Enunciar implica desarrollar una narrativa y la de Mónica Trejo parte de la sensualidad, descubriendo campos que tienen que ver con la madurez, la sutileza, la inocencia de contemplar una imagen y descubrir la esencia de los elementos que palpitan en el placer de lo femenino. Su mirada se pasea por campos transgresivos, del blanco y negro hacia la facturación del color y la poética de un discurso encarnado en lo sugestivo, haciendo de la imagen verbo, carne, deseo, tal y como lo conversamos para TWT. 

 

Las imágenes, por momentos, aparecen como chispazos, lumbre de asombro. En tu caso, ¿cómo fue ese primer encuentro con la imagen, el arte, la belleza?

Mi primer contacto fue de carácter intuitivo, para mí el proceso de la estética y la observación del arte, parte de la premisa de lo que es la belleza. Fue a través de Miriam Lluch, una gran artista a la que quiero y respeto, quien me llevó a apreciar el arte de una manera más formal. Teníamos grandes tertulias de trabajo en los que investigaba a pintores, escultores, fotógrafos y me invitaba a reconocer sus trabajos desde una mirada liberada. La luz de Rembrandt, el volumen de Rodin, las imágenes de Scavullo, Avedon, Helmut Newton, entre tantos otros artistas. Fue para mí una gran experiencia.

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Colocando la mirada en tu experiencia, ¿cómo reconociste la necesidad de la fotografía? ¿Cómo se ha desnudado esa pulsión en ti?

El camino lo he construido a lo largo de mis 35 años de trabajo. Aunque yo he trabajado en el campo de la fotografía publicitaria por muchos años, tuve la oportunidad de ir relacionando las imágenes con el proceso de carácter simbólico, estético, y el proceso de valoración sobre la imagen principalmente en el campo femenino y ver cómo tenía personalidad, forma, belleza, actitud. Eso me llevó a ver en el retrato una manifestación artística importante. Me reconozco como artista cuando comienzo el proceso de explorar un campo que no era al servicio de la publicidad, sino al de una investigación que transmitía algo que yo sentía. Así comienza el camino artístico, al ver en una imagen ese detalle que construyo en mi mente desde el punto de vista de la estética y que me lleva a distintos derroteros como artista, porque los proyectos los hago por y para mí.

En esos territorios creativos, existenciales y riesgosos, ¿qué personas, imágenes, creadores motivaron tus búsquedas? 

No solo me inspiraron artistas en el campo de las artes, como lo señalé antes, fotógrafos de la moda, algunos con los que tuve el gusto de trabajar como Gilles Bensimon y en el área del foto-documentalismo Nan Goldin, porque la captación  de las imágenes tiene que ver con el tema de composición y con un esquema de información de lo que dicen. Lo urbano también es fuente de inspiración y ese período que viví en New York es muy importante para mí, determinando que la captura de una imagen es una abstracción al llevar una imagen tridimensional a un plano bidimensional. Todos estos factores me llevan a motivarme hacia la fotografía artística.
 

Mónica, a lo largo de tu obra, ¿qué discurso estético has desarrollado? 

Tengo varios discursos estéticos, uno es el retrato, otro, el informe corporal de la desnudez femenina. Un campo que exploro con fascinación, es la belleza dentro del mundo natural con la poética de las flores, entendiendo la sensualidad del paralelismo que existe entre ellas y la desnudez femenina. Esta es uno de los territorios que vengo desarrollando bajo la tutela de un gran curador como lo es Gabriel Guevara.

Identidad es una palabra que actualmente ha generado un malestar cultural generalizado. Desde ese sentido, ¿cómo es la sintonía creación e identidad en tu propuesta fotográfica?

Como fotógrafa no creo un proceso identitario, porque no creo en la fotografía local. Yo creo en una propuesta donde la frecuencia informativa y narrativa sea universal. El discurso local, único y exclusivo, no lo manejo porque me parece que es limitado en la esencia de la fotografía. Mi lenguaje es más propicio para una lectura, amplia y fluida.
 

Desde esa mirada universal, ¿con qué artistas, procesos y contextos dialoga tu obra? 

Mi obra dialoga con la fotografía contemporánea, retratos que van desde Richard Avedon a Mario Testino, flores de Irving Penn o Robert Mappelthorpe, la pintura de Georgia O’keeffe… pero el cubismo también me interesa, por el recorrido de la cuarta dimensión para entender los planos múltiples, y así crear en la fotografía el efecto de tridimensionalidad, como si pudieras tocar una escultura.

Vivimos atravesados por la contingencia y los gurús del coaching hablan de las crisis como oportunidades. En tu caso, ¿qué rol tienen obra y artista en los contextos de crisis social? 

Es muy importante el rol de la fotografía en estos momentos, porque permite documentar lo que ocurre y esto es foto-documentalismo. Yo no lo trabajo como artista, he trabajado con personas que fueron torturadas que me dieron cierta experiencia en el campo, pero para mi es la narrativa sobre el personaje. El foto-documentalismo se realiza en el momento que ocurren los hechos, yo trabajo partiendo de la premisa del personaje que estaba inserto en el problema social, político o económico. Claro, he captado imágenes importantes a raíz de las protestas que se han dado en el país, sin embargo, no es mi premisa inicial de investigación.

Si tu propuesta se centra en la imagen, más que en el sujeto y su contexto, ¿qué ética nos propones como artista dentro del complejo panorama socio-cultural venezolano?

La ética se fundamenta principalmente en permitirme respetar la idea o el proceso de lo que ocurre, en mi caso dentro de la fotografía es un discurso de narrativa que se corresponde con mis ideas, valores, procesos personales y en definitiva, de lo que soy dentro de la sociedad contemporánea como fotógrafo. Ahora, yo no tengo una postura de denuncia, dentro de mi trabajo me interesa la reflexión del proceso. Motivo por el cual la ética queda resumida al respeto de la imagen dentro del discurso que yo propongo como fotógrafo, donde no quiero la tergiversación de la imagen como proceso de un análisis político, social o económico, sí una permeabilidad estética como proceso de mis análisis.

Si las crisis convocan procesos creativos, ¿qué proyectos, ideas y propuestas te convocan actualmente y qué lugar tienen en el escenario cultural venezolano?

El escenario cultural venezolano se encuentra deprimido. Los museos están al servicio de un proyecto político al que no pertenezco. No tengo interés de participar en un proyecto institucional cultural-venezolano, hasta tanto no se dé la oportunidad real para  presentar propuestas artísticas de manera contundente. Tengo una serie de proyectos importantes que trabajo junto a Gabriel Guevara y que esperamos vean luz en un futuro cercano.
 

Unas palabras finales para los buscadores de la belleza.

Estudien, investiguen sobre los procesos creativos, para que la narrativa fluya en el momento de presentarla.

Más sobre Mónica Trejo

Maracaibo, Venezuela. (1963). Comienza su entrenamiento como asistente de fotografía mientras estudia publicidad en Caracas, donde logra establecerse como fotógrafa independiente.

Se traslada a Nueva York en 1995 para enriquecer su formación profesional. Allí trabaja varios años asistiendo importantes fotógrafos como Gilles Bensimon, Walter Chin, Marcello Krasilcic, Robert Maxwell, Robert Erdmann, Sean Ellis, entre otros. En 1999 se independiza y trabaja para campañas de cosméticos y  revistas. Ilumina para pasarelas de DK, Alberta Ferretti, Helmunt Lang. En febrero de 2012 presenta en Caracas Bloom su primera exposición. En esta muestra explora  la intimidad de las flores en su expresión natural. Sus imágenes han sido publicadas en  revistas como People, Cosmopolitan, Harper’s Bazaar, Florida Achitecture Magazine, Glamour, Parents, Fitness, Mode, More Magazine, Faz Magazine, Estampas, así como publicaciones en Australia, España y Japón. También han sido difundidas en filmes como Lord of  War.

Redes

 

  • @phototrejo
  • @monicatrejostudio

Todas las fotografías, cortesía de Mónica Trejo

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Escritor | Personal Brander | Storyteller | Copywriter

Colaborador articulista de The Wynwood Times

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