Una millennial me quería convencer del valor del feminismo y de la justificación de la expresión “persona menstruante” dentro de la “Ley Trans” en Chile. ¿Qué sabía ella sobre este movimiento? Dos cosas: la dicotomía simplista de mujeres = todo lo bueno y, por supuesto, hombres = todo lo malo, más la viralización del fenómeno #metoo. ¿Qué había leído, cuánto había investigado antes de hablar? 0, se lee c-e-r-o. 

Siendo una mujer de la generación X creo necesario ponerme en los tacones de una persona pensante, expresar mi punto de vista al respecto y hacer unas amables recomendaciones.

Las voces con las que crecimos

Las voces con las que crecimos

Quienes hacen las voces de muchos de esos personajes que hoy conocemos vinieron a Venezuela para compartir con el público que creció escuchándolos.

En primer lugar, debemos salir de las plataformas, de las redes sociales y leer artículos académicos, libros concienzudos que puedan darnos luz sobre aquel tópico que queramos aprender. Suponiendo que creamos que solo aprendiendo al investigar podremos tener argumentos válidos y persuasivos para desarrollar discusiones a futuro.

En segundo lugar, el feminismo es un movimiento traducido en olas que vienen impactando la vida en sociedad. La historia parte en 1848 con la Primera Convención sobre los Derechos de la Mujer celebrada el 13 de julio en Nueva York con el impulso de Lucrecia Mott y Jane Hunt, y sigue hasta hoy con los aportes actuales de todas las mujeres que desde la política mundial impulsan cambios a favor de la igualdad de derechos, en contra del machismo agresor y siguen creyendo que hay que sumar fuerzas con otras minorías sociales sin que implique guerras ni violencia.

¿Ser mujer significa que somos absolutamente buenas, mejores personas y seres humanos superiores? Pues no. Existen mujeres que son ignorantes, estafadoras, desleales, malévolas, criminales y asesinas. ¿Cuál es el punto importante a centrarse? El respeto a los derechos, esos aspectos legales que nos deben mantener en la misma línea salarial, de beneficios y de maneras de vivir en libertad que los hombres.

Ni todos los hombres son perversos y malos ni todas las mujeres son unas fanáticas odiosas que gritan consignas para desvalorizar al hombre y execrarlo de la sociedad. 

Para cerrar, insisto en eso de investigar, leer, analizar, para solo después emitir un juicio. Hay una ideología política que sigue apostando por la confrontación ciega, las revueltas grandilocuentes y sigue sembrando con saña ideas de lo irreconciliable entre quienes piensen distinto. Buscan ciegas, ciegos, ciegues adeptos a sus patrones de conducta y fanáticos a ultranza.

Lograr mayores éxitos cada vez siempre ha resultado difícil para el movimiento feminista, sin embargo, siguen apareciendo líderes individuales que piensan en el bien a favor de todos (sustantivo masculino genérico) para convivir en paz y con conciencia de bienestar común. 

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Escritora y cronista.

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