Mujer que fuma - piensa

Mujer que fuma – piensa

Jhonathan De Aguiar elige la soledad como el lugar existencial desde donde contempla al ser humano. Su oficio estético al entramarse en la condición humana deviene en ejercicio psíquico, sobre todo en un tiempo donde la soledad fragmenta y el des-contacto aniquila el hambre de piel. En sus personajes, aparte de la soledad, podemos ver proyectados los dramas y las contingencias del hombre contemporáneo: el sentido de la individualidad, la metafísica del abandono, una herida de fracasos que por momentos sostiene la máscara de verguenza y un paréntesis de rabia para detenerse y decir lo que se es: alguien en busca de sentido. Tal vez, esa soledad, habitada por cada una de nuestras proyecciones, es la forma de vindicar la dignidad de una sociedad aislada, que se busca a sí misma, aunque por momentos sea más un gesto, una impostura, que una necesidad de los efluvios del espíritu.

El hilo digital que WhatsApp sirvió de puente para entablar un diálogo honesto, en resonancia de almas, donde fuimos, una vez más, confrontados por lo humano, demasiado humano.

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Jhonathan, cuenta a los lectores de TWT, ¿cómo defines tu rol como creador?

Mi rol como creador es lograr un punto de encuentro a través de imágenes. Desde lo personal y emocional quiero suscitar espacios comunes, y así plantear cuestiones sobre la identidad y la humanidad. Esto desde una acepción más trágica y melancólica, de la fragilidad del ser y de nuestras relaciones con los demás.

Cuéntanos sobre tu vínculo con lo estético, desde esa fragilidad y melancolía.

Manteniendo la serenidad en el caos he desarrollado la sensibilidad ante mi entorno. No crecí en un ambiente artístico, no realicé estudios profesionales que crearan un vínculo con lo estético, no asisto a conversatorios ni a reuniones con personas del medio. Sin embargo, las imágenes siempre estuvieron. Comprendí el estímulo visual que pueden provocar, la posibilidad de que éstas muestren lo real del ser humano. Con este conocimiento, y manteniendo un vínculo como espectador, he desarrollado mi trabajo artístico según mis inquietudes y la propia exploración.

¿Qué temas te obsesionan desde el arte? ¿Qué imágenes despiertan tu imaginario?

La condición humana, la identidad y la lucidez amarga del ser. Me interesa mostrar la herida, los espacios contemplativos y de pensamiento del ser humano. La melancolía, el exilio, la espera, el amor, la violencia, el poder, el cuerpo vulnerable, marcado por el tiempo y las presiones sociales. Actualmente trabajo mucho la soledad. Son más frecuentes las relaciones a distancia por medio de la tecnología, pero la sensación de estar solos persiste. No es lo mismo ver una pintura en las redes sociales. Tampoco lo es ver a mi madre desde la pantalla de un celular. Incluso estando en el mismo lugar, hay muchas distracciones.

Hombre que contempla el mar

Hombre que contempla el mar

¿Cómo han sido tus exploraciones y creaciones desde las artes visuales?

Entender el error como parte del proceso, y de lo que somos. Al principio buscaba una aproximación a la persona que retrataba, poder decir “este es el retrato de mi padre o de mi madre”, y que las personas que lo vieran pudieran reconocerlos y maravillarse quizá por la destreza técnica. El conocimiento del medio para llegar a una imagen que me interesaba. Con el tiempo he perdido interés en la representación, he soltado las ataduras de la referencia para quedarme con una intención, y es aquí donde toma importancia el gesto y la mancha en mi proceso pictórico. No quiero mostrar a una persona en específico sino a un tipo de persona, una emoción, un acto. Todavía pinto a mis padres, pero ya no puedes reconocerlos. Sin embargo, ellos podrían reconocerse como ese tipo de persona.

De la piel hacia dentro, ¿quién es Jhonathan en primera persona?

Soy una persona melancólica, silenciosa, inexpresiva. Escribí sobre mi proceso pictórico que trabajó la mancha hasta lograr una reconciliación más o menos aceptable, y eso también soy en lo cotidiano, busco una reconciliación más o menos aceptable con mi entorno. Hace poco mi madre me envió al WhatsApp una boleta de preescolar que decía “el niño se aísla cuando no se siente a gusto”; todavía soy así, puedo abandonar un proyecto si no me siento a gusto, no soy obsesivo.

“El impulso lo tomo desde la necesidad de vivir conscientemente y relacionarme. Con la pintura puedo abordar inquietudes sobre las que no se hablar sin resultar torpe y sin que falte tanto”

¿Qué significa comunicar a través de la obra, la imagen, la belleza?

La experiencia ocurre en un instante, en el que se revela algo, y logra comunicar porque hay una confrontación de lo que ves con las propias experiencias, nuestra memoria. Luego, puedes intentar escribir o hablar sobre esto, pero queda esa sensación de que falta algo. No todo queda visible ni es traducible. Tampoco es definitivo, y ahí lo temporal de esa imagen, y de lo que comunica. Incluso en mis pinturas, después de un tiempo, he podido evidenciar algo que en un principio no pude, por otro lado, otras dejaron de interesarme.

Hombre con plato vacio

Hombre con plato vacio

¿Qué artistas afiebran tus sentidos? ¿En quiénes resuenas?

La violencia del gesto en Francis Bacon, lo emocional en Edwige Fouvry, la melancolía en Edward Hopper, lo onírico en Ruprecht von Kaufmann, la delgadez humana en Alexander Tinei. La lista es larga: Diebenkorn, Luc Tuymans, Gerhard Richter, Adrian Ghenie, Jennifer Packer, Nicola Samori. En lo local, sigo de cerca el trabajo de José Vivenes, Fabio Rincones, José Cruz, María Niño, Alonso Galue, Hecdwin Carreño, Gheyber Gutierrez, Hugo Rodriguez, Luis Mata, Tano.

¿Cómo se educa la sensibilidad de un artista visual? ¿Qué valor es necesario para hacer de la sensibilidad un puente entre el alma y lo estético?

Actualmente no tenemos paciencia. La velocidad de vivir no lo permite, así que debemos robar tiempo para vivir y trabajar de manera consciente, sin tantas distracciones. Si no nos detenemos ante los estímulos que recibimos, y los confrontamos de una manera crítica con nuestra existencia, no podemos comprender nuestra humanidad. También es importante leer, ir a exposiciones, pero si no lo hacemos de manera activa no se educa la sensibilidad. Esto requiere tiempo, y sobre todo paciencia.

Mujer en la ventana - espera

Mujer en la ventana – espera

¿Qué significa ser artista en la Venezuela de hoy?

Ser artista en Venezuela se asume con coraje, como vivir. Cuando la necesidad es sincera se busca la manera de romper las ataduras, y por eso hay muchos artistas que siguen produciendo, aunque sea por la exploración de otros medios. Ser artista no es un pasatiempo, es una impresión errónea y común, ya que nadie se aferra a algo así, tan peligroso, si no fuese necesario en el vivir. Mis últimas pinturas en Venezuela fueron más violentas y las tuve que contener en formatos muy pequeños, de 10 cm x 10 cm. No fue intencional concentrar todo esto en un espacio tan reducido, oprimido, sino que fueron los retazos de lienzo que quedaron de pinturas anteriores, el único soporte que me quedaba para trabajar. Concentrar tanto en la precariedad, eso es ser un artista en Venezuela hoy.

¿Cómo es la experiencia de crear una obra? Háblanos de esa vivencia insondable.

El proceso de pintura es una serie continua toma de decisiones, es errático, cambiante, también frustrante y de momentos, complaciente. Es fácil arruinar una pintura, una sola pincelada puede llevar a muchas horas para recuperar algo perdido, tu intención. La experiencia de crear es intensa, más si se trabaja desde la emoción, y te das cuenta de ello cuando amaneces y no has comido ni dormido en mucho tiempo, y tu cuerpo duele, tu vista duele. Cuando estaba en Venezuela a veces me reunía con mi amigo José Cruz, y antes de comenzar a pintar acudíamos, a modo de broma, a la frase Nec spe nec metu. Pero en realidad nos enfrentábamos a la pintura sin esperanzas ni miedo. Cuando llegas al punto de encuentro, de aceptación, se libera la tensión. Esto no sucede antes, aunque haya espacios prolongados de no actividad. Luego, como todo quedó en el proceso, podemos desprendernos.

Umbral

Umbral

¿En qué proyectos y propuestas trabajas actualmente?

Extiendo la serie de seres en espera, en soledad. Quisiera conjugar una segunda persona en mis pinturas, lograr el encuentro, pero cuando intento hacerlo siguen estando solos. También estoy trabajando con imágenes de archivos locales, quiero lograr esa atmósfera onírica que viene del recuerdo, y por tanto atemporal. Es una misma pintura lo familiar y extraño. También trabajo en un proyecto más íntimo, el autorretrato sostenido en el cuerpo.

Unas palabras finales a todos aquellos inquietos por el mundo e imaginario de las artes visuales.

No subestimar los fracasos, estos pueden llevar a una nueva dirección, más humana. No hay una forma correcta de abordar la pintura. No trabajar según las tendencias actuales, cuando me pidieron cambiar yo me fui. El cambio debe ser una respuesta a una necesidad interna. Cuánto quedarse y cuándo experimentar con otros medios también parte desde esta necesidad. Esto lo digo desde mi posición, porque acepté que la pintura no sería mi medio de subsistencia, y de ser así tenía que ser sincero. Pese a las adversidades seguiré trabajando en esto, y ustedes también, porque es la única manera de encontrar algo de sosiego.  

Más sobre Jhonathan De Aguiar

 

Jhonathan nace en Caracas en 1987. Tomó clases de pintura académica con Randjel Spasic mientras realizaba sus estudios de Ingeniería de Producción en la Universidad Simón Bolívar. Ha participado en varias exposiciones colectivas en Venezuela y Francia. Actualmente reside en Santiago, Chile.

Su Instagram: @deaguiard

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Escritor | Personal Brander | Storyteller | Copywriter

Colaborador articulista de The Wynwood Times

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