Foto: Taylor Hawkins / Pinterest

La muerte de artistas por sobredosis enlutan al mundo desde los años 60´s.

Cursaban finales de los años 70 cuando una triste noticia irrumpió en la escena musical y conmocionó al mundo entero: Jimi Hendrix había muerto en Londres. La causa: ahogamiento por su propio vomito debido a la mortal combinación de vino y barbitúricos. 

Los barbitúricos fueron una de las drogas de mayor uso entre los 60s y 80s. Esta droga produce desde la sedación suave hasta la anestesia total y sobre excitación. Los barbitúricos fueron la causa de muchas muertes por sobredosis debido a su fácil acceso –era recetado como un fármaco – y bajo costo.  Aun hoy pueden encontrarse como Depresores del Sistema Nervioso Central (NSC por sus siglas en inglés) para tratar trastornos depresivos, convulsiones y problemas mentales, bajo estricta prescripción médica. 

Y así como en los sesenta, cuando las drogas eran consumidas bajo la ambientación de toda clase de música; desde los beats del hip-hop hasta el rock and roll más estridente, hoy nos encontramos con la devastadora noticia de la muerte de otro musico que engrosa la lista de decesos por sobredosis. En este caso el óbito corresponde a Taylor Hawkins, baterista de Foo Fighters, a sus 50 años. 

Hawkins fue hallado muerto en la habitación de un hotel en Bogotá la noche del pasado viernes 25 de marzo, horas antes de un concierto durante el festival “Estéreo Picnic” en Colombia. 

Recientemente se ha filtrado la causa de muerte de Taylor. Según fuentes del Instituto Nacional de Medicina Legal del país cafetero, los análisis toxicológicos determinaron más de 10 sustancias en el organismo de Hawkins, entre ellas antidepresivos y marihuana. 

Como un cáncer, la música vuelve a sufrir por la muerte bajo sobredosis de uno de los representantes más globales, virtuosos y carismáticos del rock mundial. Tanto que leyendas vivas como Mick Jagger y Ozzy Osbourne lamentaron la pérdida del ex baterista de Alanis Morissette.

Y es que te puede o no gustar el rock. Incluso te puede o no gustar Foo Fighters, pero el lamento por seguir perdiéndonos de talentos inspiradores a causa de sobredosis es algo que nos debe conmover; algo que debemos lamentar. 

Las dos muertes de Dave Grohl 

 

Dave Grohl ha sufrido dos veces la muerte de un músico y amigo. Primero, la de Kurt Cobain, vocalista y compositor de la banda grunge Nirvana, en la cual Dave era baterista, y ahora la de Taylor Hawkins, en la que él era vocalista y guitarra. 

No puedo ni imaginar lo que pasa por su mente en estas horas difíciles. Los que hemos tenido la desdicha de perder un ser querido sabemos lo complejo que es recuperarse de ello, incluso conviviendo con la idea y la resignación de nunca recuperarnos. 

Tener que soportar ese dolor dos veces no es más que devastador. 

Los ojos de las familias y seguidores de la agrupación comparten ese sentir ahora mismo. Dave Grohl es un músico excepcional, carismático y entregado a complacer a su público una y otra vez. Incluso tocando como baterista canciones de la Nirvana inmortal. Solo para complacer a sus millones de seguidores. 

El destino de Foo Fighters ahora es incierto. Al igual que con Nirvana lo fue en su momento. No hay cabeza para pensar, en estos momentos el cuerpo y la mente de sus más allegados, incluidos sus fans, solo están para sentir la pérdida. 

Desde la generación X a la Z

 

Las muertes de músicos y artistas de toda índole por sobredosis no es algo exclusivo de las generaciones que sobrevivieron a los 60s como década de la expansión de curiosas pastillas y polvos “mágicos”. O de ambientes ahogados por humos espesos y de peculiar olor; todo en medio de manifestaciones contra la Guerra –maldita guerra– de Vietnam, no.  Todas las generaciones hemos tenido que soportar, y seguir soportando, que nuestros artistas con más talento se pierdan en el uso y abuso de estupefacientes para “aligerar la carga” que con lleva la fama mundial y sus presiones, personales y profesionales. 

Desde Mtv vimos surgir una escalada global de la música y sus expresiones. Ahora con plataformas audibles y streaming musicales. Sin importar qué tan joven o boomer seamos, todos compartimos la rebeldía y la liberación que la música sugiere, no importa su género. Lo que sí es un hecho es que los fantasmas del pasado nos persiguen al sol de hoy. Del mismo modo como aquella generación que vio nacer el SIDA; un curioso virus que pululaba entra algunos artistas y que acabó con llevarse a uno de los frontman más brutales de toda la historia: Freddy Mercury. 

Aún esos fantasmas nos persiguen. Como una funesta lotería cuyo número está allí, flotando en el aire, esperando su próximo acreedor.  A los seguidores de la música y las artes en general nos queda seguir en este plano. A sus exponentes les queda aprender.  El oficio por encima de la inmortalidad, el asumirse y cuidarse para no perderse en el difícil camino de las artes globales. 

Tal vez te interese ver:

Artículos recientes

Escritor, lector y aficionado al cine y la fotografía.

| Columna: Entre líneas en The Wynwood Times

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad