Si son de escuchar música rock, probablemente conocerán la historia de la banda noruega Mayhem. Más que por su música, este grupo es famoso debido a un par de eventos oscuros: la creación del Inner Circle y el asesinato de su vocalista-guitarrista y fundador. Ambos hechos ocurrieron en el llamativo contexto de una Escandinavia en crisis económica donde el Heavy Metal tuvo una penetración inusualmente alta en el público juvenil, hablo de mediados de los ochenta y principios de los noventa; además, son anécdotas a las que sí o sí hay que hacer referencia cuando se habla del género Black Metal.

En el año 1991, el músico Øystein Aarseth, mejor conocido como Euronymous (líder de la banda Mayhem), abrió una tienda de discos especializada en Black Metal, en los suburbios de Oslo. El establecimiento se llamó Helvete (o infierno en idioma noruego) y la creciente popularidad del género hizo que prosperara y fuese un centro de reunión para los interesados en los temas que esta música promociona. Así nació el Inner Circle, una secta satánica y grupo terrorista cuyo principal objetivo era erradicar el cristianismo de Noruega.

Su principal modus operandi era la quema de iglesias. Al menos una veintena de templos cristianos fueron incendiados entre 1992 y 1995, aunque también se les acusó de vandalismos y un par de asesinatos. Pero sería muy temerario decir que el Inner Circle tenía una línea de acción definida; en realidad eran un montón de niños bien cohesionados por el histrionismo malévolo de Euronymous y sus ganas de hacer cosas malas. 

Con el paso de los meses, una de las figuras más comprometidas con la quema de iglesia comenzó a escalar posiciones dentro del grupo. Su nombre era Kristian Vikernes, más conocido por su nombre artístico, Varg, quien también tenía un proyecto de Black Metal llamado Burzum. Si bien se había unido al Inner Circle por su línea anticristiana, no le entusiasmaba tanto esa onda satánica de Euronymous, así que organizó su propia ala pagana, inspirada en la religión vikinga y la supremacía de la raza blanca. Este ascenso de Varg hizo que tuviera una rivalidad con Euronymous que terminó en el homicidio de este último en el año 1993.

Los blackmetaleros noruegos de principios de los noventa, como Euronymous y sus seguidores, practicaban una vertiente mística del satanismo, adoraban al Diablo y hacían todo tipo de rituales alegóricos. Hacían toda una escenificación que incluía a la música de su banda, agresiva y ruidosa, hasta el maquillaje: caras pálidas, sombras negras alrededor de los ojos y sangre, sangre real de sus automutilaciones y daños a terceros.

Si hiciéramos un análisis psíquico de estas personas, encontraríamos narcisismo y desesperados intentos por llamar la atención. Un ejemplo de esto es el caso del músico sueco Dead, cuyo nombre de pila era Per Yngve Ohlin, primer baterista de Mayhem; él era un chico autodestructivo que en las presentaciones en vivo de la banda se cortaba las extremidades y salpicaba a los presentes con su sangre. Estaba tan obsesionado con su propia muerte que terminó dándose un tiro en la cabeza con una escopeta. La leyenda popular cuenta que su cadáver fue encontrado por Euronymous quien, antes de llamar a la policía, compró una cámara y le tomó fotos. Una de estas imágenes serviría luego para ilustrar la portada de un disco en vivo de Mayhem llamado Dawn of the Black Hearts 1.

Eventos de esta naturaleza se repitieron no sólo entre los desequilibrados miembros de ese grupo musical, sino entre quienes formaban parte del Inner Circle y la llamada Ola de Black Metal Noruego o True Black Metal. No obstante, el movimiento evolucionó en una especie de subcultura que ha sustituido su carácter místico por pura estética y filosofía, algo similar al satanismo new age, y además se ha vuelto un atractivo cultural y turístico de Noruega. Demás está decir que ya no se queman iglesias en ese país, y no conforme con eso el Estado hasta subvenciona al género pagando festivales y giras internacionales.

 

Fiesta pagana

Es bien sabido que el Diablo como lo conocemos hoy fue creado por el cristianismo como método de sumisión espiritual, pero no siempre fue así: en el Antiguo Testamento, la palabra satán (que en hebreo quiere decir enemigo) hace referencia a entidades malignas abstractas que tienen la función de servir a Dios en sus designios contra determinados profetas o pueblos, y también se refiere a enemigos comunes y cualidades malignas innatas del ser humano, lo cual tendría más sentido bajo la concepción de un Dios único y omnipotente.

En el mismo judaísmo, sin embargo, se originó esa figura del satán como ser antagónico a Dios debido a sincretismos con otras religiones (como el zoroastrismo) y demás literatura judaica no canónica (como los libros de Enoc). Algunos judíos utilizan la interpretación angélica de satán que aparece en el Segundo Libro de Enoc y le dan el nombre de Satanael o Samael. Pero quizás la alegoría más famosa sea la del profeta Isaías, quien mencionó en su libro la palabra Lucifer para referirse a un ser que por arrogancia fue expulsado del cielo, originando así la iconografía del ángel caído o del cuestionador de los designios del Altísimo.

Fue dicha metáfora la que vertebró la épica de Jesucristo, cuyas aventuras son una constante lucha entre el bien y el mal, ya fuese en diatribas de orden moral e introspectivo (las tentaciones) como en escaramuzas (los exorcismos), y es recién en el Nuevo Testamento donde empieza a desarrollarse esa estampa demoniaca relacionada con las desgracias y el advenimiento de la decadencia generalizada. 

Cabe destacar que estas cuestiones evidencian la base helénica de los mitos cristianos. Lucifer, por un lado, es la versión romana del dios Fósforo, que en la Antigua Grecia representaba al lucero de la mañana, a la luz que llega a la Tierra desde el planeta Venus 2. Asimismo, el concepto de infierno en el cristianismo es prácticamente una copia del Hades heleno, la morada de los muertos; de hecho, la palabra Hades aparece repetidas veces en la Biblia como sugerencia de un inframundo, también llamado Seol

Durante sus lustros de existencia, la Iglesia Católica le ha dado poder a estas imágenes con el fin de asustar a sus feligreses, y la ha ligado a una serie de supersticiones que en nada tienen que ver con el Diablo que nos muestra la Biblia. Por un lado está la simbología oscura y por otro el temor a lo desconocido, de allí que prácticas de culturas no-cristianas fueran calificadas como satanismo en su momento (aunque entonces se utilizaba más la palabra herejía), hablo sobre todo de prácticas de la llamada Europa bárbara, céltica o pagana.

La Iglesia Católica se esforzó en evangelizar a todo el que pudiese a través de guerras y astutas estrategias sincréticas como la antes mencionada adaptación de mitos paganos al cristianismo. Aun así no pudo erradicar del todo las creencias autóctonas y tampoco pudo evitar el surgimiento de nuevos cultos basados en prácticas milenarias como la hechicería, la herbolaria y la alquimia. Eso siempre ha existido, ¿no les parece?, el conocimiento mágico, la bruja o curandera del pueblo que da soluciones fantásticas a los problemas de la gente y adivina el futuro, eso mismo que ahora se representa en los horóscopos de revista.

Al ser consideradas heréticas, tales actividades permanecían en la clandestinidad y, por tanto, daban pie a elucubraciones sobre su naturaleza. La gente se imaginaba lo peor sobre estos; además, la propia iglesia alimentaba las paranoias y así aseguraba su dominio sobre la humanidad. Pero el avance del conocimiento científico hizo que las supersticiones retrocedieran y que las personas, sobre todo en las grandes ciudades de Europa y el Nuevo Mundo comenzaran a cuestionar el poderío cristiano sobre todo orden de la vida. Hubo un proceso gradual de secularización que ha llegado hasta nuestros días, un proceso que, si bien ha impulsado grandes logros, ha sido el caldo de cultivo para sectarismos religiosos más alocados.

 

Una sátira ateísta

En los años sesenta el movimiento hippie dio lugar a una serie de comportamientos que iban contra los preceptos religiosos más conservadores, como el egoísmo y la carnalidad. En tal contexto nació la primera religión satánica oficialmente reconocida de la historia, la Iglesia de Satán, fundada por el músico y escritor ocultista Anton LaVey, uno de los personajes más extravagantes de la cultura americana.  

Como todo ídolo pop, LaVey creó una fantasía en torno a sí mismo y proporcionó datos sobre su vida que hoy en día no se pueden corroborar o que directamente son invenciones. Se hizo un tanto conocido en los bajos fondos artísticos californianos por performances en las que involucraba la simbología oculta y fundó una primera secta esotérica a la que llamó Orden del Trapezoide, la cual se convertiría, en 1966, en la Iglesia de Satán. Sin embargo, la intensión real de LaVey era utilizar el satanismo como símbolo filosófico y llevó su culto hacia posturas nihilistas e individualistas, e hizo del Diablo un arquetipo de ciertas virtudes humanas, como el amor propio o la sabiduría. No es raro que resulte sorprendente para algunos lectores de este texto, pues también fue sorprendente para varios seguidores de LaVey, que de hecho querían adorar a un Diablo místico y no a una noción filosófica con fines catárticos. Ellos terminaron apartándose del culto y fundando sus propias iglesias satánicas teístas, aunque la Iglesia de Satán se ha mantenido en pie hasta la fecha.

Algo tan excéntrico como una religión diabólica legalmente reconocida no podía pasar desapercibido, y menos en Estados Unidos, donde el fervor religioso en ciertos grupos llega al punto del fundamentalismo. Pero la inevitable morbosidad del público le supuso tribuna mediática y un nivel de difusión que pocos cultos han tenido, lo que sumó más adeptos y formó una nube de conspiraciones en derredor. Inclusive, algún que otro artista famoso fue asociado con la Iglesia de Satán, siendo Marylin Manson el más citado. La realidad es que, si bien el propio Anton LaVey concedió a Manson un sacerdocio satánico honorario en los noventa, nunca le hizo una ordenación formal.

Delirio satánico

Recientemente hemos visto las escandalosas manifestaciones callejeras del Templo Satánico donde se recrean rituales con simbología ocultista e incluso prácticas de cargada sexualidad. Esta organización política fue reconocida oficialmente como religión en 2020 y no es ni una escisión de la Iglesia de Satán ni parece estar del todo inspirada en esta última. Lucien Greaves, su fundador, ha dicho que el Templo Satánico representa un avance en las ideas del satanismo con respecto a la Iglesia de Satán porque, según, ésta última se ha quedado estancada en cosas como el extremo individualismo. Greaves, que parece ser más de izquierdas que libertario (como lo era LaVey), ha acusado a la Iglesia de Satán de ser autoritaria y de, inclusive, hacer lobby político para perjudicarles, lo que nos dice que, sean ciertas o no estas declaraciones, el movimiento satánico no está organizado de ninguna manera, ni siquiera en el plano de las ideas.

Hablamos al principio sobre el narcisismo que las rodea, y los ejemplos de Anton LaVey o Euronymous son perfectos, porque eran hombres desesperados por atención, ¿y qué mejor manera de conseguirla que siendo muy escandalosos, lo más que se podía en los entornos que los rodeaban? Otra cuestión podría ser, cómo no, la del dinero, y es que la mayoría de los cultos modernos han sido instituidos con el fin último de sacarle plata a la gente. Y sí, estas iglesias, al igual que otras sectas piden dinero a sus feligreses. Para inscribirse en la Iglesia de Satán, por poner un caso, hay que pagar doscientos veinticinco dólares, lo que es incluso más caro que los cursos iniciales de la Cienciología. Además, se benefician de una excepción tributaria que tienen las religiones en los Estados Unidos.

Y he aquí la pregunta: ¿qué otro sentido tendría crear una religión basada en una filosofía de vida atea? Los legionarios satánicos dicen que es una forma astuta y satírica de usar los propios términos del sistema para criticarlo o ridiculizarlo (los voceros del Templo Satánico son expertos en vanagloriarse de ello); sin embargo, cuando escuchas a sus reverendos, notas que sienten gusto haciendo lo mismo que critican de las grandes religiones; se creen el cuento; para nada es sátira, y la mejor prueba de ello son las múltiples escisiones teístas salidas del satanismo laveyano, como el Templo de Set, el Templo del Vampiro, o incluso la cantidad de gente que termina trastornada.

¿Por qué?, ¿qué hay detrás de la iconografía satánica sino un gusto por lo oscuro? Existe gente muy buena para gestionar emocionalmente estos temas, personas que simplemente tienen un gusto por la estética diabólica y saben integrarla perfectamente con su entorno social. Pero hay muchos que no, muchos terminan mal de la cabeza o directamente adoptando conductas antisociales, como esos chicos del Inner Circle de los que hablamos al principio del artículo. Algunos de personalidad sugestionable cambian de extremos y terminan en otras sectas religiosas que los acogen cuando dejan sus antiguas prácticas; o sea que sí, sea teísta o no, parece haber cierto grado de peligro en el satanismo.

Para nadie es un secreto que hay mucho culto desquiciado por allí sin la intención de ser tan mediático; todo lo contrario, al realizar actividades que de hecho pueden ser consideradas crímenes, su interés está mayoritariamente en la clandestinidad. Ya sea que se llame The Black Order of Pan Europa u Orden de los nueve ángulos, la realidad es que la militancia satánica exalta la perversidad del hombre, por eso es provocativa; por eso ¿sería suficiente, entonces, calificarse como agnóstico o no-teísta para evitar ser arrastrado por la oscuridad?

Dawn of the Black Hearts:  Hay mucho de leyenda urbana en torno a este evento, pues nadie está realmente seguro de la autenticidad de esa carátula de Dawn of the Black Hearts que circula por algunos portales web. Nada nunca ha garantizado que no sea una reproducción artística, sobre todo por las implicancias legales que tiene una situación de tal magnitud, y Euronymous jamás fue preso o investigado por ello. Entendamos también que tras la épica del Black Metal hay cuenteros de camino como granos de arroz en una paella, porque viejas chismosas y grupies hay para todo los género musical. Algo similar sucedió cuando el ex-vocalista de la banda Gorgoroth, Kristian Eivind Espedal (mejor conocido por su apodo Gaahl), fue acusado en 2006 de torturar a un hombre y beberse su sangre. Todo el mundo usó las historia para darle poder al histrionismo diabólico del personaje, cuando verdaderamente fue un encuentro sexual, consentido por las dos parte, donde a Gaahl se le fue un poco la mano. De allí que sólo lo condenaran a catorce meses de prisión y no a diez años.

Tierra desde el planeta VenusExiste una religión moderna que se llama Luciferismo y que venera a este dios romano del que hablo. Se supone que la deidad representa a la luz intelectual, pero para muchos luciferinos ésta es sin duda la entidad maligna que describen los cristianos. O sea, algunos luciferinos son satanistas teítas.

 

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