otras, como todo en la vida.

Bárbara sonríe, o más bien suena, desnudando la geografía polisentimental del goce.

Emociones e inpiración

 

Cuéntanos, ¿cómo dialogan tus emociones y la música en tu imaginario creativo?

Por ahora, como nunca antes había estado abierto ese canal de diálogo entre mis emociones y mi faceta creativa musical, tengo intermediarios: la lectura y la escritura. Soy muy emotiva y siento la necesidad de llevar un diario en el que dejo congeladas las emociones que me abruman, en especial las que pueden intoxicarme. Entonces, cuando quiero crear música partiendo de alguna de ellas, voy y leo el diario. Un músico “normal” iría directo al piano, la guitarra o algún instrumento melódico, pero conmigo es otro asunto. A veces creo que es porque yo quería estudiar idiomas y ser traductora y de alguna forma mi mente busca hacer ese trabajo. Al final la música es un lenguaje. A veces vienen melodías o armonías a mi mente sin diario de por medio, pero son instantes en los que estoy viviendo exclusivamente el presente, por ejemplo, cuando salgo en la bici, que es cuando estoy menos pendiente de crear porque mi atención se centra en el camino, la velocidad y todo lo que implica andar en bicicleta.

Su mirada desnuda el viaje de una amante, donde solo cabe rendirse, sonar y…

 

“(…) me gusta alentar a las personas a ser auténticas y eso pretendo con el público. Parte de eso es hacerles saber que está bien cuestionarlo todo y que hay que saber estar y vivir con las dudas, aun cuando no te dé la vida para resolverlas todas.”

¿De dónde nace tu inspiración?

De mis ganas de mejorar en lo que hago. De mi entusiasmo por convertir mi expresión artística en mi principal herramienta de subsistencia. Que esta me sirva tanto en el mundo interior como en el exterior, y que eso me permita convivir sanamente con los temores e inseguridades que me habitan. Hacer música es un servicio y uno siempre quiere dar lo mejor para sí mismo y para los demás, aun sabiendo que tu obra no tiene por qué agradar a todos. También me inspira el creer que afuera hay gente esperando por mi música. Ya sabemos que para los artistas compartir la propia expresión es una necesidad.

Y la necesidad de crear en Bárbara, es un fuego donde las manos ya no persiguen, son.

Propuesta musical y nuevos proyectos

 

¿Qué caracteriza tu propuesta musical?

Todavía no he podido darle a mi propuesta todas las características que quiero imprimirle, está recién nacida, pero diría que hasta ahora está marcada por el eclecticismo y la búsqueda de autenticidad. No intento encajar en una categoría musical específica, sino encontrar mi voz y discurso propio. Pero sí es obvio que hay muchos elementos de la música venezolana en ella.

Al final, es a la música a quien desea encomendarse, ella, la músico, la creyente.

 

¿En qué proyectos estás trabajando y cómo enfrentan el mercado cultural?

Ahora estoy trabajando en uno y participando en otro. El primero es el Dúo Somaris, un proyecto que llevo a la par con Antonino Croce, en el que ambos unimos nuestras propuestas e incluso acabamos de lanzar el primer álbum, un EP titulado “Poco a poco”, el cual hicimos durante la cuarentena como un experimento con ritmos venezolanos y jazz. En el segundo soy flautista y corista en Hadadanza, una banda de folk rock que a pocas semanas de darme la bienvenida lanzó su segundo álbum titulado “Juglar”. Yo no participé en las sesiones de grabación porque en ese entonces estaba otra flautista, pero ya me tocará hacer mis propios aportes en las presentaciones y futuros discos de la banda. Ambos proyectos se enfrentan a lo mismo: la caída del mercado del entretenimiento y el ocio nocturno como consecuencia de la pandemia y la migración parcial hacia el mundo digital. Aunque son estilos completamente diferentes, se manejan los mismos retos, la ventaja de la banda es que al tener seis integrantes es más fácil delegar funciones, en cambio para el dúo es todo un desafío.

Silencio. Bárbara siente el peso de ser desafiada. Acaso, la fuerza desde donde surge el embriagado ya del ahora.

¿La música puede transformar vidas? ¿Cómo y para qué?

La música transforma el aire y sin aire no se vive. Hay transformaciones muy evidentes, esas que vienen del cambio de conciencia que la música es capaz de generar. En un hospital infantil viví cómo se puede brindar apoyo a una familia durante el proceso de sanación de un niño, a través de la música: su entusiasmo para cantar, aprender a tocar, compartir con compañeros y profesores mientras pasa por un duro proceso de quimioterapia, cambia su percepción de lo que implica estar hospitalizado y esto pasa mientras descubre que puede hacer música. Algunos de los chicos que vencieron el cáncer son músicos, otros no, dejaron este plano y eso nos transformó a nosotros. Hay otro cambio no muy visible, es paulatino: todos escuchamos a lo largo de la vida piezas musicales que pasan a ser parte de nosotros, que influyen en nuestra identidad, forma de pensar, de manejar las emociones, de recordar, de relacionarnos, de iniciar y concluir el día. Uno debe preguntarse, “¿de qué música estoy hecho y cómo influye en mí?”, eso aplica también para libros, películas u otra forma de arte presente en tu vida, en tu alma, en tu existencia.

Reímos. Nos despedimos con ese sonido sin límite, como elevado ícono donde el alma canta y celebra la vida.

Bárbara Bolívar es una flautista y cantante guariqueña que inicia sus estudios musicales en la Escuela de Música “Raimundo Pereira” en Calabozo y posteriormente forma parte de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado Guárico. Realiza estudios superiores en la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE) en la cátedra del maestro José Antonio “Toñito” Naranjo. En 2014 inicia junto a Antonino Croce la propuesta del Dúo Somaris, inicialmente combinando música y poesía latinoamericana y luego inclinándose hacia la fusión, en la actualidad trabajan desde España en Alicante Ciudad.

En Julio de 2020 se une a la banda de folk rock Hadadanza. Dentro de ambas agrupaciones ha iniciado un proceso en el que explora su faceta como creadora y co-creadora, abordando los diferentes estilos de cada una.

 

Redes sociales:

  • IG: @baboflauta 
  • FB: Bárbara Bolívar 

 

Magdalena De Luca, el poder femenino

Magdalena De Luca, el poder femenino

Magdalena De Luca es una conocedora del mundo tecnológico. Con más de 40 años en emprendimientos digitales es.un claro ejemplo visión, dedicación y talento femenino.

El barrio de las letras

El barrio de las letras

Cuando George E. Merrick desarrolló el proyecto urbano de Coral Gables jamás pensó que aquella zona se convertiría en el barrio de las letras de Miami

Artículos recientes

Escritor | Personal Brander | Storyteller | Copywriter

Colaborador articulista de The Wynwood Times

Columna: Apuntes desde el vértigo

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad