Muchas veces, encontramos en la historia de la música una canción que logra resumir nuestra esencia, una especie de himno que logra hablar cuando nosotros no podemos. Por esa razón, este artículo tiene una nota anecdótica, pues al final, si hay algo que este año nos ha dejado es un sinfín de anécdotas que bien vale la pena diseccionar, pues el descenso a locura tiene valor estético ¡Qué lo diga Van Gogh!

Para nadie es un secreto que este 2020 ha sido más que difícil para todos en la bolita del mundo. Y, aunque mi abuela decía que “Sufrimiento de muchos, consuelo de tontos”, este año en particular ha tenido la peculiaridad de golpearnos a todos; nadie salió liso. Nada más por sobrevivir, nos merecemos una medalla de oro. [Claro, todavía no cantemos victoria, aún faltan diez largos días para que sea oficial, así que a cuidarse]

Hubo un playlist que me acompañó todo el año y la canción que estuvo en “repeat” durante largos períodos de tiempo fue “Hurt”, compuesta por Trent Reznor y posteriormente, inmortalizada por Johhny Cash.

Johnny Cash – Hurt (Official Music Video)

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Pocas veces en la historia, tenemos la oportunidad de ver cómo dos artistas ubicados en dos lados alejados del espectro musical, crean poesía evocando diferentes emociones.  Por un lado, tienes al “Hombre de negro” conocido también como el “Rey del country” y por el otro, tienes al controversial músico y cantante que revivió el sonido del rock industrial en la década de los ochenta. Sí, sé lo que estás pensando, básicamente le debemos a Trent Reznor que los pantalones de cuero y los sobretodos negros se vean genial. Y, por ende, también le debemos a Trent Reznor la propuesta visual de Matrix.

 

La historia detrás de la canción que no estará en tu playlist de nochevieja

 

De por sí es impresionante que una canción escrita por Trent Reznor, sea inmortalizada por uno de los íconos de la música country como lo es Johhny Cash. Pero, más impresionante aún es que sea un testimonio sobre la adicción a la heroína, escrita y producida en la infame 10050 de Cielo Drive en Los Ángeles.

Si, el escenario en el que Trent Reznor escribió y grabó uno de los discos más geniales de la década de los noventa The downward spiral, fue el sitio en el que Charles Manson le puso punto y final a la cultura hippie a finales de los sesenta. Pues, ahí fue donde la “familia” asesinó a la actriz Sharon Tate, esposa de Roman Polanski.

¿Recuerdan cuando les comenté al inicio del párrafo que el descenso a la locura tiene un valor estético? Bueno, Hurt vendría a ser la prueba fehaciente de esto, pues es la confesión de un adicto; la crónica de una crisis existencial mediada por la presencia de las drogas. Reznor capturó la esencia del dolor, la soledad y la depresión con frases claves como: “…I hurt myself today to see if a still feel, I focus on the pain, the only thing that´s real” y “The needle tears a hole, the old familiar sting. Trying kill it all the way but I remember everything.”

En una parte, Reznor se pregunta: “… what have I become, my sweetest friend.” 

Sí, es realmente un dardo que se clava directamente en el corazón y aunque no entendamos lo terrible que es la adicción a una sustancia como la heroína, podemos relacionarnos con su dolor, con su tragedia. Más aún, después de este 2020.

 

Del cuero al vaquero

 

“Hurt” no fue lanzado como sencillo promocional. Sin embargo, Nine Inch Nails la tocó un par de veces en vivo, e incluso la llegaron a tocar acompañados por David Bowie.

Para la entrada del siglo XXI, el ícono de la música country –amigo entrañable de Bob Dylan–, el irreverente protagonista de una de las historias de amor más hermosas del mundo de la música: Johhny Cash, se encontraba en su ocaso de vida.

La vejez había hecho lo suyo, su salud empeoraba a medida que pasaba el tiempo. Sin embargo, en 2002 grabó el disco American IV: The men comes around. Este disco contiene covers como “Bridge over troubled water”, “Personal Jesus” y “Hurt”. (Como dato curioso, Frusciante de los Red Hot Chili Peppers, transformó “Personal Jesus” en un blues, realmente increíble.)

Este single le valió un Grammy en el 2004 como mejor video del año. También el disco vendió más 500.000 copias.

El éxito de este disco y particularmente del cover, se basa en la interpretación descarnada que hizo el intérprete. Mientras la versión de Trent Reznor evoca la ira y la confusión de un adicto en el infierno, la versión de Cash remite directamente a la culpa sobre las acciones del pasado y a la sabiduría de un hombre que descendió al infierno y vivió para contarlo.

Al final, Reznor reconoció que la canción ya no le pertenecía. Digamos que Cash la “expropió”, la hizo suya y al público le encantó.

Johhny Cash en “Hurt”

2020: “… you can have it all, my empire of dirt”

 

La razón por la cual esta canción me acompañó a la lo largo de este año apocalíptico, matizado por el miedo y la ansiedad, es porque esta pieza es catarsis en su estado más puro, puesto que te permite explorar la crisis de estos dos cantantes y referenciar la tuya personal.

El término “Catarsis” en griego significa Purificación. Para mí, ese es el término que puede resumir el espíritu de este año terrorífico, salido de cualquier filme de Ciencia Ficción post-apocalíptica.

En la “Poética” de Aristóteles, se entiende la Catarsis como el proceso de purificación que ocurre en el área emocional, corporal, mental y hasta espiritual que ocurre cada vez que estamos en contacto con la tragedia a través del teatro.

El filósofo explica que, una vez entramos en contacto con la tragedia, ésta tiene la habilidad de redimirnos de nuestras bajas pasiones al verlas representadas en los personajes de la obra de teatro.

Sin embargo, esto ocurre desde la distancia protectora que implica ser espectador. Es decir, el castigo que sobrelleva a nuestras pasiones no lo experimentamos directamente, por lo que no sentimos directamente las consecuencias de nuestros actos, lo hacemos a través del personaje.  

Para los que vivimos en la región Andina del país, aparte de todos los miedos, la incertidumbre económica y la ansiedad; nos tocó vivir este proceso a oscuras –literalmente– debido a los interminables cortes de luz eléctrica.

Por tanto, tuvimos horas y horas de evasión y reflexión sobre nuestras vidas, perdimos y ganamos, gritamos, lloramos… este año estuvo lleno de subidas y bajadas. Pero, algo sí está claro, en momentos como este: ¡El arte es salvación!

A través del Cash meditabundo o por medio del Reznor suicida, es posible diseccionar el 2020 desde lo trágico, la incertidumbre, la ansiedad y desde el miedo a la muerte. Pero, también desde lo colectivo. Mirarnos a través del otro es una de las bondades del arte en cualquiera de sus manifestaciones, convirtiéndose en el punto de partida para reflexión.

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