La desnudez del alma como único territorio invicto. La integridad, el todo y al mismo tiempo el vacío fértil de la nada. Así nos habla la sola presencia del maestro Juan Carlos Linares, cuyo espíritu fuera de los dogmas, construye una obra íntima, entre lo místico y lo terrenal, para que el cuerpo le diga a la mente dónde desea ser llevado y danzar. Defensor del sentir propio que conduce a la autenticidad que sensibiliza, confronta, plenifica, nos pasea por distintos pasajes de la condición humana, que pueden ir del asco al placer de quien observa sin más el loto flotar sobre el barro, para romper las creencias habituales que nos impiden ver adentro, confrontarnos y evolucionar. 

Tetrálogo de Bacci

Tetrálogo de Bacci

El escritor venezolano Nixon Piñango, también columnista The Wynwood Times, nos comparte un texto de su autoría para Relatos para llevar

El Líbano y su sabor especial | Marysol Akil

El Líbano y su sabor especial | Marysol Akil

Marysol Akil lidera el proyecto Sabores de mi Líbano. En sus talleres de comida libanesa comparte su cultura y conocimientos de cocina sin mezquindad. Alida Vergara nos cuenta.

Juan, te invito a que paseemos por la memoria y recordemos tu primer contacto con el arte, ¿cómo fue? ¿De dónde y cómo surgió el relámpago de la inquietud artística?

El primer contacto que recuerdo fue la música y fue a través de mi padre, a mi memoria viene una serie de colección llamada Círculo Musical que adquirió e incluía diversos compositores clásicos y jazz, esa fue mi primera escuela y sentía una gran satisfacción escuchar y jugar con mi imaginación que podría hacer con eso que escuchaba. Con jugar por supuesto era con el movimiento, bailar. De allí mi fantasía de ser músico y bailarín.

Otra rama del arte en esa época fue la pintura, todos los domingos después de haber cumplido con la iglesia, nuestra cita era visitar museos y galerías de arte y desarrollar atracción por la pintura. Mis padres, sin saber, inculcaron en mi el arte, no eran unos padres intelectuales, eruditos estudiosos, diría que educados y sensibles. Siempre estaré agradecido por ese camino que se abrió. 
 

¿Puedes darte cuenta cómo te reconociste artista? De ser consciente de ello, ¿cómo has construido tu camino?

Fue pura intuición, yo solo sentía que debía estar en ese mundo del arte, que mi mente y cuerpo le pertenecían, es por eso que cuando pequeño siempre quise estudiar música y danza. En aquella época lo más divulgado era el ballet, hablando de los años 60, la danza moderna en Venezuela era muy incipiente o casi inexistente. A pesar de la influencia del arte por mis padres, ellos nunca me pusieron a estudiar nada musical y ni que hablar de danza. Yo escuchaba esos discos mencionados anteriormente y bailaba escondido y cuidado si me agarraban en eso, el regaño era tremendo, miedo de su parte imagino yo, por todos los prejuicios que aún persisten en cuanto al ambiente artístico. Ya adulto y con una profesión universitaria es que decido tomar las riendas y la osadía de empezar.

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Nos vamos moviendo en procesos que de una u otra forma impactan nuestras búsquedas en el mundo. ¿Qué personas, imágenes, creadores motivaron tus búsquedas?

No podría decir que tuve personas o creadores que me impulsaron a iniciarme dentro del arte, era muy pequeño. Solo sé que al  no poder estar de lleno en el medio, me dediqué a ser espectador de todo. Recuerdo obras infantiles de Lily Álvarez Sierra. Una vez ya más grandecito, fui por mi cuenta a ver El Mago de Oz, cuya actriz era Mary Soliani, ella niña haciendo de Dorothy. Cuando llegó El Grupo Rajatabla con, tu País está feliz, tuve que decirle a mis padres que me llevaran porque al tener desnudos, a mi edad no me dejaban entrar. Llegó el momento de desenvolverme solo y fue cuando por mi cuenta empecé a ver ballet, conciertos con las grandes orquestas. Entonces toda esa ebullición me permeó para ayudarme a entender cuál era mi real camino. Y es cuando decido dejar de ejercer la arquitectura por el arte.

En ese camino, en contacto con la belleza y sus territorios, y en sintonía con tu obra, ¿qué discurso estético has desarrollado?

Pregunta difícil de responderte, no soy un estudiado de la estética, no estudié arte, siempre digo que mi intuición ha sido mi guía. Respeto mucho a quienes han estudiado el tema, han hecho doctorados, son magisters, dan clases en universidades. Si una falla yo arrastro, es que nunca se me inculcó la lectura, leí lo que tuve que leer y sigo con ese arrastre en la materia y no me da vergüenza decirlo, soy más auditivo y visual. Inclusive, no sé si sigo alguna corriente estética determinada, quizás mis piezas hayan sido o son feas desde una perspectiva clásica de la estética convencional. Para mi la belleza estética está en cualquier lado sin intelectualizaciones o racionalismos. Ahora que trabajo desde la danza Butoh, tampoco me centro en que tengo que trabajar lo grotesco per se.

Observando tus lugares y modos, además de los acercamiento a lo bello y lo grotesco, ¿desde qué poética nos hablas? ¿Cuál es tu lugar de enunciación?

Hablo desde la poética del alma, ese es mi lugar de enunciación, esa te diría yo, que es mi estética. Para mí el mundo del ánima, sagrado, escondido, misterioso, no entendible es fundamental, me siento cómodo siendo ahí, es como estar en el vientre materno, apacible, tranquilo, seguro, a gusto. A mis intérpretes les digo que me hagan sentir y por supuesto eso viene si ellos están sintiendo, no piensen mucho sino que se sientan, que confíen en su alma, lo que les dice y además eso se nota, cuando todo surge desde ese espacio trascendente. 

El sentir, como lenguaje que usas para crear, y que crea consciencia ¿cómo es? ¿Qué recursos y materiales utilizas? Cuéntanos sobre tu proceso de investigación y creación.

Desde que decidí cambiar el lenguaje de danza con el cual estuve comprometido por años durante mi experiencia y estadía en las compañías de danza Macrodanza y Aktion Kolectiva, me he centrado en la danza japonesa del Butoh. Hablando del alma, la mía me dijo allí está y se identificó con ella y ha sido fascinante tratar de entender su mundo y no sé si lo he logrado, pero me ha obligado a resolver mi mundo y vida de danza a mi manera y volvemos a la intuición, cuando en algún momento empecé a conflictuarme si hacía Butoh puro o no, me llevó a paralizarme y retiro temporal de la danza, empecé a sentirme insatisfecho con mi vida y sentir que algo me faltaba. El Butoh contiene todo lo mencionado, intuición, alma, sensaciones, subconsciente, valor, atrevimiento, lucha, miedo, tranquilidad, sosiego, paz.

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¿Cómo es la sintonía creación e identidad en tu propuesta artística? ¿Existe? ¿Cómo objetivas lo creado en tus procesos de investigación?

No me he preocupado por el tema de identidad y mi creación, ¿a que identidad te refieres? ¿A la llamada identidad nacional que como venezolanos debemos reflejar nuestra cultura en las obras? Eso no me ha interesado, siento que me limita, ahora está muy de moda la identidad de género, tampoco me hace doler la cabeza, simplemente voy creando y usando las herramientas que el Butoh me ofrece y puedo ir encontrando diversas identidades. Reconozco que el Butoh me ha brindado el chance de preocuparme por la llamada identidad venezolana, latinoamericana, como creador de danza Butoh, pero a lo largo de mi carrera artística he pensado que esa identidad va intrínseca en lo que hagamos siempre y cuando lo que se haga sea real, desde la fuente de lo que somos, sin imponer o forzar.

¿Con qué artistas, procesos y contextos dialoga tu obra? ¿O se trata de algo más íntimo, de la piel hacia dentro, movilizado por la intuición?

Mis procesos de creación se van gestando de acuerdo a lo que voy viviendo, bien sea por algo personal o por estar abierto a percibir cosas que la vida me hace conocer. De allí empiezo a realmente vivir procesos sin preocuparme en llegar a una función teatral, magnífico si se llega, pero no es lo primordial. En el Butoh, las imágenes son la fuente, los recuerdos, la memoria celular, todo eso es material para dialogar con la obra, no para interpretarla sino para transformarte, volverte algo, SER, procesos de alquimia, por decir una palabra. Así son los procesos en Thot, la agrupación que dirijo. Puede ser que surja un tema en especial, como nos ha pasado, o bien el tema surge después o no tenga tema alguno, muy abstracto y la gente le encuentra el tema.

El Butoh nació en un tiempo de grandes transformaciones sociales y cataclismos, la bomba de Hiroshima, por ejemplo. En ese sentido, ¿qué rol tienen obra y artistas en los contextos de crisis social?

En cualquier contexto social, sea el más armónico o crítico, el rol de los artistas, sus obras y el del arte en sí mismo, debe ser el de llamar a observarse, reinterpretarse, de evolución. Mi gran maestra, Norah Parissi de Macrodanza, siempre nos invitaba a elevar nuestro nivel de conciencia. Fuera de eso, el arte sería banal, puro entretenimiento y debemos apostar por lo otro, nada fácil y complejo. El arte no es un camino fácil sino severo, de lucha, de grandes satisfacciones, hay que ser perseverantes, asumir y superar los sacrificios a los cuales te ves expuesto.

No nos ha caído una bomba atómica, pero vivimos atomizados. ¿Qué ética nos propones como artista dentro del complejo panorama socio-cultural venezolano? 

Una sola palabra que dice todo, integridad. Sin integridad no hay ética posible, eso lo aprendí de un maestro espiritual de la India y sin irme muy lejos, mis padres también me enseñaron eso. Integridad y gratitud.

 

¿Qué proyectos, ideas y propuestas te convocan actualmente y qué lugar tienen en el escenario cultural venezolano?

Actualmente, dentro de todo lo que vive el planeta, paradójicamente ha sido muy fructífero el trabajo dentro de Thot. Hemos tenido la oportunidad de profundizar y ampliar la formación de los integrantes de la compañía desde que nos dimos cuenta que esta situación sería por tiempo indefinido, realizamos nuestras sesiones vía online y resultaron ser muy buenas y de creación de videos. Seguiremos con ese camino de formación y estamos preparando nuestra nueva producción para ser estrenada en el mes de diciembre en la Sala Plural del Centro Cultural Trasnocho y cualquier otra sala que muestre interés en el trabajo. El trabajo lleva por título, “Cuentos de Hadas y Dragas”

Unas palabras finales para los buscadores de la belleza.

Pues si están interesados en esa búsqueda que sigan buscando, indaguen en su alma. Vayan a la fuente de su existencia, sean responsables con su esencia, no se dejen llevar por las tendencias, lo que está de moda, lo que se muestra en las redes o escojan muy bien que o a quien, es inevitable porque estamos bombardeados con todo tipo de información, ahora es muy fácil y caemos en lo inmediato, es difícil trascender y permanecer en el arte. 

Más sobre Juan Carlos Linares

Caraqueño. Arquitecto, bailarín, profesor y coreógrafo. Profesor certificado de Yoga. Fue miembro de Macrodanza y Aktión Kolectiva, compañías de danza de Venezuela. Incursionó en la danza Butoh en New Yor,  con los maestros Mureen Fleming, Poppo Shiraishi, Joan Laage, Kayo Mikami, Natsu Nakajima y en el festival de Butoh de San Francisco con Setsuko Yamada, Akiko Motofiji, Hiroko Tamano y Saga Kobayashi. En Japón participó en el Body Weather Farm de Min Tanaka y en el taller de Butoh de Koichi Tamano. 

Bailarín y coreógrafo de I, II, V y VI Festival de Jóvenes Coreógrafos de Venezuela. Trabajó como bailarín con Poppo Shiraishi, Maureen Fleming, The Butoh Rokettes. Fue miembro de Lynn Shapiro Dance Company, Sham Mosher Dance Company en New York y durante el Art Camp Festival con Maijuku Butoh de Min Tanaka.

Ha realizado talleres montajes para el Instituto Superior de Danza, Unearte, Fundación Nacional de Danza, Cátedra Permanente Jerzy Grotowski, Espacio Cuerpo-Metáfora y para la compañía Danza Común, de Bogotá-Colombia. Sus piezas de Butoh han sido representadas en Caracas, Mérida, San Cristóbal, Bogotá y New York. Creador-fundador de Thot. Premio municipal de Danza 1998, mención vestuario.

 

Contacto

  • @juanioga
  • @tho.tdanza
  • Facebook y YouTube, Thot Danza Butoh

[Las fotografías que acompañan este artículo son de Oscar Uzcátegui, Francois Montalant, Noel Cisneros, Sergio Álvarez y Antonio Stelluto.]

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Colaborador articulista de The Wynwood Times

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