En tiempos cuando las plataformas sociales son escenarios estupendos donde cada quien caracteriza a un personaje, hay que estar prevenido de las actuaciones enmascaradas.

Nada es lo que parece y nadie es como aparenta ser.

Estamos rodeados de estereotipos y el mercadeo ha hecho que nos creamos el cuento o mejor dicho, la sarta de historias que nos venden con el sello llamativo de único-original-grandioso. Súmale las estrategias de supervivencia en el mundo de la Mass-Media. Fíjate bien… Una estrella pop sumando olvidos, de repente ¡zas!, fluye en la boca de todos por un escándalo. Una actriz venida a menos, ¡plaf!, opina “sin censura” sobre un tema que está en el tapete mediático. Ambas logran reactivar su presencia-existencia en los medios, es decir, vuelven a “ser alguien interesante”, personas para estar al tanto de lo que hacen o dejan de hacer, y todo siguiendo una pauta: para estar en las redes, escandaliza.

¿Cómo se sobrevive entre tanta falsedad, engaño y bazofia creativa? Dirá alguno, pues siendo también un personaje, a lo que digo: ¡paso! La autenticidad, la diferenciación deben ser los estándares inquebrantables de esta sociedad (también la de consumo). Hoy vemos etiquetas que promueven estándares muy dañinos. Ni hablar de la poca realidad en nuestros dispositivos móviles, todo es dudable, no hay método de verosimilitud confiable, quizá por eso el incremento de BeReal, otra manera de compartir, otro elemento nutricio para el análisis de sociólogos e incluso filósofos.

Hoy más que nunca estamos expuestos a las personalidades multidimensionales; las autopercepciones sexuales ya sobrepasan la decena y los estereotipos pasan por varios filtros (de preferencia multicolores, nada de blanco y negro) con su connotación negativa difundiendo prejuicios sobre las personas y los roles en la sociedad.

Los de la GenX como yo, seguimos suspirando, viendo los toros desde nuestra barrera digital con las experiencias a cuestas como armaduras cognitivas.

Cada vez más las redes y plataformas sociales son factores adictivos que impactan la definición de quién eres. Es común leer en gente que no tiene la preparación académica que avale “su conocimiento”, compartiendo mensajes que buscan aleccionar, y lo sorprendente es la cantidad de “me gusta” de gente inteligente (suponemos) que piensa que aquello expresado es bello, excelente y que se tenía que decir. Vemos figuras célebres que desean ser un modelo de vida y cuyo incoherente y errático desempeño solo da risa. Ahí recuerdo una canción antiquísima que decía: “Buchipluma no má, eso eres tú, buchipluma, no má”.

Suspiro, ya lo dije… Oh los tiempos que vienen corriendo… Me pongo pantuflas simbólicas, me ajusto un moño de rulos enloquecidos y me atrevo a decir: Mejor trabaja en tu auto reconocimiento y concéntrate en nutrir tu interior, para ello refuerza tu espíritu crítico y fortalece tu intelecto. Te salvarás de los estereotipos si quieres, si así lo decides, si no… kaputt!, ya veré el meteorito.

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Escritora y cronista.

Columnista en The Wynwood Times:
Vicisitudes de una madre millennial / Manifiesto de una Gen X

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