Habitar la realidad con la desnudez de un cuerpo sonoro: piel ansiada, ápice del goce, paisaje que interpela y desde donde se convoca la mirada del Otro, como sujeto libérrimo más allá de las normas, abierto a la experiencia polidimensional que entraña lo humano: agonía, deseo, álgido sino donde la nada se contrae para abrir paso al ser, sin más, lejos de cualquier racionalidad que apague el relámpago de lo imprevisto. Así nos sorprende la obra de Raúl Rodríguez (RARO), perfecto abrazo de impulsos inmensurables en cuyo vértigo el presente adquiere dimensiones impredecibles. Es un estar abierto a la experiencia de la incertidumbre, lo imprevisto, lejos de cualquier sino estético que delimite con fronteras un hacer expansivo, más interesado en ser no siendo, que adherirse a alguna etiqueta cuyo vínculo dibuje la imagen narrativa. A RARO le inquieta lo inenarrable. El padre vacío cuya desconocida sombra corteja hacia un juego de naipes donde ninguna carta está marcada: un sujeto no instrumentalizado que permanece abierto, para ahogar los inoportunos ecos de las imposiciones, en contra del no ser, como vasto silencio donde se despliega la experiencia y eso es todo. 

tortura blanda
Las preguntas de la madurez

Las preguntas de la madurez

Cuando tu hijo comienza a hacer preguntas con un nivel de profundidad más profundo comprendes que ese millennial ha crecido y alcanzado la madurez

Vine a quemar el mundo, mejor que lo sepas

Vine a quemar el mundo, mejor que lo sepas

Nuestra feminista defectuosa se cuestiona en este artículo ¿Cuándo comencé a ser feminista? La pregunta correcta quizás sea ¿Cuándo no lo he sido?. Así lo afirma Aglaia Berlutti en esta nueva crónica.

La estrella del sur | Cassius Clay

La estrella del sur | Cassius Clay

El primer monumento que tuvo Miami Beach a un hombre afroamericano se erigió en honor al boxeador Cassius Clay, en el Miami Beach Convention Center. Pedro Medina León nos cuenta.

“RARO, es la contracción de mi primer nombre y apellido: RA-ÚL RO-DRÍGUEZ.
Me interesa la rareza como fenómeno evolutivo, la norma se estanca. Lo abyecto implica transformación”.

Desde una calma central, abiertos a lo inmanente, iniciamos nuestro encuentro en ningún lugar.

Raúl, ¿qué impulsa y cómo se inicia tu vínculo con las artes visuales? 

 Mis primeros trabajos fueron impulsados por una necesidad de expresión inmensurable, cuando tu lenguaje primario es el arte luego de hablarlo no puedes renunciar al mismo. Me vinculo con las experiencias artísticas desde muy temprano, en mi niñez estuvo siempre presente el arte, un tío artista visual, una directora de orquesta, un poeta, La danza y el teatro y las artes escénicas en general estaban siempre presente, desde joven y gracias a mi madrina y tías asistía al teatro, conciertos de cámara, al ballet, museos… Pero no es hasta una temprana adolescencia que tengo un recuerdo realmente impactante con el arte, me impactó sin saber de qué se trataba, haciendo zapping en la TV a altas horas de la noche me topo con imágenes fascinantes, se trataba del video arte Oko za oko (An Eye for an Eye), 1998 de Artur Zmijewski, desde ese momento lo abyecto me cautivó, dos hombres uno con par de piernas y otro mutilado haciendo actividades en conjunto, para el momento solo supe que esa imagen me gustaba, pero no sabía de qué se trataba. Lo desconocido y la intriga que me generaron esas imágenes marcó un gusto por lo incógnito.

 

RARO dilata su agilidad verbal en la compacta gracia de su cuerpo desnudo.

El performance

 

¿Estéticamente, cómo defines tu rol como performer?

El arte de acción no lo puedo definir estéticamente (al menos mi práctica personal). Mis intereses no son meramente estéticos, si bien me preocupo por una imagen limpia y un registro armónico, no podría definir mi trabajo dentro de alguna estética. Me interesa más bien la experiencia que pueda generar o propiciar. No soy esteta, para definiciones propicio a los críticos. Desde la incertidumbre, lo indefinido, lo experimental abordó mi trabajo.

Hablamos de un vacío como acceso a un fondo donde lo incierto nos sobrepasa y devora.

Cuéntanos sobre tu vínculo con la desnudez como concepto artístico. 

La desnudez es intrínseca al arte. Lxs cuerpxs son el instrumento y diana bajo los cuales operan y se crea el arte. El estado natural de los cuerpos es el desnudo sin añadiduras, no creo que exista arte sin preexistir el desnudo, entendiendo el desnudo como lo expuesto, lo rebelado, lo esencial.

Esencia es la palabra donde duerme el corazón del minotauro.

¿Qué temas te obsesionan desde el arte?

No existen “temas”, las experiencias que me motivan para crear son diáfanas a mi contexto. Para mí el arte es un lenguaje con el cual comunico mis intereses más profundos y sinceros. Responder que me interesan u obsesionan la teorías y problemáticas queer y las desigualdades sociales implica que abordo estos como un observador lejano a mi realidad, llamarles “temas” sería instrumentalizar las realidades sociales que vivo. Últimamente estoy vinculado con los desequilibrios mentales, con la inestabilidad psicológica… el encierro sin duda hizo fisuras.

El encierro como espacio quemante donde nadie queda impune. 

¿Cómo han sido tus exploraciones y creaciones desde el performance y el accionismo?

Cuando me planteo traducir una necesidad en un proyecto artístico, impera la experimentación constante. La exploración no impone límites, ni morales, mucho menos físicos. En la experiencia y búsqueda de la resolución de un proyecto ocurren accidentes que aunque forman parte del proyecto no son evidentes la mayoría de las veces. Para crear necesito la pulsión de lo inestable, la incertidumbre, poder desafiarme o vulnerarme y así verme expuesto.

Para poder des-cifrar los códigos orgánicos que nos aluden.

 

Sobre el desnudo

 

¿Qué significa estar al desnudo ante los espectadores, comunicando tus ideas? 

Estar desnudo ante otro individuo me parece el mayor acto de sinceridad y entrega (a menos que éste desnudo no sea consensuado, allí serían otras las circunstancias). La desnudez me expone en tanto como interpela al otro, aún nos sorprende un cuerpo sin añadidura.

Nos asombramos, y volvemos al genuino gesto de la mirada sin más. 

 

¿Qué artistas afiebran tus sentidos?

El arte que más me desestabiliza es la poesía, la palabra; poetas cómo: Hanni Ossott, Caneo Arguinzones y Érika Ordosgoitti, son constante.

Poesía, esa ruptura contra la fosilización del deseo.

¿Cómo se educa la sensibilidad de un artista visual? 

Para educar una sensibilidad artística se debe saber más de todo y menos de arte. A quien conmueve más una obra y no las realidades y desigualdades del mundo, jamás podrá educar una sensibilidad en cualquier área, está no es exclusiva al arte.
Tener un juicio crítico, la constante incertidumbre, cuestionarse y no dar todo por sentado es necesario si decides crear.

Crear, espacio expansivo, aventura metafísica donde conversamos con el no ser.

 

¿Qué significa ser artista en la Venezuela de hoy? 

No sé qué implica ser un artista de un lugar o de otro, no creo en las nociones de nación y estado, “sin embargo, en compañía -me desfiguro”. Ser artista es tan complejo como vivir cualquier otra vida. Todas las personas viven experiencias para poder crear y ser artistas, algunos tenemos la necesidad de exponerlo. No veo una distinción entre mi obra y mi vida. Ser artista en Venezuela es tan complejo como ser maestro en Venezuela, con la añadidura que el arte no tiene una función racional, la enseñanza sí.

Revelación fáctica de alguien que interpela. He allí lo no racional del arte: no ser instrumentalizado.

¿Cómo es la experiencia de crear una obra? 

Desequilibrio, inestable, vulnerable, toda construcción eminentemente es destrucción.

Inminencia deslumbrante, un logos que al destruirse se hace.

 

¿En qué proyectos y propuestas trabajas actualmente? 

Actualmente trabajo en mi estabilidad psicológica y responsabilidad afectiva. El arte se hace solo. Yo vivo, experimento y traduzco, cuando el peso de las acciones no soporta las palabras.

Desnudos en la espera de todo apetito.

 

Unas palabras finales a todos aquellos inquietos por el mundo e imaginario de las artes visuales. 

La inmediatez revela las sobras del vacío.
¡Qué sé yo!

Al cosmos, gracias.
Y eso es todo

Más sobre Raúl Rodríguez

 

Raúl Rodríguez, 1994. La Victoria, Venezuela. Comunicador visual, Artista / Performer.
Artista, con un especial interés en lo corpóreo y presencial del ser, tomando el cuerpo como laboratorio de investigación con su espacio, entorno y contexto de interacción; La identidad y la desvirtuación de ella, la emancipación y el poder son un puntos álgidos de constante manifiesto. Basado desde la experimentación investigativa desarrolla su trabajo -arte contextual-. La gestualidad accional, lo ha llevado a crear en distintos formatos como arte efímero, performance, arte sonoro, video-art, fotografía, objetos e instalaciones y experiencias. La producción mediante a diferentes formatos y las acciones con residuos objetuales, es algo recurrente es su obra. Como performer Rodríguez, postula que: “El único registro de mi obra es la memoria y la incidencia en los recuerdos”.

IG:@raulrodriguezart
Email: raulrodriguezart@gmail.com

Tal vez te interese ver:

Artículos recientes

Escritor | Personal Brander | Storyteller | Copywriter

Colaborador articulista de The Wynwood Times

Columna: Apuntes desde el vértigo

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad