Jennifer López

Como una mujer de la generación X me sorprende ver cómo nos perciben los adolescentes y los jóvenes veinteañeros. 

Para ellos los que hemos escalado el quinto escalón de la vida, poco menos ya olemos a formol, tenemos la medida justa para el armatoste de roble que será nuestra última morada o estamos listos para ser echados como dignas cenizas en el territorio que hallamos elegido cuando estábamos buenos y sanos.

Hay un sinnúmero de memes, Gifs y chistes asociados a los baby boomers y a los GenX. Todos son infravalorándonos.

Las voces con las que crecimos

Las voces con las que crecimos

Quienes hacen las voces de muchos de esos personajes que hoy conocemos vinieron a Venezuela para compartir con el público que creció escuchándolos.

Lo curioso es que un gran número de esa muchachada grande les gustan las películas con Matt Damon, las de Marvel con Robert Downey Jr. y Mark Ruffallo; les encanta Jennifer López y cantan las canciones de Kylie Minogue. Todos estupendos cincuentones… #másomenos ¿?

Esto de vernos jóvenes, imparables y eternos nos pasa a todos cuando tenemos suficiente colágeno en nuestro cuerpo y nos sentimos superiores en nuestro saber respecto a las generaciones anteriores.

Gianluca Vacchi

Reviso cómo mi generación veía a los adultos en su momento y me voy a mi adolescencia. Allí recuerdo que las señoras mayores tenían 40 años; las de 50 ya iban en descenso vital: se cortaban el pelo al mínimo, no se maquillaban; usaban ropa ancha con zapatos planos; tenían formas redondeadas como pelotas de playa y cocinaban postres maravillosos.

Hoy vemos a hombres y mujeres por encima de los cuarenta años con cuerpos envidiables; usando ropa atrevida; expertas en maquillaje y fitness; atentos al cuidado personal, con mucho estilo y encanto personal.

Los que imponen las pautas de moda en las pasarelas son treintones con asesores que ya alcanzaron los sesenta años. Cada vez más vemos modelos con cabellos largos y grises imponiendo su encanto a través de TikTok. Hay agencias de modelaje que contratan a guapos barbudos con canas y arrugas a juego para sus campañas. 

No hay franjas para delimitar a los que están “mascando el agua” de los activos en digital. Hasta una abuelita mexicana tiene su canal en Youtube (“De mi Rancho a Tu Cocina”).

Lo que diferencia aquellos tiempos de este es que la intolerancia intergeneracional ahora es mayor. El edadismo, o sea, los estereotipos, prejuicios y discriminación contra las personas por su edad, de acuerdo con la OMS, es una marca que muchos están usando para ofender. A su lado camina la inclusión y el lenguaje inclusivo.

Las rutas son críticas y el tiempo es implacable.

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Escritora y cronista.

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