Género: Terror Gótico, Slasher, Drama, Comedia Negra
Creado por: Mike Flanagan
Episodios: 8
Origen: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Lanzamiento: 12/10/23
Distribución: Netflix

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» ARGUMENTO

Roderick Usher es el patriarca de una poderosa y multimillonaria familia. Junto a su hermana Madeleine dirigen “Fortunato”, una corporación farmacéutica de gran envergadura.

Mientras la familia enfrenta un juicio por corrupción que involucra a un medicamento opioide llamado “Ligodin”, los seis hijos de Roderick comienzan a morir en misteriosos y macabros accidentes.

Así inicia esta nueva miniserie que Netflix estrenó el pasado 12 de octubre, bajo la ya reconocida pluma y dirección de Mike Flanagan, quién nos tiene acostumbrados a su particular estilo de terror existencial y profundamente teatral.

La caída de la Casa Usher | Tráiler oficial | Netflix

Lo primero que hay que aclarar sobre esta Caída de la casa Usher es que no se trata de una adaptación del famoso cuento de Edgard Allan Poe —ni de ninguno de los otros cuentos que van titulando cada episodio—, es más, ni siquiera estamos ante una versión libre.

En esta oportunidad Flanagan solo tomó la obra de Poe como tacos de Lego para con ellos construir una historia sobre las consecuencias de la ambición desmedida y el poder absoluto.

Eso sí, los fans de Allan Poe igual se deleitarán con los constantes guiños —incluidos varios fragmentos de sus poemas— que de su obra aparecen a lo largo de los ocho episodios que componen la entrega.

Pero lo más destacable de este experimento es que una vez culminada la serie nos percatamos que la esencia de Poe no sólo sale airosa y sin daños, sino que su presencia se hace tan trascendental que seguro sumará nuevos fans a toda su obra literaria.

A Flanagan, en lo personal, lo considero como un verdadero maestro de la narrativa audiovisual y ello lo ha demostrado en cada una de las cinco series que realizó para Netflix, y  digo realizó, porque ya los medios han anunciado su fichaje con Amazon.

En La maldición de Hill House (la mejor lograda en cuanto a lo que el género de terror demanda), la culpa y cómo cada individuo puede lidiar con ella, fueron el leitmotiv de la trama.

Con La maldición de Bly Manor utilizó los cuentos de fantasmas de Henry James para intentar algo similar a lo que ahora nos presenta con Poe, pero con menor éxito.

Luego vino su joya de la corona: Misa de medianoche. Aquí, la teatralidad de sus historias logró su máxima expresión, así como su mayor derroche literario, donde la fuerza argumental recayó en un tema tan complejo como la fe.

Su cuarta entrega fue El Club de la Medianoche, otra joyita que, lamentablemente, fue poco afortunada en público pero que retomaba los códigos básicos del terror, sin sacrificar para nada el estilo del autor y donde la fragilidad de la vida y la aceptación de la muerte cuando llega de forma prematura son los tópicos entre los que se mueve el péndulo de la trama.

Y ahora con La caída de la casa Usher, estamos frente al más político y existencialista de sus productos.

En esta oportunidad, la llaga donde pone el dedo —y la lente— el autor, es la grave crisis de opioides que se está volviendo un problema global.

 Y con la maestría artística a la que nos ha acostumbrado, nos presenta un puñado de personajes, en su mayoría deliciosamente despreciables, rodeados de una opulencia casi escatológica y para quienes la muerte representa más bien una cura, un alivio al intenso dolor que representa el profundo vacío de sus vidas.

Y qué mejor inspiración para representar este mundo de “excesos opióidicos” que los esquizoides personajes de Poe.

En cuanto a los monólogos, tan propios de Flanagan, también están presentes, sin ser tan extensos o complejos como en Misa de Medianoche, pero con la misma contundencia.

Una muestra de ello es la disertación conceptualista que le hace Roderick a Dupin sobre el dicho de “Si la vida te da limones” es en sí un manifiesto de la diferencia entre el hombre al que le suceden cosas y el hombre que hace que las cosas sucedan; lo cual deja en claro el talante y personalidad de los mellizos Usher.

Algunos críticos han expresado en contra de la serie que “de terror no tiene nada”. Yo difiero, pues, ¿acaso hay algo más terrorífico que la realidad? En lo personal lo ocurrido con la familia Sackler y el OxyContin o lo que está pasando con el consumo del Fentanilo, se me hace más aterrador que todos los filmes de monstruos, posesiones y fantasmas juntos. Pero, como ya lo expresé en otro análisis, la obra de Mike Flanagan no es para cerebros amoblados con videojuegos, chat gpt o pensamientos chatarra obtenidos vía delivery.

» PRODUCCIÓN

La historia se desarrolla en su mayor parte en la época actual, aunque va y viene en el tiempo para contarnos pasajes de la vida de Madeleine y Roderick en su infancia y juventud.

El estilo gótico es el predominante en la realización de los episodios, así como una paleta de colores que va desde los tonos pastel, azules, beige y algunos ocres, en las viviendas de los vástagos de la familia; hasta los grises, marrones y negros en las oficinas y la propia casa Usher.

Ya sabemos que los capítulos fueron identificados con los títulos de varios cuentos de Poe: La máscara de la muerte roja, Los crímenes de la calle Morgue, El gato negro, El corazón delator, El escarabajo de oro, El pozo y el péndulo, El cuervo; sin embargo los guiños al poeta no cesan en toda la producción, de hecho el primer episodio se titula “Una lúgubre medianoche” que es la frase con la que inicia “El Cuervo”.

Pero sin duda la mayor presencia se encuentra en los nombres de todos los personajes e incluso hasta el nombre de la empresa “Fortunato” es tomado de El Barril Amontillado y el nombre de “Verna”, uno de los personajes principales, es un anagrama de la palabra cuervo en inglés: Raven.

Cómo aspecto criticable añadiría que salvo los episodios 1, 2 (que me pareció de los mejores realizados y el más cercano al cuento que lo titula) y 8; el resto se vuelve un tanto predecibles lo que hace que el ritmo de la serie pueda sufrir ciertos bajones para la audiencia en general.

Pienso que la historia podría haberse condensado en menos episodios y con una duración entre los 45 y 50 minutos, en lugar de la hora que casi sobrepasan todos los capítulos.

» ACTUACIÓN

Otra de las características que le dan ese aire teatral a las producciones de Flanagan, es que siempre se rodea del mismo grupo de actores, como si de una compañía se tratase. Algo similar a lo que hacen Ryan Murphy en su antológica American Horror Story, solo que en esta troupe los cambios de roles son totalmente impredecibles, a quienes vimos protagonizando en una oportunidad luego los podemos ver en papeles secundarios y viceversa.

En esta ocasión, a  los rostros conocidos se sumaron la veterana actriz Mary McDonnell (Crímenes Mayores, The Closer), como la fría y calculadora Madeleine Usher; y Mark Hamill, el eterno Luke Skywalker, quien da vida a Arthur Gordon Pym, el misterioso abogado de los Usher. Aunque para los fans de Star Wars siempre nos es grato ver a Hamill, en este caso pienso que su personaje pudo ser más aprovechable y salvo por las obvias referencias literarias de la novela de Poe, el personaje no termina de desarrollarse para el espectador.

 En cambio la actuación de Carla Gugino, una de las musas del director, está a la altura de lo que demanda su rol.

Ella es Verna, el cuervo, el ángel de la muerte que debe representar la faceta adecuada según las deudas de aquellos a quien viene a cobrar. Sin duda, Gugino es la auténtica protagonista de la historia.

También debo destacar los trabajos realizados por Bruce Greenwood y Zach Gilford como Roderick Usher en las etapas de adultez y juventud respectivamente.

Por su parte, Samantha Sloyan como Tamerlane Usher, la segunda hija del matrimonio entre Roderick y Annabel Lee, está simplemente exquisita con sus particulares “juegos de sobremesa”. Al igual que Kate Siegel como Camille L’Espanaye, una de los cuatro hijos bastardos de Roderick. Su interpretación como una total enajenada de la información me encantó.

También es destacable el trabajo de los jóvenes Kyliegh Curran, a quien recordamos como la niña protagonista de Doctor Sueño, en el papel de Leonore, la única nieta del clan Usher; y Sauriyan Sapkota como Próspero, el hijo más joven de los bastardos Usher.

El resto del elenco principal está conformado por Henry Thomas como Frederick Usher, Carl Lumbly como Auguste Dupin, T’Nia Miller como Victorine LaFourcade, Katie Parker como Annabel Lee, Rahul Kohli como Napoleón “Leo” Usher, Matt Biedel como Will Wilson, Crystal Balint como Morella Usher, Anabeth Gish como Eliza Usher, madre de los mellizos Usher y por último, pero no menos importante, tenemos a Ruth Codd (cuya estampa no deja de recordarme a la gran Bette Davis y su actuación en El Club de la Medianoche me cautivó), ella da vida a Juno Usher, la actual esposa de Roderick con problemas de drogadicción.

Se ha comentado que los actores en general, muestran un trabajo bastante estereotipado. Pienso que esa característica en los personajes fue pensada adrede por el director para plasmar lo fútil y vacuo de los tiempos en que vivimos. Pues una sociedad en la que algunas personas haciendo payasadas NPC por las redes son mejor pagadas que docentes o profesionales de la salud nos habla de una alta probabilidad de predominio de inteligencia artificial sobre una humanidad transformada en estereotipos.

En conclusión a esta serie le doy: 

 

  • Argumento 3
  • Producción 2
  • Actuación 2.5 

 

Para hacer de La caída de la casa Usher una serie de 7.5 puntos sobre 9.

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