Lennon dijo: “Antes de Elvis no había nada” y hay que decir que no estaba equivocado. No es que Elvis creó la música, pero sí fue el primero que logró unir ritmos propios de la cultura afroamericana y popularizarlos en un empaque perfectamente moldeado por la genética, para aceptar su propuesta y jugar a la casita con él.

Como dijo Dylan: “Los tiempos están cambiando”, y la irrupción de Elvis Presley en el panorama de la década de los años 50 era la prueba de esto. Las mujeres enloquecieron, sus caderas y pasos de baile eran considerados lascivos. De hecho, un juez en el Estado de la Florida lo tachó como “salvaje” y le prohibió mover las caderas si quería tocar en la ciudad. Asumo que el juez murió antes de la llegada del reguetón, el trap, el twerking y el perreo.

La vida de Elvis, vista desde el exterior, parece un cuento de hadas. Un niño muy pobre que en su adolescencia decide grabar un disco para regalarle a su mamá por su cumpleaños –sí, en ese tiempo por unos centavos podías grabar unas canciones–. Así inicia la carrera del ídolo que en vida tendría 87 años y probablemente aún enloquecería a mujeres y hombres.

La cuestión es que Elvis inicia su carrera en 1954, y ahí empieza la locura. A medida que su carrera crecía, Elvis se aisló del mundo real, tenía un entourage de amigos del colegio y familiares que cumplían cada uno de sus caprichos. Llegó incluso a construir su propio castillo llamado Graceland, hoy convertido en museo.

Elvis fue un hombre con un fuerte complejo y con profundas contradicciones, en apariencia lo tenía todo. Pero en realidad, en él había un vacío que intentó llenar con drogas, comida y mujeres. Y acá está el problema, sus familiares, su exesposa, sus exnovias y sus amigos, hicieron un montón de dinero a costa del ocaso del ídolo.

Por lo que me pregunto: ¿Por qué los fanáticos sentimos un morbo increíble por la vida privada de nuestros artistas favoritos?, ¿por qué adoramos la caricatura del Elvis gordo y vestido con piedras brillantes?, ¿por qué queremos saber cada uno de los detalles escabrosos de su vida?

El equivalente más exacto que podría encontrar a estas preguntas en la actualidad es: ¿Por qué nos fascina la Britney calva?, ¿por qué vemos el video en el que Kanye West orina en su premio Grammy, cuando es claro que está atravesando una crisis mental?, ¿por qué adoramos a la Lindsay Lohan adicta?.

Elvis: ¿Qué pasó?

 

Permítanme darles algo de contexto, soy fanática de Elvis desde los dieciséis años por lo que decidí darle un regalo a la adolescente de la década de los cincuenta que llevo dentro y compré el libro Elvis. What happened?

Mi abuela decía ¡Amigo el ratón del queso! y este es el caso particular que lo prueba. En el momento en que se acabaron las fiestas, el jefe perdió la cabeza y el dinero se acabó. Tres guardaespaldas del cantante entendieron que era un muy buen momento para sacar todos los trapitos sucios al sol.

Así que, en 1977, Sonny West, Red West y David Hebler, le contaron a Steve Dunleavy todo lo relacionado con la adicción del cantante y la montaña rusa emocional que experimentaba a diario a causa precisamente de los barbitúricos. En fin, detallaron los momentos más escabrosos de la vida del Rey del Rock and Roll, incluso llegaron a hablar de una violación.

Este libro es clave porque salió a la luz unos meses antes de la muerte del cantante. Elvis se sintió profundamente traicionado y, siendo honesta, tenía razón de sentirse así.

Para ser justos, ellos no fueron los únicos que vieron la oportunidad de contar “su verdad” en un libro. De hecho, Priscilla su exesposa, sacó un libro sobre su relación con Elvis. Su última novia también inmortalizó su relación con él a través de las letras, incluso hasta su peluquero escribió un libro acerca de las búsquedas espirituales del Rey.

Al toparme con este libro, decidí investigar más sobre las personas cercanas al músico que inmortalizaron sus experiencias en un libro. La sorpresa es que Ann Margaret ha sido la única persona cercana a Elvis que no intentó vender los detalles de su relación con él. Ambos se conocieron en el set de Viva Las Vegas, aparentemente tuvieron un romance que poco después terminó. La actriz nunca escribió ni comentó al respecto.  Así que, después de leer ese libro no pude evitar preguntarme sobre la condición ética de todos aquellos que rodearon al Rey del Rock.

Elvis Presley y la cultura Pop

 

Elvis Presley fue, quizás, el primer artista en la historia del Star System que ha hecho más dinero muerto que vivo. Pero, hay que ser honestos, la verdad es que todo lo que lleve el nombre de Elvis produce dinero y más aún si está relacionado con su intimidad. Es decir, más que su música es su vida la que tiene valor como mercancía.

Por eso sabemos que Elvis consumía emparedados fritos de mermelada, mantequilla de maní, cambur y tocineta; sabemos que dormía de día y que drogado, compraba carros para todos los miembros de su staff.

También sabemos que después de que su hija nació fue incapaz de mantener relaciones sexuales con su esposa. Esto lo dijo la misma Priscilla en su libro “Elvis and me”, en el que da todos los detalles al respecto y señala que Elvis sufría del Complejo de Madonna (hombres que convierten a la mujer en santa después que ésta se convierte en madre). Recientemente, Priscilla señaló que Elvis se había suicidado. Como ven, casi cincuenta años después de su muerte, Elvis aún genera dinero.

De ahí que podemos encontrar todo tipo de libros, documentales y películas que, cabe mencionar, no tendrían sentido si no existiera un público dispuesto a consumir este tipo de información.

La verdad es que todo lo que encierra a la Cultura Pop nos apasiona y si no nos apasiona, la verdad es que es imposible huir de ella. Particularmente opino que las estrellas, sea Elvis o Michael Jackson, Lady Diana o Taylor Swift, son objetos de admiración. Sin embargo, los detalles escabrosos, sus sufrimientos, sus tristezas, incluso historias sobre sus fantasmas merodeando en la tierra, en fin, lo privado; nos interesa, lo consumimos. Por eso existen los Paparazzis. Y, podemos entender esta especie de morbo sobre lo privado porque trae a la estrella (sea cual sea) al plano terrenal, pero, nos hace sentir mejor con respecto a nuestra propia vida.

Ahí está la raíz de todo un entramado comercial que hace muchísimo dinero al comprender que la vida de los artistas es “monetizable” ya que a nosotros (el público) nos interesa. De hecho, con la llegada de las redes sociales, hasta nuestra propia vida es monetizable.

No me malinterpreten. Me parece bien que las Empresas Elvis Presley autorice las publicaciones de todos estos libros, series y documentales para mantener su memoria viva y así las próximas generaciones puedan disfrutar de su legado. Lo que no me parece bien es que la intimidad de una persona que ya no está acá, sea utilizada como mercancía.

Por lo que, por el amor que le tengo a Elvis Presley, comenzaré un proceso de reeducación de mis patrones de consumo. Al final, allí está el meollo del asunto, por una razón u otra, nadie escapa al debate sobre  la privacidad.

Elvis Presley y la cultura Pop

 

Elvis Presley fue, quizás, el primer artista en la historia del Star System que ha hecho más dinero muerto que vivo. Pero, hay que ser honestos, la verdad es que todo lo que lleve el nombre de Elvis produce dinero y más aún si está relacionado con su intimidad. Es decir, más que su música es su vida la que tiene valor como mercancía.

Por eso sabemos que Elvis consumía emparedados fritos de mermelada, mantequilla de maní, cambur y tocineta; sabemos que dormía de día y que drogado, compraba carros para todos los miembros de su staff.

También sabemos que después de que su hija nació fue incapaz de mantener relaciones sexuales con su esposa. Esto lo dijo la misma Priscilla en su libro “Elvis and me”, en el que da todos los detalles al respecto y señala que Elvis sufría del Complejo de Madonna (hombres que convierten a la mujer en santa después que ésta se convierte en madre). Recientemente, Priscilla señaló que Elvis se había suicidado. Como ven, casi cincuenta años después de su muerte, Elvis aún genera dinero.

De ahí que podemos encontrar todo tipo de libros, documentales y películas que, cabe mencionar, no tendrían sentido si no existiera un público dispuesto a consumir este tipo de información.

La verdad es que todo lo que encierra a la Cultura Pop nos apasiona y si no nos apasiona, la verdad es que es imposible huir de ella. Particularmente opino que las estrellas, sea Elvis o Michael Jackson, Lady Diana o Taylor Swift, son objetos de admiración. Sin embargo, los detalles escabrosos, sus sufrimientos, sus tristezas, incluso historias sobre sus fantasmas merodeando en la tierra, en fin, lo privado; nos interesa, lo consumimos. Por eso existen los Paparazzis. Y, podemos entender esta especie de morbo sobre lo privado porque trae a la estrella (sea cual sea) al plano terrenal, pero, nos hace sentir mejor con respecto a nuestra propia vida.

Ahí está la raíz de todo un entramado comercial que hace muchísimo dinero al comprender que la vida de los artistas es “monetizable” ya que a nosotros (el público) nos interesa. De hecho, con la llegada de las redes sociales, hasta nuestra propia vida es monetizable.

No me malinterpreten. Me parece bien que las Empresas Elvis Presley autorice las publicaciones de todos estos libros, series y documentales para mantener su memoria viva y así las próximas generaciones puedan disfrutar de su legado. Lo que no me parece bien es que la intimidad de una persona que ya no está acá, sea utilizada como mercancía.

Por lo que, por el amor que le tengo a Elvis Presley, comenzaré un proceso de reeducación de mis patrones de consumo. Al final, allí está el meollo del asunto, por una razón u otra, nadie escapa al debate sobre  la privacidad.

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