El pasado 04 de octubre la Fundación Trasnocho Cultural arribó a sus primeros veinte años y lo hizo con nuevo capitán al mando. José Pisano es el nuevo Director General de esta institución cultural que se ha convertido en un verdadero refugio para todos aquellos amantes del arte en todas sus expresiones.

Haciendo un espacio en su agenda, Pisano nos permitió tener una amena conversación sobre sus proyectos, expectativas e ideas de su nueva gerencia, pero también aprovechamos para ahondar un poco en su historia personal con la institución –la cual se remonta a sus inicios– y recordar algunas anécdotas de dos décadas llenas de cine, teatro, plástica, libros, música, y gastronomía que han llenado cada espacio de ese sótano, de ese lugar de encuentro, de ese hogar del arte al que todos sus asiduos llamamos El Trasnocho. 

“Que exista una circulación, casi sanguínea a nivel de venas y arterias que nos una a todos”

RR– ¿Cuéntanos cómo va a ser la celebración de estos primeros veinte años del Trasnocho?

JP– Efectivamente veinte años es una cifra muy importante. El cuatro de octubre del 2001 estábamos abriendo el Trasnocho Cultural y estar aquí veinte años después es muy significativo, en especial para todos los que estuvimos desde el principio.

Por tal motivo no quisimos hacer una celebración de un mes sino de un año con una diversidad de actividades, con producciones de calidad –lo que siempre ha identificado y distinguido a la Fundación Trasnocho Cultural de otros espacios–, en nuestras tres áreas fundamentales en las que nos sustentamos, como lo son el Cine, el Teatro y las Artes Plásticas a través de la sala TAC. Y a la vez me he propuesto unificar a los otros espacios que también hacen vida en la Fundación, pero que venían teniendo direcciones, digamos, más particulares y que ahora funcionemos más en conjunto como una gran familia.

RR– Lo cual me lleva a pensar que no debe ser una tarea fácil porque en el Trasnocho confluyen los “egos artísticos” que pueden ser un poco subjetivos, representados por la gente del teatro, pero también están los “egos empresariales” representados por los espacios gastronómicos, cafés, librerías y cuya visión es más objetiva y de negocios. ¿Cómo lograr que todos confluyan en un mismo objetivo?

JP– Es cierto. Afortunadamente mi formación como arquitecto me especializó en la dicotomía entre la forma y el fondo, que tiene mucho que ver con tu pregunta. Porque claro, puede haber formas distintas separadas, pero en el fondo tiene que haber una unidad que haga que todo esto funcione, y que exista una circulación casi sanguínea a nivel de venas y arterias que nos una a todos permitiendo la existencia en conjunto como la familia que somos.

“Una característica fundamental es que siempre nos hemos crecido en la medida de las adversidades”

RB– Y aparte de la celebración presencial, ¿también continuará la celebración virtual en la página web?

JP– Sí. La página web sigue adelante, porque además ha sido fundamental para nosotros para conectar con otras audiencias. No solamente con público internacional sino también con tantos venezolanos que se han ido y que necesitan mantener ese contacto con lo que se sigue haciendo en materia cultural en Venezuela. Pero además, está el público que sigue en el país pero viven en otros estados y con todo esto de la pandemia podían conectarse y acceder a los espectáculos que se hacían en la capital y que ahora no podían girar.

 RB–Según tu experiencia a lo largo de estas dos décadas, ¿cuál crees que ha sido el mejor y el peor momento del Trasnocho Cultural?

JP– El peor momento fue el año pasado. El 2020 nos trajo con la pandemia la incertidumbre de qué va a pasar, ¿podremos abrir?, ¿podremos sobrevivir a esto? Y aún no hemos podido salir completamente de esa incertidumbre pero existe por lo menos una luz, un resquicio.

Ahora bien, definir el mejor momento no lo puedo vislumbrar porque siempre me ha parecido motivador la manera en que Trasnocho ha ido creciendo. Creo que han sido muchos buenos y entrañables momentos que logran su pico al llegar a los quince años y estos últimos cinco han sido los más complejos pero de gran aprendizaje y resistencia. 

RR– La Fundación Trasnocho Cultural ha crecido, prácticamente, a la par de la peor crisis que como país ha enfrentado Venezuela, convirtiéndose en una especie de Némesis de la “revolución”. ¿Cómo se explica que en un régimen para el cual la cultura es un virus que hay que destruir, el Trasnocho ha logrado consolidarse como el reducto de resistencia cultural de la capital? ¿Cuál es el secreto?

JP– No lo sé. (Risas) Secreto como tal no existe. Yo creo que ha sido la dedicación y la pasión que le hemos puesto para hacer esto porque nunca hemos pactado nada que pueda llevar a ciertas presunciones. Paro tampoco nunca hemos buscado la confrontación porque, tanto Solveig como mi persona, hemos sido muy cuidadosos en eso. Más bien la idea es formar ciudadanía a través de la cultura y el arte. Y una característica fundamental es que siempre nos hemos crecido en la medida de las adversidades y hemos mantenido una línea de pensamiento amplia y democrática que dé cabida a las ideas y propuestas de todos en pos del fin común, que es formar ciudadanos pensantes.

“Pero por otro lado, está primero el agradecimiento, la posibilidad de tener un reto que siempre es inspirador y fundamentalmente el hecho de que Trasnocho es mi casa, así que le dije que sí me lanzaba a la aventura, y aquí estamos”

RB– Vamos ahora a hablar un poco de la experiencia personal de José Pisano dentro del Trasnocho. ¿Cómo comenzó esta aventura, que ya va por los veinte años?

JPComo les comenté antes, yo soy arquitecto, me gradué en el año 1987 y estuve ejerciendo la arquitectura de forma privada hasta que en el año 1990 quería experimentar otras cosas y surgió una oportunidad en Seguros La Previsora, en un área que invertía en proyectos de compra y remodelación de inmuebles. Pero a raíz de un evento de celebración por los 75 años de la empresa, se decidió incursionar más profundamente en el área de la cultura y una fundación que inicialmente se había creado para la formación de nuevos corredores de seguros, se le dio la vuelta y se creó la Fundación Cultural La Previsora con la cual se recuperó el cine La Previsora, en un acuerdo con la Cinemateca Nacional, y poco a poco ese espacio me fue absorbiendo porque el cine siempre fue una pasión, aunque jamás pensé que me iba a vincular más profesionalmente en el área.

Y fue entonces cuando Solveig, a quién yo conocía como cineasta, me contactó y me dijo: “me han llamado para un proyecto cultural tipo Ateneo, tipo La Previsora y quiero que tú me acompañes en la parte de cine”. Luego fuimos llamando a Moisés Guevara e Iraida Tapias que estaban con el Teatro del Paraíso en aquel momento y poco a poco fuimos formando la familia Trasnocho. Es decir que de los veinte años yo tengo como veintidós o veintitrés, pues por ser arquitecto también estuve vinculado desde el proyecto en planos y el proceso de recuperación y remodelación de lo que era este sótano.

RR– Y ahora que te tocó ser el nuevo capitán de esta nave llamada Trasnocho Cultural, cuéntanos cómo fue esa noticia, ¿cómo la recibiste?

JPBueno, de alguna manera siento que siempre estuve muy cercano a Solveig y con el tiempo se fue convirtiendo en una gran amiga. Lo cierto es que como en abril de este año ella me llama para que nos veamos y nos tomemos un café. Me invitó a su casa y lo primero que me dice es: “Yo me quiero retirar del Trasnocho”. Lo cual me sorprendió, le dije que cómo se iba a retirar si ella es la mamá del Trasnocho, pero me dijo que ella quería hacer cine, y si no se retiraba ahora, nunca más iba a hacer la película; y es cuando me dice que había pensado en mí para ocupar su cargo. Claro, yo me quedo sorprendido y a la vez agradecido porque me considere para ello, pero jamás me imaginaba llegar a ser Director General del Trasnocho Cultural porque mi desarrollo siempre se limitó a la parte de cine, pero cuando me preguntó si quería hacerlo le dije que no es el mejor momento por toda esta situación mundial, pero por otro lado está primero el agradecimiento, la posibilidad de tener un reto que siempre es inspirador y fundamentalmente el hecho de que Trasnocho es mi casa, así que le dije que sí me lanzaba a la aventura, y aquí estamos.

“Si además, mientras te tomas un café, ves una película, o una exposición, logras llevarte algo para reflexionar, algo de cultura, ya valió la pena porque te vas a ir siendo un mejor ciudadano y qué mejor aporte que ese.”

RB– Ya que hablamos de Solveig Hoogesteijn, quien ha estado al frente del Trasnocho durante estas dos décadas, ¿cuál ha sido el mayor aprendizaje que guardas de su gestión?

JP– Bueno, lo primero que me viene a la mente es la gerencia cultural, eso es muy importante. Porque el gran aprendizaje que tomo de ella es que lo subjetivo de esa relación que uno pueda tener con el arte, debe tratar de objetivizarlo desde el punto de vista gerencial. Y eso Solveig lo ha sabido hacer muy bien. Porque algo que no te guste no necesariamente está exento de calidad.

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De hecho a mí se me ha acercado gente preguntando que ahora qué iba a hacer, quizás pensando que iba hacer cambios radicales y no, yo siento que aquí se ha labrado un camino muy bien pensado, muy sólido, con un personal muy capaz y un equipo de gente fantástico, que yo lo que debo es apoyar. Pero lógicamente ella se mantiene como asesora del Trasnocho porque para mí es fundamental. 

RB– José, según tu criterio, ¿cuál es el aporte más importante del Trasnocho a la cultura de Venezuela?

JP– La difusión del arte y de la cultura en general. Porque hablar de algo en específico sería injusto. Porque así defino al Trasnocho: un oasis dentro de la ciudad. Porque tú llegas aquí y es como que por un rato te olvidas de todos los problemas, de lo que está pasando afuera. Es un sitio de encuentro y si además, mientras te tomas un café, ves una película, o una exposición, logras llevarte algo para reflexionar, algo de cultura, ya valió la pena porque te vas a ir siendo un mejor ciudadano y qué mejor aporte que ese.

RR– Dice el tango que 20 años no son nada, pero vaya que ha corrido agua en ese tiempo. Compártenos algunas anécdotas que vengan a tu memoria en estos cuatro lustros del Trasnocho.

JP– Bueno la verdad mis anécdotas están más vinculadas al cine. Por ejemplo, cuando proyectamos “La Novicia Rebelde” recuerdo dos reacciones en especial, la de una jovencita que se me acercó para agradecerme por haber podido ver en pantalla grande esa película que solo había visto en el televisor de su casa, y la otra fueron dos señoras mayores –la madre vino con andadera– que también me agradecieron porque esa era la película favorita de la madre y sólo una vez la había podido ver en el cine y esta función la motivó a salir de casa. También fue una sorpresa cuando proyectamos “2001 Odisea en el espacio” ver que la mayoría de la sala se nos llenó de gente joven.

Pero también recuerdo, en teatro, la función de estreno de la obra “Al pie del Támesis” y el acontecimiento que fue la presencia en la sala de su autor, el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa¸ y también viene a mi mente la experiencia gastronómica de Helena Ibarra. En fin, son muchas experiencias, son veinte años de anécdotas.

RB– Ya para concluir esta conversación, quisiéramos un mensaje final de José Pisano para el público del Trasnocho Cultural.

JP– Que los esperamos. Que entiendo y he vivido lo que esta pandemia nos trajo. Todos hemos pasado por la pérdida de familiares, amigos, gente cercana. Pero también esta situación me ha enseñado que hay que valorar y celebrar la vida. Y Trasnocho es eso, una celebración de la vida desde el punto de vista del arte, y por ello tenemos el compromiso y hacemos nuestro mayor esfuerzo por mantener nuestras instalaciones limpias, pulcras y cuidadas, atendiendo todos los protocolos de seguridad para brindarles un espacio donde la vida siempre pueda continuar.

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