Género: Drama, Thriller
Fecha de lanzamiento: 20/04/2022
Creada por: Leonardo Padrón
Episodios: 14
Lugar de Origen: Colombia
Idioma: Español
Difusión: Netflix

Las voces con las que crecimos

Las voces con las que crecimos

Quienes hacen las voces de muchos de esos personajes que hoy conocemos vinieron a Venezuela para compartir con el público que creció escuchándolos.

ARGUMENTO

El día de su boda Camila sufre un desmayo. Ya en la clínica a Zacarías, su futuro esposo, le informan que su prometida sufre de miocardiopatía dilatada y su vida depende de un trasplante de corazón.

Simón y Valeria son una feliz pareja con dos hijos y una cómoda posición económica. Una noche ambos caen en una emboscada y Valeria es secuestrada por una organización que trafica con órganos humanos y que previamente contactara a Zacarías para ofrecerle sus “servicios”.

Valeria es asesinada para extirparle el corazón que finalmente le salvará la vida a Camila; Simón, por su parte, se obsesiona con encontrar a los culpables del asesinato de su esposa y por un giro del destino terminará enamorándose de Camila.

Este es el hilo argumental que entreteje la trama central de Pálpito, la nueva serie del escritor venezolano Leonardo Padrón, realizada en Colombia para la plataforma de Netflix.

La historia, que ha alcanzado los primeros lugares de audiencia en varios países de Latinoamérica y Europa, mezcla las técnicas del melodrama, propias de la telenovela, con el lenguaje actual de las series; logrando así presentarnos una historia romántica envuelta en un ritmo más trepidante y con características de thriller.

Trailer oficial de “Pálpito”

El sórdido negocio del tráfico de órganos es sin duda el motor principal de la historia, pero la serie también toca otros temas –aunque de manera más tangencial– como la corrupción policial, las drogas o las manipulaciones detrás del poder y la política. En este último punto, Padrón, aprovecha para presentarnos el personaje de un candidato presidencial burdo, patán, con cierto carisma pero al que hay que “construirle” una imagen más atractiva para el electorado, lo cual incluye mucho discurso demagogo y hasta una esposa “pactada” (cualquier semejanza con caudillos dictatoriales de la región para nada es coincidencia).

De igual modo la serie cuenta con varios personajes y sub-tramas que se tocan muy someramente y que, intuyo, tendrán un mayor desarrollo en la siguiente temporada pero que, a mí modo de ver, hacen que la historia se vuelva por momentos lenta y en algunos casos repetitiva, algo típico de las telenovelas pero que en el formato de serie juega en contra del producto final.

Debo acotar que, más allá del orgullo que como venezolano siento por el logro de Leonardo Padrón al unirse al universo de creadores de la plataforma con la N roja, sí disfruté de esta serie y logró mantener mi interés de verla hasta su desenlace, pero no hizo que me explotara la cabeza ni que me enganchara a “maratonear” los episodios como me ha pasado con otras, y al analizar el porqué siento que todavía se hecha mano de técnicas que tienen que ver más con el formato de la telenovela que con el de las series.

Hay que comprender que las telenovelas de señal abierta, regularmente emiten un capítulo diario en un horario específico y el recurso denominado flashback que consiste en repetir escenas por medio de “pensamientos” o “sueños” de los personajes se utiliza, más que todo, con el objeto de mantener al día a los seguidores de la trama que quizás hayan perdido de ver algún capítulo y también para captar nuevos espectadores.

Pero en el formato de series para plataformas de streaming donde el espectador puede ver a la hora que prefiera y la cantidad de capítulos que se le antoje de una sola vez o incluso repetir o pausar una escena, ese recurso se vuelve innecesario (salvo que realmente sea relevante para el desarrollo de la trama según su formato), y puede suceder que quién lo esté viendo simplemente opte por adelantar alguna escena.

En ese sentido creo que la trama de Pálpito pudo haberse resuelto perfectamente en 10 episodios máximo, en lugar de alargarla a los 14 que dura la temporada y así ganar en ritmo y generar un mayor cliffhanger que dejara al público más enganchado para una siguiente entrega.

PRODUCCIÓN

El diseño de producción, la fotografía e iluminación me parecieron bastante acertados en la serie. Por ejemplo, las viviendas de las dos parejas protagónicas de la historia logran transmitir al espectador la atmósfera y personalidad de quienes las habitan.

Por una parte, está el lujoso apartamento del adinerado Zacarías rodeado de cristales que permiten un dominio visual de la ciudad pero que gracias a la paleta de colores grises y azulados utilizada, genera frialdad y en Camila una sensación de estar atrapada en una especie de vitrina que la ahoga.

En contraposición tenemos el hogar de Simón y Valeria. Una casa moderna, con estilo de cabaña y con mucha luz, donde predominan los colores cálidos junto a las plantas y árboles del jardín.

Los efectos especiales están bien logrados, en especial en las escenas que tienen que ver con las cirugías y los trasplantes.

Lo único que me distrajo por parecerme demasiado forzado y que no me lo creí para nada fue el “disfraz” que usa Simón para infiltrarse en la organización que mató a su esposa. No entiendo qué pasó aquí.

Ya había aceptado lo de las recurrentes apariciones de Valeria, pues dentro de la ficción es válido jugar con la fantasía y lo poético de la especulación sobre si al recibir un corazón de otra persona también se trasplantan los sentimientos del donante, etc, etc; pero que no reconozcan a Simón con ese disfraz tan burdo dentro de una organización que se jacta de que “todo lo ve” pasa de lo forzado a lo absurdo.

ACTUACIÓN

En general las actuaciones cumplen con el compromiso, aunque en algunos casos parecen coquetear con estereotipos y en otros simplemente lo son (verbigracia el personaje de Mariachi, interpretado por Moisés Arismendi).

Ana Lucía Domínguez  luce bastante natural y orgánica en su interpretación de Camila y logra transmitir su confusión de sentimientos de una manera efectiva y veraz.

Con Michel Brown, sin embargo, tengo sentimientos encontrados. Su Simón Duque a veces tiene momentos de una naturalidad maravillosa que traspasa la pantalla y en otros luce incómodo y sobreactuado. Pareciera como si el actor hubiera pasado los catorce episodios de la trama tratando de encontrar al personaje. En la siguiente temporada quisiera ver más a Simón y menos a Michel.

Por su parte Sebastián Martínez da vida a Zacarías Cienfuegos, un exitoso “hacedor de presidentes” y encargado de dirigir la campaña presidencial de Braulio Cárdenas. Zacarías es un hombre frío, calculador y acostumbrado a que las cosas se hagan como él diga. Martínez nos regala una de las interpretaciones más sólidas de la historia, con un personaje bastante complejo, empujado a tomar decisiones radicales que van en contra de la ética y lo moral. Habría Sido muy fácil con Zacarías en el típico arquetipo del villano, sin embargo Martínez logró darle una dimensión más humana a su personaje permitiendo dejar a la vista la fragilidad que se esconde detrás de su soberbia.

Con respecto al resto del reparto vale la pena mencionar las actuaciones de Margarita Muñoz como Valeria. Aunque su personaje muere en los primeros episodios, logró defenderlo muy bien, imprimiéndole una veracidad que se agradece.

Jacqueline Arenal me agradó mucho como Greta Volcán, una ex Miss Universo, madre de Camila y futura Primera Dama de la República. Ella quiere recuperar los momentos de fama y brillo de su pasado que siente haber perdido por haberse dedicado a ser madre.

Mauricio Cujar es Braulio Cárdenas el candidato llamado a ser futuro presidente. Encantador, como todos los populistas, con una esposa consignada y dos jovencitas gemelas como amantes. Cujar se equilibra eficazmente con un personaje peligroso donde es muy fácil caer en clichés pero hasta el momento no defrauda.

Y Valeria Emiliani como Samantha Duque, la hija adolescente de Simón que se enamora de un muchachito que no anda en buenos pasos. La joven actriz nos regala una frescura y naturalidad que logra captar la atención del espectador en la mayoría de sus escenas.

El resto de los actores o tienen personajes muy poco desarrollados o nos presentan interpretaciones bastante estereotipadas que no aportan nada nuevo o reseñable.

Como un aparte para los melómanos les dejo estos dos datos: en uno de los episodios participa Carlos Vives y también actúa Julián Cerati (sobrino del recordado Gustavo Cerati ).

En conclusión, a esta serie le doy:

Argumento: 2.5

Producción: 2.5

Actuación: 2

Para hacer de PÁLPITO una serie de 7 puntos sobre 9.

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