» ARGUMENTO

 

Al sentarme frente al computador, inmediatamente me percaté de que esta sería la entrega más difícil de escribir por lo complejo, profundo, variado e inteligente de su guion.

Desde la primera escena hasta el magistral final, todo, absolutamente todo, lo que ocurre o se dice –y vaya que se habla en esta serie– tiene una razón de ser. Aquí no hay escenas de relleno ni mucho menos personajes, por lo que es una tarea titánica poder hablar de ella sin spoilers, pero haré mi mejor esfuerzo, pues vale la pena que lleguen lo más virginales posibles a recibir el sacramento de esta Misa de Medianoche.

Mike Flanagan tardó diez años en lograr que su historia saliera de las sombras a la luz. Afortunadamente luego de su consolidación como director de cintas de terror (Oculus, Somnia, Dr. Sueño) y series como The Haunting of Bly Manor y su predecesora, mucho más exitosa, The Haunting of Hill House; Flanagan pudo finalmente presentarnos la que, sin duda alguna y hasta el momento, es su obra maestra: Midnight Mass.

La historia se centra en una pequeña isla llamada “Crockett” donde la mayoría de sus habitantes –casi todos pescadores– se han ido a raíz de un desastre petrolero que los dejó sin trabajo. Solo unas pocas decenas de familias aún subsisten en el lugar.

Allí arriban, el mismo día, los protagonistas de la trama.

Por un lado tenemos a “Ridley” un joven que vuelve a su hogar (cual hijo pródigo) luego de cumplir varios años en la cárcel por haber matado a una chica en un accidente, cuando él conducía en estado de ebriedad.

Por otro lado, se espera la llegada del viejo párroco de la iglesia de la isla, pero en su lugar es enviado un joven y carismático cura llamado “Paul”.

Si bien el primer capítulo puede parecer un poco flojo, lento y quizás hasta aburrido, en especial porque, lógicamente, la inmensa mayoría de los espectadores se acercarán a esta serie esperando terror y en ese sentido este primer episodio puede decepcionar. Pero créanme que el terror llegará. Un terror desgarrador y profundo, pero que no se vale de efectismos, sustos o fantasmas –aunque sí está presente lo sobrenatural– sino que nos presenta el más puro terror, ese al que es capaz de llegar el ser humano por su egoísmo.

Misa de medianoche | Tráiler oficial | Netflix

Una de las cosas que ha sido criticada –en especial por aquellos espectadores que están acostumbrados a consumir series con rapidez y más aún en este tipo de género– son los extensos y abundantes diálogos y monólogos que presenta la historia a lo largo de sus siete capítulos. Pero es que Midnight Mass, definitivamente no es para todo público y apuesta, evidentemente, a la inteligencia del espectador.

La historia toca y profundiza en tantos temas que es, sin duda, de esas obras a las que hay que volver y revisar, pues tanto es el material que nos presenta que en cada secuencia encontramos nuevos detalles, aumentando así la belleza de esta obra, en medio de la sangre y el terror, de una manera que solo puedo explicar con un aplauso.

La fe ciega, que nos lleva a recordar hechos reales como el suicidio en masa de la secta de Jim Jones, las adicciones y cómo la iglesia se aprovecha de las terapias de conversión para evangelizar –tema específico donde Flanagan aprovecha para exponer su vivencia personal–, las pasiones humanas, la soberbia que usa los pasajes de la Biblia para justificar cualquier acción por equívoca o aberrante que sea, los milagros como excusa para no ver la realidad que estalla frente a sus ojos, la xenofobia, los prejuicios hacia la orientación sexual que a veces solo se encuentran en la cabeza del que se siente juzgado, el agnosticismo y el fanatismo. La lucha de la ciencia por darle una explicación racional a todo, la simbiosis entre el bien y el mal presente en todo y en todos. Finalmente la culpa, el miedo, el perdón, la redención y la muerte.

Todo esto está presente en la serie y lentamente lo vamos descubriendo hasta que quedamos atrapados en ese punto de no retorno, donde el velo que cubría nuestros ojos cae al final para enfrentarnos con el más profundo terror, a eso que llaman la verdad. 

» PRODUCCIÓN

 

Si hay algo que puedo criticar de esta serie, tiene que ver con el maquillaje de envejecimiento que inicialmente tienen varios de los protagonistas, en especial el personaje de la anciana “Mildred Gunning”; igualmente pasa con los gatos que aparecen en la orilla de la costa, que claramente se nota que son muñecos.

No obstante, los interesantes tiros de cámara en picado durante las sesiones entre el “Padre Paul” y “Ridley”; los estupendos planos secuencia de las largas caminatas por el pueblo que realizan varios personajes mientras conversan o la belleza poética que nos brinda el trabajo de fotografía, aún en escenas grotescas y aterradoras, definitivamente nos hace obviar esos detalles.

Además, la trama tiene constantes guiños a la obra de Stephen King –quien, por cierto, elogió el trabajo realizado por Flanagan con esta serie–, desde los más sutiles que podemos notar en algunos personajes o situaciones, hasta los más evidentes como los libros del autor que reposan en el estante de la habitación de “Ridley”.

» ACTUACIÓN

 

El reparto de la serie está bien pensado y no se encuentran desniveles actorales. Pero lo más plausible fue el lograr que más de una docena de personajes hayan tenido un arco dramático bien desarrollado, con sus respectivos cierres, incluyendo hasta la visión de la chica que murió en el accidente. Me es muy grato cuando veo que cada personaje que se incluye en una historia tiene una verdadera razón de ser y que no sirva solo de relleno.

Existen cinco personajes que sirven de detonantes para viarias situaciones relevantes en la trama:

Rahul Kohli como “Hassan”, el Sheriff musulmán de la isla, que aunque representa la ley, es visto solapadamente como un terrorista por una comunidad, en su mayoría de religión cristiana.

Annabeth Gish interpreta a la “Dra. Sarah Gunning”, es la representante de la ciencia y que buscará dar explicación racional a una serie de acontecimientos que ocurren en la isla, y que la mayoría prefiere ver como milagros. Ella, se siente juzgada por el nuevo sacerdote por ser lesbiana y además deberá lidiar con la misteriosa recuperación del Alzheimer que padece su anciana madre.

Annarah Shephard es “Leeza” la joven adolescente que quedó postrada en una silla de ruedas a consecuencia de un disparo accidental que se alojó en su columna. En ella se obrará el primero de los muchos “milagros” que ocurrirán en la feligresía de la “Iglesia de San Patricio”, lugar donde se suscitarán los momentos más gore de la trama.

Robert Longstreet da vida a “Joe Collie” el borracho de la isla, que vive solo en un tráiler con la única compañía de su perro. El siente una gran culpa a raíz de haberle disparado por accidente a “Leeza”.

Y finalmente está el personaje de “Erin Green” interpretado por la actriz, guionista y además pareja de Flanagan, Kate Siegel. “Erin”, al igual que “Ridley” es una joven que había decidido irse de la isla pero una serie de fracasos y su reciente embarazo la hizo regresar y convertirse en la maestra del lugar. Su personaje es decisivo dentro del desenlace de la historia así como su embarazo se convierte en una alegoría a la concepción de la Virgen María, pero a la inversa.

Aunque evidentemente en este grupo habría que agregar a un sexto y determinante personaje para toda la historia como lo es “El Ángel”, pero prefiero que a él lo descubran ustedes directamente.

Por último hablaremos de los tres verdaderos protagonistas de la serie:

Zach Gilford es “Ridley Flynn”, un joven un tanto cerrado, con el recuerdo de una culpa que lo persigue constantemente y que, para pesar de sus padres y de gran parte de la comunidad, es agnóstico. Gilford nos presenta una actuación creíble y muy natural que nos hace conectar con su sufrimiento interno, su deseo de redención y su forma de ver las cosas.

Samantha Sloyan interpreta a “Bev Keane”, la manipuladora, ególatra y despiadada villana, que bajo el disfraz de su devoción utiliza fragmentos de la biblia como verdaderas dagas para apuñalar a sus adversarios. A pesar de que pueda tratarse del personaje más arquetípico de la historia, la actuación de Sloyan consigue que la odiemos desde el primer momento y ese odio va aumentado de tal manera que en lo personal, disfruté al máximo su escena final donde por fin toda su fuerza, altanería y falsa fe se desmoronan y queda en evidencia su condición de ser rastrero y cobarde cuando entiende que su hora ha llegado.

La mención final es para el principal protagonista de esta serie: Hamish Linklater quien da vida al “Padre Paul”. Es sin duda el más complejo de los personajes en una historia plagada de personajes complejos. En él se debate el bien y el mal. Linklater nos obsequia una maravillosa actuación, dotando al “Padre Paul” de ese magnetismo especial que requiere un personaje con el cual empatizamos inmediatamente a pesar de que nos hace sentir que hay algo mal en él.  

En conclusión, a esta serie le doy:

 

Argumento 3

Producción 2

Actuación 3

 

Para hacer de MIDNIGHT MASS, una serie de 8 puntos sobre 9.

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