La serenísima caricia de Norma Socorro, desde el labrado arte de sus palabras y orfebrería, nos invita a acceder a un país inocente. Un pais de dulce gravedad, parsimoniosamente desarrollado por la andanza del goce, pleno de ternura, vivenciado por el estallido del deseo que reclama por patria la belleza, como florecimiento natural de una interioridad habitada por la porosidad de la atención. Un gozo sabio, ajeno a toda prisa o compulsión, nos abre Norma desde un espacio humedecido por el misterio, esa anatomía cabal propia de los cuerpos espirituales trabajados por un desarrollo estético donde es posible agradecer la sinfonía que nos ofrece la belleza, en cada uno de sus gestos, y donde se celebra la polifonía carnal de una presencia amorosa, que hoy quisimos regoger en una entrevista para The Wynwood Times.

“Desde pequeña busqué expresarme con distintas materias y formas. Siendo niña, viví algunos años en una población rural en el Zulia, en una entrañable casa familiar con un patio enorme y pleno de vegetación, frutales, plantas de muy diverso tipo. Tenía unos cinco años, y descubrí lo que tal vez fue mi inicio temprano en la orfebrería: un arbusto cargado de flores en miniatura color naranja. Cada pequeña flor acababa en una especie de tallo minúsculo que descubrí que encajaba perfectamente en el centro de la otra flor, y así pude elaborar cadenas para mis muñecas, collares y pulseras vegetales para mi ornamento. Una orfebrería vegetal. Con la escritura, en cambio, la vocación no fue tempranera; en la adolescencia escribí algunos poemas, pero aún no sabía que la escritura podía después manifestarse como pasión para mí, de hecho, fue muchos años después, con la jubilación de mi profesión formal, que inicié con júbilo una etapa de formación y desarrollo de la vocación escritural, que había sido postergada por los trabajos profesionales y de la crianza de mi hijo”.

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Norma, un gusto poder encontrarnos y dialogar, desde la parsimonia de la tarde caraqueña. Iniciemos hablando sobre las influencias que han determinado tu imaginario.

Si hablamos de influencias en el inicio de la orfebrería, sin duda mi madre fue mi referente inicial, verla siempre trabajando diversas artes, aunque de manera ingenua, podría decir, ya que, aparte de las escuelas de artes y oficios de entonces, no tuvo oportunidad de cultivar sus innatas capacidades creativas y expresivas. Guardo en mí la calidez de esas imágenes de su hacer que buscaba la perfección en la técnica y la sutileza en la obra, bien fuera cerámica, tejidos, pintura. Mi abuelo materno fue un reconocido maestro ebanista (talla de maderas finas) y sin duda es otra influencia entrañable. Por la línea materna entonces, vienen estos afanes.

 

Háblanos de tu proceso creador, de los laberintos vivenciales desde donde te concibes como artista, creadora, sujeto estético.

Como en todas las artes el proceso creador es expresión de un mundo personal particular, de una espiritualidad que se expresa en el mundo. En orfebrería, todo inicia en el proceso sensorial y mental a través de ciertas formas imaginarias, que luego, mediante el trabajo técnico deviene en un objeto hermoso. Y para ello, es necesario “escuchar” a los materiales, ellos van diciendo lo que es posible o no, la forma final que tendrá la pieza.

Con el manejo de las palabras, el momento de escribir, la orfebrería de ellas diría, se va tejiendo en lentas o rápidas sucesiones de imágenes y metáforas, hilando un discurso literario que se alimenta de la sensibilidad y emociones de lo que se desea expresar. También he aprendido a esperar que ellas “cuajen” en la mejor conveniencia del texto, desapegándome si es necesario de aquellas que aun siendo muy bellas pueden ser engañosas y desviar del propósito de ese texto. La hilatura de las palabras también amerita paciencia, escuchar la respiración de las palabras, su melodía.

Eres también escritora. ¿Cómo han sido tus trayectos formativos desde la palabra?

Con la escritura, además de contar de inicio con esa extraordinaria ventaja que es haber sido desde muy joven una lectora irredenta, tuve el privilegio, la dicha y el honor de haber tenido como maestro fundamental al extraordinario ensayista y poeta, y sobre todo humanista amigo, Armando Rojas Guardia. Durante seis años participé, viví, mejor dicho, sus hoy icónicos talleres de ensayo y poesía, una huella indeleble para mí y creo que para muchos de sus talleristas. Sin duda, él dejó en mí una impronta fundamental como escritora y como ser humano; lo reconozco como mi principal mentor e influencia. También hice talleres y trabajo literario con muy buenos escritores y docentes venezolanos como Héctor Torres o Roberto Echeto, amén de cursos y talleres diversos de creación literaria en Icrea y Ecrea.

 

¿Qué temas te inquietan, afiebran y obsesionan tus sentidos?

En orfebrería, me seducen las posibilidades del movimiento y el color en las piezas que hago, así, el cinetismo y el arte geométrico han influido en mi expresión. Alguien ha dicho que hago pequeñas esculturas para llevar, y me gustaría que fuera cierto. Doy prioridad a la belleza ergonómica, cómoda de llevar, por ello trabajo en pequeñas articulaciones móviles entre las piezas, para que fluyan con quien las vista. En cuanto a los materiales, la madera reciclada, los textiles, el murano, el fieltro, hacen maridaje armonioso con la plata, el baño de plata o el acero inoxidable como soportes.

En mi orfebrería de palabras, como la llamo, mi escritura busca expresión en varios géneros: crónica, ensayo y poesía, en prosa poética. Creo que el intimismo y la mirada introspectiva marcan en origen muchos de estos textos, para luego tamizar la experiencia del mundo, y en ello la ficción también tiene su cuota. Escribo a veces cuento, y entonces la maravillosa casi pura ficción abre nuevas fronteras, permite explorar lo inaudito, lo inédito de la vida, dar respuesta a las eternas preguntas del ¿qué sería si…?

Imagen, metáfora y belleza

 

En tu imaginario, ¿qué lugar ocupa la imagen, la metáfora, la belleza?

Las imágenes nos escogen muchas veces para iniciar el proceso creativo. A veces son obsesiones y como tal, imágenes frecuentes. Otras veces recurrimos al caudal de experiencias personales, a la observación de la realidad, de las personas, para crear a consciencia, sin que nos tome por asalto la imagen obsesiva.

Me ocurre con frecuencia que caminar por la naturaleza o por las calles donde vivo, detona ideas, imágenes tanto para la orfebrería como para alguna historia. Se hacen presentes ciertas formas en el primer caso, o determinadas palabras-gancho para esa historia. Una forma arquitectónica o vegetal que se refleje sobre la superficie espejada de un edificio, o el diseño lineal de una reja mecánica al cerrarse creando movimiento cinético, pueden inspirar diseños orfebres.

Palabras sueltas que trae el aire de conversaciones de transeúntes, gestos y hechos circunstanciales pueden alimentar el imaginario para escribir historias en cualquier género. La memoria, ese reservorio inagotable de experiencias y sensaciones siempre presta fundamentales imágenes para la escritura.

Exploro muchos temas en literatura, pero creo que con cierta recurrencia me atrapan personajes y situaciones inusuales, experiencias muy humanas que permiten vislumbrar los entresijos de nuestra compleja naturaleza; eso en semblanzas, en narrativa o el ensayo. En cuento, lo fantástico, lo limítrofe con el suspenso y lo inexplicable me atraen últimamente.

Siendo artista, ¿cómo te mueves en las aguas de la contingencia venezolana?

Siempre las artes han estimulado o al menos acompañado el cambio en las civilizaciones, en un rol activo y nada ajeno como posturas más puristas (no dicho peyorativamente) quisieran postular. El arte refleja y contribuye a crear realidades, en ese sentido no hay propuestas inocentes o puras en su totalidad.

En sociedades en crisis, como es el caso venezolano, ya llevando el análisis a algo más específico, las dificultades del creador para expresarse pueden tener una arista positiva: se debe acopiar creatividad y recursos impensables en otros momentos de estabilidad o bienestar social. En ese sentido, por ejemplo, en nuestro caso quienes decidimos quedarnos en el país (respetando la opción de marcharse, que razones para ello hay muchas), hemos hecho de cada campo artístico una zona de resistencia, muchos nos hemos negado a entrar en la parálisis creativa que mejor conviene a un régimen autoritario. Hemos desarrollado resiliencia y, ojalá, mayor empatía hacia nuestros hermanos que llevan la parte más cruel en estos tiempos.

 

¿Quién es norma Socorro en primera persona?

Me pides hablar en primera persona, y no sé si esa pregunta es una oportunidad, un riesgo o un reto; creo que todas a la vez. El fantasma siempre tan presente del ego es el riesgo, trataré de que no hable tan alto. Poder decir quién creo que soy puede ser una oportunidad, que apoye un mayor entendimiento hacia mi persona como orfebre y escritora. El reto es que al responder pierda el miedo “escénico” al yo…

Creo que siempre busqué mejorarme como persona, y ello se ha traducido en búsquedas diversas. A veces tal vez no fui suficientemente tolerante conmigo, tal vez me exigí mucho y a lo mejor a los demás. Pero siempre he tratado de ser genuina, honesta conmigo y los demás, y ello también en algún momento me ha podido traer consecuencias no tan positivas. En la actualidad, eso ha cambiado bastante. Aunque nunca me costó empatizar con mis semejantes, hoy en día se ha redoblado esa empatía y compasión. Creo que la situación tan difícil que tenemos hace varios años, ha incidido en que la generalidad de venezolanos hayamos visto ese cambio hacia nuestros semejantes. Ojalá sea así. Como buena sagitariana, sigo mi camino, a veces a contracorriente, y no soy muy de grupos a ultranza; tiendo a seguir mis intuiciones en mi hacer literario, de orfebrería y en la vida en general.

 

De cara al futuro

 

¿Qué ideas, proyectos e inquietudes se gestan en ti actualmente?

Proyectos actuales en esa doble orfebrería de metales y palabras: Como orfebre sigo experimentando nuevos diseños y materiales, aun cuando por la pandemia el mercado, las tiendas de arte y diseño viven una parálisis conocida. Sigo en algunas tiendas icónicas en Caracas, la Sala TAC, Sala Mendoza y en Artexpress. Me muestro más como orfebre en medios virtuales, mi Instagram o el Facebook. Pronto se montará mi tienda virtual en un sitio de alcance internacional y tengo alguna oferta para Miami, pero en eso estoy, viendo qué se puede hacer ante esta situación.

Como escritora, estoy revisitando algunos textos míos, reescribiendo algunos y dando letra a nuevos proyectos. Mi intención es, como se dice, sin prisa pero sin pausa, armar un libro de mi autoría. Mis dos libros anteriores son en coautoría, uno de ensayos ( Ensayos. Edit. La Guayaba de Pascal), y el otro, La Desconocida que Soy, obedece a una convocatoria de ámbito iberoamericana de una editorial de Madrid, a presentar diarios de mujeres, y fui seleccionada.( La Desconocida que Soy, Edit.Indigo,Madrid.2.019). Sigo colaborando también, desde sus inicios, con www. contexturas.org, estético y muy cuidado sitio que recomiendo a tus lectores.

 

Unas palabras finales a nuestros lectores, ávidos de conoer y sentir nuevos rumbos en sus latentes mundos creativos.

A quienes aspiran incursionar en la escritura, mi mejor recomendación es que sean fieles con su imaginario, con aquellas cosas, imágenes, que les inspiren en primera instancia, más allá de modas o conveniencias. Se escribe escribiendo, aunque parezca una perogrullada, soltarse a escribir sin esperar la perfección de primer momento. Escribir y escribir es el mantra. Conviene siempre desapegarse del resultado, borrar del texto lo necesario, aunque una parte nuestra se resienta.

Y en cuanto a la orfebrería, es válido también el comentario. Quién se sienta a gusto con la orfebrería tradicional, o, en cambio, se visualiza trabajando otras ideas no convencionales o de moda, pues igual conviene empezar sin prejuicios, comenzar un espacio de libertad de expresión. Sugiero observar la realidad, valores y gustos, para internalizarlos y tamizarlos, a fin de crear piezas diferentes, de acuerdo a los propios sueños sin dejarse mediatizar exclusivamente por lo observado o la moda.

Más sobre Norma Socorro

Socióloga y profesora UCV, hasta el año 2019. Años antes, al jubilarse de trabajos formales, retomó una pasión de siempre: la orfebrería, disciplina que ha trabajado con diversos materiales y técnicas: esmalte, cerámica y los materiales de la orfebrería tradicional, metales y piedras semipreciosas. Sin embargo, los últimos años se ha inclinado hacia la llamada orfebrería contemporánea, con materiales no convencionales como textiles, fieltro, murano y maderas ecológicas, que en su combinación con la plata y el baño de plata ofrecen creativas piezas que destacan cualquier look elegante o más informal.

Sobre todo con la madera, a través de pequeñas y livianas formas geométricas construye pequeñas piezas escultóricas portables: collares, pulseras o zarcillos, diferentes a lo habitual en el escenario de la orfebrería nacional, que sorprenden por su diseño, tridimensionalidad y colores vivo.

Actualmente está presente en diversas tiendas de arte y diseño, como las tiendas de Sala TAC, Sala Mendoza y Artexpress. Ha participado en varias exposiciones colectivas de orfebrería y en 2019 fue invitada a mostrar sus creaciones en una exposición individual en Secadero 1. Se formó en los talleres de reconocidos orfebres, como Lourdes Silva, Ursi Galletti o Rafael Bello, entre otros.

 

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Colaborador articulista de The Wynwood Times

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