» ARGUMENTO

 

Creada por Chris Van Dusen para Shondaland, la serie está basada en la exitosa saga de libros  de la escritora estadounidense Julia Quinn que narra la historia de los hermanos Bridgerton (de mayor a menor y graciosamente en orden alfabético) Anthony, Benedict, Colin, Daphne, Eloise, Francesca, Gregory y Hyacinth; miembros de una importante familia perteneciente a la aristocracia británica en los tiempos de la Regencia. Dicha saga consta de ocho ejemplares –uno por cada hermano– más un noveno que es un compilado de epílogos de las historias anteriores junto a una semblanza de la matriarca Lady Violet Bridgerton.

La temporada inicial que estrenó Netflix el pasado 25 de diciembre, nos presentó al primero de estos libros en una adaptación que se tomó unas cuantas licencias, a mi modo de ver, más oportunistas que oportunas en tiempos del black lives matter y que evidentemente buscan monetizar más que sentar alguna posición. Pero bueno, está bien, no pasa nada, al fin y al cabo es un negocio. Así que decidí abstraerme de la realidad y disfrutar de una Inglaterra con una Reina Charlotte negra (¿por qué, no?, pudo ser una de las tantas locuras del Rey Jorge III) y una corte al estilo del “United Colors of Benetton”.

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Trailer de 1ra temporada de Bridgerton

La trama básicamente tiene dos líneas argumentales: La vida romántica de cada uno de los hermanos. Esta primera entrega, por ejemplo, se centra en la historia de amor entre Daphne y el Duque de Hastings y asumo que las siguientes temporadas al igual que en los libros, irán desarrollando lo propio con cada heredero Bridgerton. Y paralelamente está la intriga que se cierne en toda la ciudad por el contenido de un pasquín de circulación gratuita donde se sacan a la luz los chismes y secretos mejor guardados de los distinguidos miembros de la sociedad, el cual es firmado por una misteriosa Lady Whistledown a la que nadie conoce pero la cual sí parece conocerlos muy bien a todos.

 Los diálogos resultan muy simples y por momentos predecibles, cayendo en los constantes clichés típicos de romances al estilo Corin Tellado –no entiendo como hay quienes han tenido la vacuidad de compararlos con Jane Austen– pero bueno, convengamos en que se trata de un “estilo”. Ahora bien, por más licencias que se tomen, hay detalles que deben cuidarse hasta por sentido común. Uno de los más graves ocurrió en el último episodio donde en una escena durante el baile en la residencia de los duques de Hastings, al cual acude la Reina (un personaje que nos presentan en los primeros capítulos como imponente, distante, intimidante y de gran altivez, como corresponde) y donde la misma se ve compartiendo en la reunión como cualquier hija de vecina olvidando todos los protocolos.

La trama básicamente tiene dos líneas argumentales: La vida romántica de cada uno de los hermanos. Esta primera entrega, por ejemplo, se centra en la historia de amor entre Daphne y el Duque de Hastings y asumo que las siguientes temporadas al igual que en los libros, irán desarrollando lo propio con cada heredero Bridgerton. Y paralelamente está la intriga que se cierne en toda la ciudad por el contenido de un pasquín de circulación gratuita donde se sacan a la luz los chismes y secretos mejor guardados de los distinguidos miembros de la sociedad, el cual es firmado por una misteriosa Lady Whistledown a la que nadie conoce pero la cual sí parece conocerlos muy bien a todos.

 Los diálogos resultan muy simples y por momentos predecibles, cayendo en los constantes clichés típicos de romances al estilo Corin Tellado –no entiendo como hay quienes han tenido la vacuidad de compararlos con Jane Austen– pero bueno, convengamos en que se trata de un “estilo”. Ahora bien, por más licencias que se tomen, hay detalles que deben cuidarse hasta por sentido común. Uno de los más graves ocurrió en el último episodio donde en una escena durante el baile en la residencia de los duques de Hastings, al cual acude la Reina (un personaje que nos presentan en los primeros capítulos como imponente, distante, intimidante y de gran altivez, como corresponde) y donde la misma se ve compartiendo en la reunión como cualquier hija de vecina olvidando todos los protocolos.

Shonda Rhimes

Pero el sumun de lo absurdo es cuando todos se amontonan –Reina incluida en esa apurruñadera– a resguardarse bajo un techo mientras observan a la pareja de protagonistas conversando y mojándose en la lluvia, en ese momento el personaje de Lady Danbury –una dama que crio al Duque de Hastings– ordena a todos, con bastón en mano, que salgan de ahí, como si la Reina fuera ella y no conformes con esto, observo con estupor como la verdadera Reina se va en medio de ese bululú sin chistar. ¡Por favor! ¿Pero qué distopía es esta? Por insolencias menores han rodado cabezas. Entonces trato de justificarlo recordando que se trata de Shondaland y que todavía tienen muy frescos sus vínculos con Disney.

 

» PRODUCCIÓN

 

Como ya acotamos esta es la primera producción de Shondaland (la casa productora de Shonda Rhimes) para Netflix luego del jugoso contrato por 150 millones de dólares que el emporio del streaming le ofreciera para arrebatársela a la ABC (empresa de la que Disney es propietaria). Como sabemos Shonda ha sido la productora de las últimas tres series destacadas para la cadena mencionada, antes del nuevo reinado de las plataformas digitales, estamos hablando de Grey´s Anatomy, Scandal y How to get away with Murder.

Con Bridgerton hace su presentación en la sociedad Netflixeriana ante la mirada expectante del resto de sus miembros, pues ella es la Reina Negra de esta plataforma donde  –por el momento– el Rey sigue siendo Ryan Murphy con sus 300 millones, así que era lógico que todos estuviéramos ansiosos por conocer cómo iba a ser su apertura en este juego, cómo sería el  “Gambito de dama” que nos mostraría Shonda.

 Sin duda se ve el dinero en la producción de esta serie. Un despliegue fastuoso de locaciones, escenografías y vestuario, aunque en este último apartado, pueden notarse algunas pelusas que deberían cepillarse con más cuidado. Hay cierta premura en los acabados de algunos vestidos al igual que en la elaboración de los peinados. Pero fuera de ello es sin duda una realización hermosa, con una paleta de colores muy apropiada a lo idílico de su historia.

Ahora bien, en cuanto a la banda sonora Shonda vuelve a tomarse ciertas licencias al mezclar la música propia de la época –recordemos que la trama está enclavada a principios del siglo XIX– con versiones de temas pertenecientes a Ariana Grande, Maroon 5, Billie Eilish, Shawn Mendes o Taylor Swift, haciendo más ecléctica aún su puesta en escena, lo que me llevó a concluir que estaba ante la presencia de un producto pensado para un público millennial, centennial y un grupo de la generación X poco exigente. En fin, “business are business” y al parecer lo importante –como se decía en la industria de la televisión en Venezuela– “es que la historia suba cerro”.

» ACTUACIÓN

 

El amplio elenco está conformado en su mayoría por actores británicos. La pareja protagónica de esta temporada (recordemos que cada libro de la autora está protagonizado por uno de los hermanos Bridgerton y asumo que harán algo similar con las siguientes temporadas), la conforman Phoebe Dynevor como Daphne –la mayor de las hijas Bridgerton y cuarta en la descendencia– y Regé-Jean Page como el Duque de Hastings. Ambos logran una muy buena química que se nota en pantalla pero sin embargo creo que faltó un poco más de profundidad en sus trabajos actorales y me parece que aquí la falta estuvo en la dirección pues se dedicaron más a explotar los atributos físicos de ambos que a cuidar la interpretación.

 Lo mismo ocurre con la mayoría de los actores que fácilmente caen en estereotipos, solo dos actrices, a mi modo de ver, lograron dar con las dimensiones justas de sus personajes. Nicola Coughlan que da vida a la dulce e inteligente “Penelope Featherington” quien sufre en silencio por el amor de Colin Bridgerton él cual no la ve más que como una buena amiga; y Adjoa Andoh como la altiva y voluntariosa Lady Danbury quien prácticamente se hizo cargo de la educación del Duque de Hastings cuando este fuera rechazado de niño por su déspota padre.

Cabe destacar que el crédito más reconocido del elenco pertenece a la estupenda Julie Andrews, otro de los lujos que se da esta producción ya que la actriz nunca aparece en pantalla, solo da voz al personaje más interesante de la historia, a pesar de que nunca lo veamos, la misteriosa “gossip girl” Lady Whistledown.

 

En conclusión, a esta primera temporada de Bridgerton le doy a:

  • Argumento: 1,5
  • Producción: 2
  • Actuación: 1,5 

(Cada rubro sobre 3 puntos)

 

Para un total de: 5 puntos sobre 9

 

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