“Solo intento hacer que la gente recuerde a esas personas por lo que realmente eran”

Andy Warhol.

Por Richard Rey.

Quizás a muchos no les suene para nada el nombre de Ryan Murphy, pero cuando decimos que ha sido el creador y productor de series como Glee y American Horror Story, o el director de filmes como Comer, Rezar, Amar, seguramente comencemos a sentirlo más cercano.

Pero, ¿quién es este hombre que ha aportado tanto a la industria del entretenimiento?

Ryan Patrick Murphy nació un 9 de noviembre de 1965 en la ciudad de Indianápolis (EE.UU.), en el seno de una familia bastante conservadora, en la cual Ryan no se sentía cómodo conviviendo con el desprecio de su padre por ser homosexual. Por esta razón, a principios de los noventa, Ryan decide irse a Hollywood y allí consigue trabajar como periodista en distintos diarios, pues la redacción la llevaba en la sangre; su madre fue escritora y su padre fue periodista, y además estamos hablando del tataranieto por línea materna de Hans Christian Andersen (El Patito Feo, El traje nuevo del emperador, El soldadito de Plomo).

INICIOS

A finales de los noventa logró vender su guion “Why can’t I be Audrey Hepburn?” (¿Por qué no puedo ser Audrey Hepburn?) al mismísimo Steven Spielberg, y aunque luego de varios tropiezos el proyecto nunca llegó a ver la luz, sí le abrió las puertas de la industria televisiva.

 En 1999, la Warner Bros., le dio luz verde a lo que sería su primera gran oportunidad y se iniciaron las grabaciones de la serie para adolescentes Popular. En esta historia se presentaban las rivalidades y peleas entre los  grupos de “perdedores” y “populares” dentro de una típica escuela preparatoria estadounidense. Aunque la serie fracasó –de hecho fue cancelada en su segunda temporada– en ella se puede apreciar el estilo provocador y sarcástico de Murphy, así como vislumbrar ese sello de presentación que imprimiría en toda su producción: dar cabida a los que nunca han tenido espacio. De esta forma las bases del universo personal de Ryan Murphy comenzaban a asentarse.

Para el año 2002 le dice adiós a la Warner y se muda a la que sería su casa por varios años: Fox. Su primera producción en este nuevo hogar fue Nip/Tuck y también se convirtió en su primer gran éxito. Esta serie dramática contaba la historia de dos amigos con una exitosa carrera como cirujanos plásticos, pero con unas vidas caóticas y autodestructivas. Fue muy criticada por sectores conservadores de la sociedad pues abordaba temas espinosos como el incesto, la pedofilia, el transexualismo o la zoofilia, entre otros; sin embargo el éxito de audiencia hizo que lograra concretar seis temporadas (2003-2010).

Pero sin duda lo que terminó de dar el gran espaldarazo a la creciente y prometedora carrera de Ryan fue Glee, la cual marcó un hito en las producciones de corte “comedia-musical”, además Murphy supo combinar estupendamente tramas frívolas y hasta algo “kitsch” con momentos de auténtica inclusión, visibilidad e igualdad (en tiempos cuando estos términos no sonaban tanto y existían menos “ofendidos”). Los personajes homosexuales, discapacitados y fuera de la norma nos presentaron su realidad desde la celebración y aceptación por la diferencia, dejando el victimismo para otras series.

Prueba de ello es la memorable escena previa a la “salida del armario” de “Kurt” (interpretado por Chris Colfer), cuando recrea la coreografía del tema “All the single ladies” de Beyoncé en pleno partido de fútbol americano y con el apoyo de sus compañeros.

Glee logró obtener una importante aprobación de la crítica y público; vendió más de 36 millones de sencillos y 11 millones de discos a nivel mundial a lo largo de sus seis temporadas (2009-2015), incluso su furor fue tal que dio pie a la creación de un reality llamado The Glee Project, donde los concursantes batallaban por obtener una plaza en los siguientes episodios de la serie. Lamentablemente para las últimas temporadas sufrió una marcada decadencia en su argumento lo que la llevó a su final. En los últimos años, se ha creado una especie de leyenda urbana alrededor de la serie por los trágicos hechos ocurridos a algunos miembros de su reparto.

 

EL CINE DE RYAN

Paralelamente a estas primeras creaciones para la televisión, Murphy desarrolló su carrera como cineasta llamando la atención la versatilidad de los estilos temáticos en sus cintas. Desde la comedia agria en Running with Scissors (Recortes de mi vida), 2006; pasando por el romanticismo en la adaptación de las exitosas memorias de Elizabeth Gilbert Eat, Pray, Love (Comer, Rezar, Amar), 2010; el drama intenso de The Normal Heart, 2014, una película producida para la televisión por HBO sobre el libro de Larry Kramer que contaba los estragos del SIDA durante los primeros años de la enfermedad; hasta desembocar en The Town that dreaded sundown (La ciudad que teme al ocaso), 2014, un filme de terror slasher, especie de secuela de su homónima de 1976.

Si algo caracteriza a Murphy es que su trabajo no puede encasillarse en un solo estilo; de hecho su producción puede clasificarse como la de los artistas plásticos, en fases, períodos o etapas, solo que con este productor, todas se generan en paralelo.

Por ello decidimos crear nuestra propia clasificación de su vasta producción televisiva y dividirla en tres etapas:

 

ETAPA I: Las Comedias Aliñadas.

Pues su base es el humor, pero con toques de sarcasmo como en The New Normal (2012-2013), un sitcom sobre la adopción en parejas gais y la maternidad subrogada; drama y música como en las ya mencionadas Popular y Glee; el slasher que también tuvo su momento protagónico en la defenestrada Scream Queens (2015-2016); hasta llegar a la comedia compleja y casi incatalogable de The Politician (2019-presente), que al igual que un político en campaña, o la amas o la odias.

ETAPA II: El Puro Drama.

Que abarca varios niveles de intensidad dramática. Desde los “Heavy para adultos” como Nip/Tuck; los “Controversiales Pop” como la estupenda Pose (2018-presente), la cual recrea las vivencias de las minorías marginadas en los años ochenta y su agrupación en “familias”, así como la irrupción de los “ballrooms” como válvula de escape a sus problemas y angustias, además esta serie cuenta con el record de tener el mayor número de actrices y actores “trans” en un reparto.

Siguen los “Full Acción” como 911 (2018-presente) y su spin-off  911: Lone Star (2020-presente), que narran las distintas situaciones a las que se enfrentan policías, bomberos y el personal de comunicaciones a cargo de esa línea de emergencias; y concluimos con los “Libres de Gluten”, categoría en la que podemos ubicar a “Hollywood” (2020-presente), una visión idealista y algo edulcorada que nos presenta Murphy sobre cómo podrían haber sido los años dorados de la industria del cine si hubiese existido menos prejuicio y más arrojo.

ETAPA III: Las Consentidas Antológicas.

Y llegamos a ese grupo de producciones que han logrado un interés superlativo en el gusto del público, son las consentidas, las joyas de la corona de Fox y las que generaron el interés en Netflix de darle trescientos millones de razones a Ryan para que produjese contenido en su plataforma.

En primer lugar se encuentra American Horror Story, el gran caballo de batalla de la cadena FX y sin duda la niña de los ojos de Murphy. Esta producción –creada junto a Brad Falchuk– se inició en el 2011 y ya cuenta con nueve temporadas al aire, una décima en preparación –que será protagonizada por Macaulay Culkin– y la renovación por parte de la cadena para tres temporadas más.

Es una serie de terror antológica donde en cada temporada inicia y concluye una historia diferente. Uno de sus atractivos es que mantiene al mismo elenco en diferentes personajes a lo largo de cada temporada e incluso en algunas de ellas llegan a cruzarse, como el caso de la temporada ocho titulada “Apocalypse” la cual es un crossover entre las temporadas uno y tres; otro de los méritos de esta serie es que relanzó las carreras de Jessica Lange, Kathy Bates y Angela Bassett, así como creó nuevas estrellas que no eran muy conocidas cuando comenzó a transmitirse como el caso de Sarah Paulson, Evan Peters, Emma Roberts o Lily Rabe.

Seguidamente nació la hermana menor de esta serie, que con su primera temporada lograría los suficientes méritos para terminar de laurear a su productor; estamos hablando de American Crime Story (2016-presente). Se trata de una serie basada en crímenes reales. Su primera entrega abordó el sonado juicio a O. J. Simpson, mientras que en la segunda temporada se hurgó en el asesinato del famoso diseñador Gianni Versace cometido por Andrew Cunanan.

La tercera, y por los momentos última serie antológica, se llama Feud (2017-presente). Como su título lo indica, Murphy busca aquí retratar famosas y acaloradas rivalidades de la vida real. Inició con la batalla de egos entre dos grandes divas del Hollywood dorado: Bette Davis y Joan Crawford; personajes a los que le dieron vida unas maravillosas divas de la actualidad como Jessica Lange en el papel de “Joan” y Susan Sarandon como “Bette”.

En febrero de 2017, FX renovó la serie para una segunda temporada que versaría sobre la vida de Diana de Gales y el Príncipe Carlos, sin embargo por no tener suficiente material para el guion no se ha comenzado a grabar.

LOS 300 DE NETFLIX

Tras los éxitos de audiencia y la crítica especializada rendida a sus pies, no tardó en llegar “la corona” para este prolífico creador, la cual provino del “reino” de Netflix. En Febrero del 2018 Murphy visitó los predios del monstruo del streaming para firmar el contrato más sustancioso nunca antes pagado a un productor televisivo: 300 millones de dólares, con el compromiso de crear contenido exclusivo para la plataforma; convirtiéndolo oficialmente en el productor más cotizado de la industria televisiva de todos los tiempos; superando incluso el fichaje que hizo Netflix en el año 2017 de la otra “dura” del medio: Shonda Rhimes (Grey’s Anatomy, Scandal, How to get away with Murder).

Y este contrato ha comenzado a dar frutos. Ya están disponibles en la plataforma, dos temporadas de The Politician, la primera temporada de Hollywood y dos documentales: The Secret Love, la historia de dos ancianas lesbianas que tuvieron que mantener su amor oculto por décadas y Circus of Books, sobre una tienda de material pornográfico gay en los ochenta, disfrazada de librería y regentada por un matrimonio heterosexual y judío.

LO QUE VIENE CON EL SELLO MURPHY

Al parecer las ideas de este genio de la televisión no se detienen y existen grandes expectativas por los nuevos proyectos que ya están en marcha para Netflix.

En septiembre se estrenará “Ratched” que viene siendo una precuela del frio y aterrador personaje de la enfermera en la laureada película One flew over the Cuckoo’s nest (Atrapado sin salida), que le valió el Oscar a la mejor actriz para Louise Fletcher en 1976. En esta serie el personaje estará a cargo de Sarah Paulson –una de las musas de Murphy– y contará en su elenco con nombres como Sharon Stone, Judy Davis, Finn Wittrock y Cynthia Nixon. Además en la producción estará el propio Michael Douglas quien produjo la cinta original.

 También nos llegarán dos películas: la adaptación del musical de Broadway The Prom con Meryl Streep y Nicole Kidman encabezando el reparto y luego está The Boys in the Band, un remake de la cinta homónima de 1970 y que es considerado un filme de culto sobre la temática LGBT+, el cual estará protagonizado por Matt Bomer, Jim Parsons y Zachary Quinto entre otros.

También están los proyectos de Halston, una miniserie sobre la vida del famoso modisto la cual será protagonizada por Ewan McGregor, otra historia donde Jessica Lange dará vida a Marlene Dietrich y un documental sobre Andy Warhol. Y por supuesto la entrega de las siguientes temporadas de Hollywood, The Politician y Pose.

Sin olvidar que el contrato de Netflix no le impide continuar con sus consentidas antológicas. Ya comentamos que American Horror Story está renovada hasta la temporada trece y también está en preparación la tercera temporada de American Crime Story que girará sobre el escándalo del ex presidente Bill Clinton y Mónica Lewinsky.

Queda claro que Ryan Murphy pasará a la historia como uno de los más fecundos creadores de la industria del entretenimiento. Hasta ahora ya se ha hecho con tres Globos de Oro y seis premios EMMY y también ha puesto estatuillas en las manos de muchas de sus protagonistas. Jessica Lange obtuvo un Globo de Oro y dos EMMY por su trabajo en American Horror Story: Murder House y Coven; Sarah Paulson consiguió el Globo de Oro y el EMMY como mejor actriz por su trabajo en la primera temporada de American Crime Story;  igualmente ocurrió con Lady Gaga y Kathy Bates con un Globo de Oro y un EMMY respectivamente, por sus trabajos en American Horror Story: Hotel y Coven. En cuanto a los chicos, Matt Bomer consiguió el Globo de Oro por The Normal Heart  y Darren Criss arrasó con todos los premios de la temporada con su interpretación de “Andrew Cunanan” en ACS: El asesinato de Gianni Versace.

Pero si algo hay que resaltar, más allá del brillo que cubre todo ese ambiente, es la constante apuesta de Ryan Murphy, desde el día uno, por presentarnos personajes que han hecho más por la visibilidad, inclusión y libertad que muchos colectivos LGBT+.

 A través de sus series y películas ha logrado no solo denunciar, sino normalizar a estos personajes en el inconsciente colectivo de su público y así usar su poder para superar el simple entretenimiento y llevar un mensaje que logre trascender estereotipos, generar empatía y sacudir algunas consciencias.

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