Adam McKay, guionista, director y actor de películas como: Anchorman, Talladega Nights, y The Big Short, nos trae esta actualísima comedia sobre la sociedad y lo absurdo del ser humano; Don´t look up. Actualmente disponible en la plataforma de streaming Netflix. 

Las voces con las que crecimos

Las voces con las que crecimos

Quienes hacen las voces de muchos de esos personajes que hoy conocemos vinieron a Venezuela para compartir con el público que creció escuchándolos.

No mires arriba es una sátira de la modernidad y su banalismo, es una crítica demoledora de los valores de nuestra sociedad actual. La premisa es tontamente simple pero devastadora (burlándose abiertamente de las películas de catástrofes como Día de la Independencia e Impacto Profundo): un par de astrónomos desconocidos en un olvidado rincón de los Estados Unidos, han descifrado la trayectoria de un inmenso asteroide que se dirige raudo y sin escalas a estrellarse contra nuestra hermosa canica azul. El problema es que ni la presidenta del país ni el resto de sus ciudadanos les creen, ellos dos son los únicos que saben y se preocupan por el insignificante dato de que a la humanidad le pueden quedan un poco más de seis meses de existencia, a menos que los poderes globales hagan algo al respecto. 

Adornada por un casting poblado de súper estrellas: Leo Di Caprio, Jenny Lawrence, Merryl Streep, Jonah Hill, Arianna Grande, Ron Perlman, Timothy Chalamet y Cate Blanchet, esta parodia de las películas de desastre, cobra vida propia. Entre conversaciones aparentemente banales y tomas insertadas de todas las esquinas del planeta, la película nos cuenta la absurda historia de como, contra la estupidez, hasta los propios dioses luchan en vano.

Empezando por su título, ya nos presenta un macabro mensaje subliminal; no mires hacia arriba, no alces tu mirada, no despegues la nariz del suelo, no cuestiones la autoridad, no pienses diferente. Dogma. Manipulación. 

Una de las realidades más patéticamente mostradas en esta película es cómo la opinión pública es fácilmente manipulada por los medios, logrando darle más relevancia a triviales eventos, como el noviazgo de la cantante Pop del momento, por encima de noticias científicas que podrían cambiar al mundo. La superficialidad de las noticias y su frugalidad se palpan tristemente cuando el Doctor Mindy (Di Caprio) se hace popular en las redes sociales por considerársele un científico guapo y no por las devastadoras noticias que esta revelando al mundo. El personaje del Doc. Mindy es de una fragilidad emocional evidente, sus constantes ataques de pánico y su débil moral nos ponen de frente un espejo que muestra los defectos de nuestra propia humanidad. En contraste, la Doctora Dibiasky (Lawrence) es una chica rebelde, contestataria y marihuanera que no teme exponer sus puntos de vista sin importar las consecuencias. Por su parte, Meryl Streep, en pleno uso de sus maravillosas facultades actorales, nos hace odiar al personaje que interpreta: Janie Orlean, una presidenta de los EE.UU. amoral, una suerte de Donald Trump femenino a quien solo le importan los números de las encuestas y su popularidad entre su electorado. 

Pero sin duda, en mi honesta opinión, la caracterización más tremenda e inquietante, es la de Mark Rylance, quien interpreta a Peter Isherwell, un personaje que es una amalgama homogénea entre las personalidades de Elon Musk, Jeff Besoz, Steve Jobs y Mark Zuckerberg. Encarna de manera espléndida la candidez perturbadora y la oscura malicia de los multi-millonarios tecnológicos de esta realidad post pandémica actual. Isherwell es el genio con trastornos mentales creador de un serie de teléfonos de inteligencia artificial llamados BASH. Este emprendedor tecnológico se da cuenta que el masivo asteroide que se dirige hacia la tierra representa una maravillosa oportunidad comercial, ya que es una inmensa roca rica en metales raros que son la piedra fundamental para la construcción de su tecnología de celulares y micro chips, así que decide crear un plan, no para destruirlo, sino para picotearlo y aprovecharse de sus inmensos recursos.

No les revelaré más de su trama, para que puedan disfrutar de la irreverencia de su sardónico humor sin arruinarles la diversión. No mires arriba, es una película que usa eficazmente la sátira y el humor para transmitirnos mensajes y realidades muy profundas y perturbadoras que corrompen todos los niveles de nuestra sociedad actual. La moraleja de la historia: ¡Bastardos capitalistas, es tiempo de que hagan algo al respecto del cambio climático!  

Último dato imperdible de esta película: por favor no dejen de ver los créditos hasta el absoluto final, no se arrepentirán. 

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Escritor caraqueño, coleccionista de peroles.

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