La Real Academia Española define a la literatura como:  

“Arte que emplea como medio de expresión una lengua”. 

Al indagar en teoría literaria, descubrimos que la literatura nació en la oralidad. Las historias iban de boca a boca en cada generación. Esta tradición oral era uno de los pocos medios donde podía preservarse la cultura. Según el historiador y escritor israelí, Yuval Noah Harari, fue en este punto de la historia donde nos diferenciamos como seres humanos. La literatura se desarrollaría, siglos más tarde, en obra escrita. En España, aparece la literatura escrita en el siglo XIII. Este evento produjo un hito en la forma de contar historias: Se preservan en el tiempo, se estructuran y no se modifica. El Cantar del Mío Cid es considerada una de las primeras obras poéticas extensas en castellano antiguo de la cuál se conserva su manuscrito casi completo. 

Las voces con las que crecimos

Las voces con las que crecimos

Quienes hacen las voces de muchos de esos personajes que hoy conocemos vinieron a Venezuela para compartir con el público que creció escuchándolos.

Esta es una obra que se estudia durante las clases de literatura en la educación formativa superior. Si bien es una obra de profunda importancia para la historia de la literatura, elaboré una encuesta simple entre mis allegados para conocer si, en su defecto, habían estudiado esta obra, y si tras este estudio, conocían su verdadera relevancia. Con este ensayo, busco encontrar razones que determinen de carácter indispensable la lectura de El Cantar del Mío Cid en los programas formativos de educación superior.

La última vez que había hablado de esta obra fue en cuarto año de bachillerato. Aquí, el profesor propuso una lectura profunda de un texto que, para él, le resultaba trascendental. Nos habló de Rodrigo Díaz de Vivar y cómo, a pesar de ser retratado como un héroe, había sido, en realidad, un mercenario. Luego, nos instó a recordar el fundamento histórico de la obra y leerlo en clase. Recuerdo que algún compañero, para pasar la materia, debió recitar uno de sus miles de versos. Quizá la forma en la que se estructuraba el currículo durante mi adolescencia apuntaba, a lugar de crear lectores, a construir historiadores literarios. Esta forma de presentar la literatura, debo admitir, me alejó de la lectura por un tiempo prolongado. En la encuesta elaborada hacia mis allegados, el 80% registra sensaciones similares. Años después, durante una clase de literatura española de la profesora Carmen, la obra se presentó desde su relevancia histórica, pero también desde la forma que construyó una reflexión constitutiva de la idiosincrasia literaria española. En muchos sentidos, es también la nuestra. Su ponencia fue una invitación a la lectura, esta vez, con una mirada mucho más crítica y capaz.

La educación se ha transformado grandemente. En los cinco años ejercidos como educadora en ámbitos internacionales, la invitación es a crear experiencias en las aulas que permitan una clase llevada por el alumno. Además, se invita a construir currículos para formar pensadores críticos que puedan relacionar los aprendizajes con el mundo moderno, bien sea por su significancia a nivel histórico o su trascendencia a la actualidad. Para justificar las razones que dictaminan la relevancia de El Cantar del Mío Cid, evaluaremos su origen y significancia, la representación del héroe y su trascendencia. 

Lo primero que hay que entender para hablar de esta obra es que El Cantar del Mío Cid es un texto que no se escribió para la lectura, si no para recoger los textos orales. Este punto es de suma importancia, puesto que esta obra produce aquel hito que comentábamos en la introducción de la literatura: propone estructura y no se modifica. Veremos que se estructura alrededor de dos temas: La búsqueda del honor del héroe y el casamiento de sus hijas. Está compuesto por versos épicos y es un cantar de gesta. Se dice que fue una obra escrita en varias partes, quizá por un juglar o por varios. También, se trata de una obra ficticia que narra el camino del héroe. Con la evaluación de su origen, podemos entender su significancia: Aquí, se expone el momento donde la literatura empieza a transformarse y se escribe. De muchas formas son las obras literarias un recuento de la historia humana a través de sus mitos, rituales, experiencias y dificultades. Retratar una obra escrita que, si bien en aquel tiempo podría ser asesada por pocos, constituye el comienzo y la forma de las historias que forjaban ya una cultura bajo una misma lengua. Así, se sostiene que la exploración de nuestros orígenes literarios durante la escolaridad, podrán proponer avistamientos hacia lo que llegamos a ser y contar.

Por otro lado, el mito del héroe permanece vigente. Podríamos trazar la forma de crear un héroe a la mitología griega. Desde Aquiles hasta Odiseo, encontraremos similitudes con el Cid Campeador. Algo similar sucederá con el héroe moderno. Joseph Campbell, en El héroe de las mil caras, determinó que hemos venido narrando la figura heroica del hombre en formas históricas muy similares. Si comparamos al héroe griego con el héroe medieval español, encontraremos que ambos forman parte de una epopeya, donde veremos que lo sobrenatural interfiere, así como también las aventuras de los personajes. El héroe exalta la lealtad y la virtud y va tras la búsqueda del honor para llevar a casa grandes aprendizajes. Por supuesto que en estas obras también encontraremos diferencias, como el politeísmo griego y el cristianismo en la obra española. Sin embargo, los héroes atraviesan un mundo extraordinario que los transforma y los cambia. En El Cantar del Mío Cid, nos encontraremos con un héroe que busca su honra pública y privada. El Cid Campeador busca reivindicarse tras su destierro en el ámbito público y, por lo privado, la reivindicación es tras el ultraje ocasionado a sus hijas. Así, nos encontramos con un héroe que asciende y desciende en el viaje del héroe clásico, esforzándose para volver al punto de partida como un héroe superado. Quizá alguno de los valores que componen a este héroe no compaginen con el héroe moderno; sin embargo, desde la escolaridad, puede conseguirse una similitud en la forma representativa de lo heroico que está también muy conectado con el trazo del camino individual del hombre.

Por último, es importante evaluar la trascendencia de la obra para desarrollar cuestionamientos importantes en futuros pensadores de colegio superior. Desde lo histórico, su importancia se ve a simple vista: Se trata del primer manuscrito poético extenso en manos del Gobierno de España. Es una representación física de los comienzos literarios escritos y, también, el punto de partida de la filología española, en manos de Ramón Menéndez Pidal. Por otro lado, podemos evaluar la trascendencia de esta obra a través de las cosas que aún resuenan en la época moderna. Se verá que el Mío Cid ha inspirado películas, series de televisión y una vasta cantidad de cuentos para niños. Una imagen importante es el trazado de un hombre que no es un superhéroe, sino una persona excepcional. En las historias para niños, se plantea una figura vasalla que no es rebelde, sino un hombre tras la búsqueda de su honra, El héroe no es presentado exclusivamente por su cualidad de guerrero, sino también por el amor, la compasión y la fidelidad hacia su familia, esposa y país. Explorar al héroe a través de una visión individual podría resultar, para la clase superior, en un constructo de valores emociones, e identidades que puedan reflejarse en una obra canónica. Esta obra, aunque no explorado en este ensayo, puede proponer también una visión hacia las formas sociopolíticas del momento histórico.

El Cantar del Mío Cid prevalece de carácter esencial como parte de un currículo que busque fomentar futuros lectores con pensamiento crítico. Esta obra nos propondrá distintas interpretaciones de acorde al momento explorado. Será la labor del educador ir buscándolas para que prevalezca su mensaje en el tiempo, su importancia y, también, nuestros principios. Quizá el por qué los colegios deben nseñar El cantar del Mío Cid se vaya contestando distintivamente a lo largo de los años: Lo determinará una mirada que siempre está en movimiento pero que nunca olvide su pasado.

En el mundo de la literatura, 

no debería haber una mirada fija, 

sino una mirada en movimiento.

Carmen Verde Arocha

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