Las máquinas nos han convertido en el consumidor perfecto. Los consumidores están perdiendo poco a poco la objetividad de consumo y la perspectiva que nos otorga la variedad en las ofertas con el único propósito de transformarnos en felices compradores del todo y, en muchos casos, sin siquiera saberlo.

Hace unos años, las estrategias del mercado consistían en crear un producto único y diferente que por sus virtudes sedujeran al consumidor, adaptando el producto al comprador. No obstante, desde hace un tiempo las tendencias están cambiando. 

Vivimos en la era donde las grandes corporaciones prefieren moldear sus consumidores al producto, de esta manera cualquier oferta, en muchos casos sin importar la calidad del producto, encontrará un nicho gigantesco a quién satisfacer. 

Esto es muy fácil de verlo en las ofertas y los patrones de consumo que pululan hoy día, controladas por el famoso “algoritmo”. La inteligencia artificial detrás de cada like, cada contenido vía streaming, cada “Share”, incluso cada historia que podemos ver, leer u oír –sea el formato que sea– estará condicionada a un patrón, a un algoritmo.

Miami New Media Festival: abre convocatoria para video artistas  

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El tema de la XVIII edición es "Civismo versus la violencia. Educación, arte y comunidad para abrazar la no-violencia". El próximo 15 de julio abre la nueva convocatoria del Miami New Media Festival (MNMF), este año dedicado a la reflexión: “Civility vs Violence: Education, Art and Community as a...

Carlos Rosales, ingeniero y escritor del Best Seller “Personas Compran Personas”, comenta que “…las personas amamos comprar, pero la mayoría de nosotros odiamos que nos vendan.”, y no puede estar más en lo cierto.  Por lo que, a sabiendas de ello, el vendedor permanece a las sombras, construyendo constantemente un menú a la medida, modificando nuestra percepción. En otras palabras, recibimos como oferta lo que queremos más no lo que necesitamos.
 

Del Cine y la Literatura Algorítmica

 

Imaginemos que tenemos un presupuesto demencial que nos otorga la posibilidad de desarrollar una premisa para el cine, la televisión o plataforma. Para asegurarnos el éxito debemos contar con: un director de cine desconocido y que no intervenga en el qué ni cómo de la película pues las ideas serán impuestas. Reparto con estrellas reconocidas muy bien parecidas, sin importar su calidad interpretativa, pero con historial intachable pues no estamos para cancelaciones. Efectos digitales en cantidad, esto implica mucho CGI (Imagen Generada por Computadora por sus siglas en inglés), pantallas verdes, escenarios recreados, etc. Recuerden que tenemos un presupuesto demencial, aprovechemos.  Y como no puede faltar, locaciones exóticas y alucinantes; hablamos de Egipto, La India, Italia, Honolulu, incluso Latinoamérica, etc. Todo ello sin importar la verosimilitud argumental, pero acompañado de mucha acción que te haga distraer, y si lo hacemos bien hasta olvidar, la coherencia de la propia historia. 

Al licuar aquello y colar una premisa genérica ¿qué tenemos?: el nuevo concepto del blockbuster. Un filme que gustará a muchísimas personas y romperá taquilla. La película no será mala, desde luego logrará entretener, pero su mensaje o su aporte cifrado en un mensaje potente será, sino inexistente, fútil. Hablamos de las películas cuyo único fin es atraer consumidores alienados a la matrix de este patrón de consumo, que son muchos.  Como ejemplo de ello tenemos: Red Notice (Netflix), Agentes 355, Moon Fall, y la última Uncharted: Fuera del Mapa, por mencionar algunas.

Películas con mucho presupuesto que, sacando algunas excepciones, logran una taquilla con muy buenos resultados. Bien sea por la compra de tickets o por views en plataformas. 

Si hacemos lo mismo con la literatura, conseguimos un patrón similar con tres vertientes: sexo, drogas y diversidad de género. Y es que el algoritmo detecta que estos son “la tapa del frasco” a la hora de escoger la temática del próximo Best Seller juvenil. Y no es que no lo hayan sido antes, solo que ahora la tendencia apunta a que sean los más jóvenes quienes protagonicen estas historias. 

Tal es el caso de “A través de mi ventana”, una historia juvenil escrita por la venezolana Ariana Godoy que retrata el bajo autoestima, el maltrato y el acoso. La historia ha sido todo un éxito entre los lectores más jóvenes –chicos entre 12 y 16 años–  en la plataforma de Wattpad y que ha sido adaptada a una película que se encuentra disponible en Netflix que, a pesar de las críticas poco favorables, ya cuenta con la aprobación de no una sino dos secuelas confirmadas. 

Similar es el caso de Euphoria, la exitosa serie de HBO que relata una historia juvenil entre drogas, sexo y otras adicciones protagonizada por la “chica del momento” Zendaya, quien con tan solo 25 años se ha consolidado como una figura del entretenimiento moderno. 

La nostalgia también vende

 

Svetlana Boym , en su libro “El futuro de la Nostalgia” analiza su raíz lingüística de la siguiente forma:

“Nostalgia (de nostos -volver a casa- y algia -anhelar-) es la añoranza de un hogar que ya no existe o que nunca ha existido. La nostalgia es un sentimiento de pérdida y desplazamiento, pero también es un romance con la propia fantasía”.

Y es justo este romance que la nostalgia se suma al fenómeno del entretenimiento algorítmico. Esa estrategia que consiste en apelar por las historias de la generación x, gestada entre los 80s y 90s. 

El algoritmo nos presenta una jugada maestra con la reconstrucción de historias y la llegada de viejos personajes a modo de “refritos”. Como ejemplo tenemos las películas de Scream 5, Dune, Ghostbusters: El Legado, y el último anuncio de Jurassic World: Dominion, de la franquicia de Jurassic Park, en donde estarán los actores originales de las primeras tres películas de la saga. 

La mayoría con una aceptación sobresaliente, tomando en consideración que los niños de los 80s ya no lo son más, siendo en su mayoría activos consumidores. 

En definitiva, evitar el algoritmo de venta es casi imposible pues somos una sociedad hiperconectada. En una era dominada por el consumo digital, en donde lo análogo ha desaparecido casi por completo, el “Status Quo” está en manos de la I.A. 
Una inteligencia que nos vende silentemente y que es alimentada y condicionada por los más jóvenes, los Millennials.  Y son ellos los que están marcando el qué y el cómo, así lo entiende la I.A, y así lo debemos entender todos. Como consecuencia vemos ciertos constructos sociales que se han modificado, mayor inclusión, mayor aceptación; obteniendo como resultado una extraño pero obvio patrón de consumo bajo un algoritmo que se alimenta vorazmente de Reels y Tik Toks.

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Escritor, lector y aficionado al cine y la fotografía.

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