Sí, oh coherencia inexistente entre incoherentes humanos.

Una coach que no hace lo que aconseja. Un experto que no comulga en privado con las ideas públicas que expone. Un padre que grita en la casa para que haya silencio. Una madre que le exige al hijo que hable sin groserías y en el regaño las emplea. Un profesional que alardea de una cualidad, pero si analizamos lo que comunica nos damos cuenta que carece de ella.

Vemos a diario muchos casos de actuar fuera de toda coherencia. Somos testigos de gente que entre lo que piensa, dice y hace hay una interferencia muy seria. No pasaría nada si no fuera porque esta gente está en las redes sociales donde muestra una máscara de lo que en esencia no es.

¿Y qué con eso?, podrías preguntarte. Te respondo.

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Si estás dando consejos, si te muestras como alguien digno de ser emulado, si buscas la admiración, la viralidad, el sentirte como un influenciador de masas, pues debes estar en total coherencia con tu vida desde las palabras que expresas en la oralidad, las palabras que escribes y las acciones que realizas. Debes tener en todo momento una actitud consecuente con una idea, postura o un hecho asumidos o expresados con anterioridad. Significa que debe existir una total correspondencia entre lo que piensas y expresas con tu manera de conducirte en la vida. Por eso en la sabiduría popular está ese refrán que reza “del dicho al hecho hay mucho trecho”.

Al estar expuesto a una audiencia que crece cada día, al ser parte de plataformas sociales que llegan a un sinnúmero de personas, la posibilidad de ser evaluado, criticado y juzgado es muy alta. Muchos te ven, muchos te criticarán.

Por eso ser coherente supone un acto de madurez emocional, sobre todo para darnos cuenta de nuestro actuar incoherente. Implica decirnos con humildad: “estoy actuando de forma indebida”, para acto seguido buscar mejorarnos sin engaños ni justificaciones simplonas.

Si me doy cuenta de mi manera de sentir, de cómo analizo las situaciones, de qué manera interpreto mis relaciones, podré, con la capacidad de mirarme a mí misma/o con sinceridad, hacer lo correcto, ser coherente.

Imagínate en mi caso, yo que hablo de comunicación, de amor a las palabras, de literatura, entonces escribiera con errores, no atendiera al efecto de lo que comunico y no leyera libro alguno. Un completo absurdo.

Invitarte a ser coherente es recordar lo que me digo a mí misma. Es cotejar una idea dicha con una acción hecha. Es confrontarse con la esencia que somos respecto a la imagen que proyectamos. Es quedarnos con la versión genuina y mostrarnos tal cual somos, sin filtros, sin truquitos aprendidos; con nuestras marcas, despeines, manchas, ojeras, canas; nerviosismo e inseguridades.

Además, ten en cuenta que el metaverso ama lo real. Cada vez más nos sentimos atraídos por gente que es común, corriente y se parece a nosotros en lo que no ve al instante, en las tristezas, decepciones y frustraciones.

La coherencia es un imán, una llave, una oportunidad de ser valorado/a por lo que eres de verdad. 

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